Las Fuerzas Armadas de la coalición internacionalmente reconocida en Yemen, bajo liderazgo de Arabia Saudí, han acusado a la milicia rebelde de los hutíes de disparar proyectiles con sustancias tóxicas en las líneas de combate de la ciudad de Taiz, lo que habría causado episodios de asfixia y desvanecimientos entre la población civil.
En una nota oficial difundida por su portavoz, el coronel Majid al Nuzaili, el estamento castrense ha subrayado que toma estos informes de los frentes con la “máxima seriedad” y ha reclamado la puesta en marcha de una investigación internacional urgente para esclarecer qué componentes químicos se habrían utilizado, registrar sus consecuencias e identificar su origen y a los actores implicados en su suministro.
El Ejército yemení vincula este incidente con la escalada de violencia que, según denuncia, vienen ejerciendo los insurgentes contra los habitantes de Taiz, con acciones que abarcan disparos de francotiradores, bombardeos indiscriminados sobre áreas residenciales y un cerco que dificulta la llegada de agua, alimentos y medicación básica.
En esta línea, las autoridades militares han lanzado una advertencia a los hutíes sobre el uso de métodos de combate prohibidos y han reiterado que salvaguardar a la población civil y romper el asedio constituye una obligación constitucional, ante la cual aseguran que adoptarán todas las medidas que consideren necesarias.
Al mismo tiempo, las Fuerzas Armadas han llamado a la Organización de las Naciones Unidas y a los organismos internacionales especializados a asumir sus responsabilidades para detener las violaciones atribuidas a la milicia, exigir la apertura de corredores humanitarios y garantizar que los responsables de estos ataques respondan por sus actos.
La región continúa siendo escenario de fuertes choques entre las fuerzas gubernamentales yemeníes y los rebeldes hutíes por el dominio del litoral occidental del país, tras la ofensiva lanzada por los insurgentes el 3 de septiembre contra el Gobierno reconocido por la comunidad internacional. Un mes después, a comienzos de octubre, la coalición encabezada por Riad comunicó una amplia contraofensiva con el objetivo de recuperar el terreno perdido y avanzar hacia Saná, la capital controlada por los rebeldes desde 2014.
La organización Human Rights Watch (HRW) alertó este jueves de que la prolongada crisis humanitaria en Taiz, la tercera ciudad más poblada de Yemen, se ha deteriorado de forma acusada desde principios de octubre, responsabilizando a las fuerzas hutíes de haber completado el cerco sobre la urbe y de bloquear su principal vía de abastecimiento hacia Adén. Según la ONG, esta privación de alimentos, agua y medicinas podría constituir un crimen de guerra al emplear la inanición de la población como táctica bélica.