Efectivos de la Unidad de Operaciones Especiales (DOES) de la Policía han efectuado 60 registros en 23 municipios repartidos por toda Italia, vinculados a los incidentes registrados el viernes durante más de 40 marchas convocadas por trabajadores y estudiantes en el conjunto del país.
Los registros se dirigen “contra individuos que, en salas de chat y plataformas de redes sociales, incitaron a la violencia durante las recientes manifestaciones callejeras”, ha señalado la Policía, según informa la agencia de noticias ADN Kronos.
Las autoridades calculan que más de 255.000 personas tomaron parte en las protestas, mientras que la USB (Unión Sindicla de Base) sostiene que la participación habría rebasado el millón. Los convocantes cifraron en 100.000 los asistentes solo en la capital, mientras que en Milán se habrían sumado a la movilización más de 50.000 personas.
En ciudades como Turín y Roma se registraron momentos de tensión y choques con las fuerzas del orden. Al menos trece agentes resultaron heridos, de acuerdo con el sindicato Coordinación para la Independencia Sindical de las Fuerzas de Policía (COISP).
“Once policías y dos carabineros resultaron heridos, uno de ellos con una fractura abierta en la mano que requerirá cirugía: este es el balance final de las manifestaciones de ayer. Una vez más, los uniformados pagaron el precio de la violencia en las calles”, ha indicado el secretario general de COISP, Domenico Pianese.
“Los grupos violentos se separan de las manifestaciones y se mueven en pequeños grupos, multiplicando los puntos de presión para agotar los dispositivos de seguridad”, ha añadido Pianese, que subraya que la finalidad es cortar carreteras y alcanzar sedes institucionales.
En Roma han sido identificadas 369 personas y se ha presentado denuncia contra siete de ellas: dos por resistencia agravada a la autoridad, dos por aparecer disfrazado en un lugar público y portar objetos ofensivos, uno por bloquear una vía pública, uno por portar objetos ofensivos y uno por aparecer disfrazado en un lugar público.
La Policía estudia dictar órdenes de expulsión para quienes no residen en la ciudad. Los agentes recurrieron al uso de cañones de agua ante el lanzamiento de botellas, piedras, cócteles Molotov y petardos por parte de un grupo que trataba de llegar primero al Coliseo y posteriormente a la sede del Parlamento.
En Bolonia, la Policía estima que se concentraron más de 20.000 manifestantes. “Se identificó a aproximadamente 300 personas” y se llevó a cabo “una detención preventiva”, según las fuerzas de seguridad.
En Turín, al grito de “¡Meloni, allá vamos!”, en alusión a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, miles de personas volvieron a ocupar las calles por la noche para denunciar el encarecimiento del coste de la vida y el rearme. Abría la marcha una pancarta con el lema “Cada campus será una barricada. No pagaremos por la guerra”.
“Estamos hartos de esta vida, de no poder comprar alimentos ni gasolina, hartos de un sistema de salud colapsado, de escuelas en ruinas y de una universidad donde la precariedad laboral es devastadora”, proclamaba uno de los asistentes con un megáfono. “Este es un nuevo movimiento que saldrá a las calles todos los sábados hasta que las cosas cambien. No estamos cansados, y no nos cansaremos. Hoy, como los próximos sábados, debemos ser cada vez más numerosos, hasta bloquear todas las arterias de este país”, han planteado.
En Milán unas 25.000 personas participaron en la movilización tras una pancarta con el lema “Gen Maranza”, en alusión a la juventud de los barrios. “Todos somos Maranza, si así lo prefieren (...). El Estado nos mea encima y los medios dicen que está lloviendo”, han denunciado citando al considerado como líder del Movimento 17 de Octubre, Youssef Siher.
El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, ha puesto en valor el “equilibrio y eficacia” mostrado por las fuerzas de seguridad ante las “decenas de manifestaciones”. “Esto demuestra que la seguridad debe ser una garantía fundamental para el ejercicio de todas las libertades. Todas las medidas desplegadas se distinguieron por su equilibrio y eficacia: cualidades que nos han permitido proteger un derecho fundamental de la ciudadanía, el derecho a manifestarse pacíficamente, a pesar de los intentos de algunos individuos por provocar desorden y violencia”, ha sostenido.