Un tribunal de Múnich ha desestimado este martes la solicitud de la terrorista neonazi Beate Zschäpe, sentenciada en 2018 a cadena perpetua por su participación en una decena de asesinatos, para acortar su condena, de modo que tendrá que seguir encarcelada al menos hasta 2035, conforme marca la normativa penal alemana.
En Alemania, la cadena perpetua implica una privación de libertad por tiempo indefinido, si bien, una vez cumplidos los primeros quince años, la pena puede ser revisada. Zschäpe se había acogido a esta posibilidad para pedir una reducción del tiempo de prisión o, en su defecto, pasar el resto de la condena en libertad condicional.
Sin embargo, el Tribunal Superior Regional de Múnich ha fijado ahora un cumplimiento mínimo de 24 años de cárcel, bloqueando así cualquier opción de excarcelación anticipada para la mujer condenada en 2018 por su vinculación con el grupo neonazi Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), considerado responsable de la ola de violencia ultraderechista más grave en Alemania desde la II Guerra Mundial.
En la sentencia inicial, los magistrados ya subrayaron el alto nivel de responsabilidad penal de Zschäpe, lo que en la práctica cerraba la puerta a una posible liberación tras los primeros quince años entre rejas.
En esta nueva resolución, el tribunal sostiene que las “circunstancias” apreciadas durante estos primeros quince años de condena no compensan en absoluto ese “elevado grado de culpabilidad” hasta el punto de hacer innecesaria la continuación de la ejecución de la pena.
NSU estuvo integrada por Zschäpe y sus compañeros ya fallecidos Uwe Mundlos y Uwe Böhnhardt. Desde el año 2000, el grupo fue responsable de diez asesinatos, cerca de medio centenar de tentativas de homicidio, alrededor de una quincena de atracos a entidades bancarias y tres atentados con explosivos.
Las víctimas mortales fueron nueve comerciantes de origen turco y griego, además de una agente de Policía alemana. Mundlos y Böhnhardt llevaron a cabo también dos ataques con bomba en Colonia que dejaron decenas de heridos.
Ambos se quitaron la vida en 2011 para evitar ser arrestados; solo entonces salió a la luz la existencia de la NSU. Zschäpe, única superviviente del trío, fue sentenciada como cómplice, pese a que hasta hoy no se han hallado pruebas de que estuviera físicamente en ninguno de los lugares de los crímenes.