El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha descrito como “permanente” la presencia de las fuerzas armadas de Israel en varias áreas de Cisjordania que quedaron vaciadas de población palestina durante la ofensiva militar de 2025. Entre estas zonas se encuentran los campos de refugiados de Yenín, Tulkarem y Nur Shams, donde las tropas continúan desplegadas sobre el terreno, y ha recalcado que, a su juicio, el Tribunal Supremo israelí no debe intervenir en esta cuestión.
Las palabras de Katz llegan tras un dictamen emitido este lunes por el Tribunal Supremo, en el que la corte considera que actualmente no se dan las condiciones necesarias para el retorno a sus hogares de las decenas de miles de palestinos desplazados de forma forzosa por la operación militar. No obstante, el fallo insta al Ejército a elaborar un calendario que marque los plazos para ese eventual regreso.
“La presencia de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) a largo plazo en los campamentos no es un tema judicial, sino de seguridad operativa que salva vidas de soldados y civiles israelíes ante las graves amenazas y ante la labor de elementos yihadistas externos apoyados por Irán y Hermanos Musulmanes para lanzar actividades terroristas del estilo del 7 de octubre también en Judea y Samaria”, ha afirmado, utilizando la denominación empleada por el sionismo para aludir a Cisjordania.
En esta línea, sostiene que “el Tribunal Supremo no tiene por qué intervenir en este tipo de decisiones de la seguridad, igual que no es su competencia intervenir en la actividad operativa en Gaza, Siria, Líbano o Irán”.
Katz ha añadido que, según sus datos, la continuidad de este despliegue militar ha provocado que el nivel de terrorismo en Cisjordania “se ha reducido un 80%, hasta sus porcentajes mínimos históricos”.