Las Fuerzas Armadas de Israel han llevado a cabo en las últimas horas nuevos ataques contra presuntas posiciones de Hezbolá en el sur de Líbano, a pesar de que el alto el fuego continúa oficialmente en vigor.
Según medios libaneses, se han registrado impactos de artillería en la localidad de Kefar Tebnit, en el distrito de Nabatiye, así como en Beit al Sayad, en la región de Tiro, donde también se han reportado daños materiales.
Además, la cadena de televisión libanesa Al Mayadín ha señalado que se produjo un bombardeo israelí sobre Hadatha, en el distrito de Bint Yebeil, precedido por el lanzamiento de una bomba sónica que habría generado fuerte conmoción entre la población.
De forma paralela, se ha informado de otro ataque aéreo israelí en Majdal Zun y del lanzamiento de pasquines de advertencia por parte de un dron israelí sobre la localidad de Mansuri, igualmente situada en el distrito de Tiro.
En la población de Haris, fuerzas israelíes han desarrollado una operación de rastreo durante la cual se han escuchado ráfagas de ametralladora, sin que por ahora se tenga constancia de víctimas, de acuerdo con la agencia oficial libanesa NNA. El sábado se registró un fallecido y cuatro heridos en ataques israelíes precisamente en Mansuri.
El Ayuntamiento de Bint Yebeil ha denunciado que “el enemigo está realizando demoliciones, bombardeando, derribos y voladuras de viviendas y robando las pertenencias en un claro crimen de guerra”.
“La política de silencio y pasividad es inaceptable”, ha advertido la institución local, que ha urgido al Estado libanés a adoptar “medidas de inmediato” para detener esta “masacre urbana” y trasladar la situación a los foros internacionales.
El alto el fuego en territorio libanés rige formalmente desde el 17 de abril, en virtud de lo acordado entre Estados Unidos e Irán en el Memorándum de Entendimiento de Islamabad.
No obstante, Israel sostiene que no está vinculado por dicho texto y se acoge al acuerdo bilateral con el Gobierno libanés que permite la presencia de tropas israelíes al sur del río Litani y en varios enclaves al norte mientras no se garantice el desarme de Hezbolá.
El Ministerio de Sanidad de Líbano comunicó el sábado que el balance de la última escalada, iniciada el pasado 2 de marzo, asciende ya a 4.322 personas muertas y 12.210 heridas.