Los pedidos de Shein, Temu y AliExpress que lleguen desde países ajenos a la Unión Europea tendrán un nuevo coste aduanero a partir del domingo 1 de noviembre. Bruselas comenzará a cobrar una tasa de tramitación de dos euros por categoría de artículos, que se añadirá al arancel de tres euros introducido en julio para las compras de hasta 150 euros. Ambos cargos elevarán a cinco euros el importe exigido por cada categoría de mercancías incluida en el envío, con independencia del número de unidades adquiridas.
La fecha oficial de entrada en vigor es el domingo, aunque el lunes 2 de noviembre será el primer día laborable con las nuevas reglas. El recargo alcanzará a las compras por Internet procedentes de terceros países, no solo a las realizadas en plataformas asiáticas. Tampoco dependerá de dónde tenga su sede la empresa vendedora, sino de si los productos deben pasar por la aduana europea antes de llegar al comprador.
La Comisión Europea aprobó esta tasa dentro de su reforma aduanera para financiar parte de los gastos derivados de la inspección de mercancías importadas. La obligación de pagar corresponde, con carácter general, al vendedor o al operador responsable de la importación, pero las plataformas pueden repercutir ese desembolso en sus precios. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido este viernes de que los artículos más baratos, especialmente la ropa, los accesorios y los pequeños dispositivos electrónicos, podrían encarecerse proporcionalmente más.
Cuánto se pagará por los pedidos de Shein, Temu y AliExpress
Desde el pasado 1 de julio, la Unión Europea cobra un arancel fijo de tres euros por categoría arancelaria a las mercancías adquiridas por Internet cuyo envío no supera los 150 euros. A partir de noviembre, esos mismos pedidos deberán soportar otros dos euros por los trámites aduaneros, hasta alcanzar cinco euros por categoría, antes de contabilizar los impuestos y los posibles gastos de gestión de las empresas de transporte.
La Agencia Tributaria aclara que el cálculo no depende del número de productos ni del número de paquetes, sino de su clasificación arancelaria. Así, cinco camisetas de una misma categoría darían lugar a un único cargo de cinco euros, mientras que un pedido que reúna una camiseta y un reloj de categorías diferentes acumularía diez euros entre el arancel y la nueva tasa.
Un comprador que reúna en una misma cesta ropa, juguetes y accesorios electrónicos podría pagar, por tanto, varios recargos, aunque todos los artículos lleguen juntos. Para los pedidos de escaso importe, esa acumulación puede elevar considerablemente el coste de la compra.
El límite de 150 euros determina qué arancel corresponde pagar, pero no exime de la tasa de tramitación. Los pedidos que superen esa cantidad seguirán sujetos a los derechos de importación ordinarios que correspondan a cada mercancía y también deberán abonar los dos euros por categoría establecidos por la nueva normativa.
¿Tendrá que pagar el comprador cuando reciba el paquete?
Las autoridades europeas atribuyen el pago de los derechos aduaneros a los operadores que introducen las mercancías en el mercado comunitario, habitualmente los vendedores, importadores o sus representantes. Las plataformas pueden asumir el gasto o incorporarlo al precio que ofrecen al consumidor, por lo que la entrada en vigor de la tasa no implica que todos los destinatarios vayan a recibir una reclamación de cinco euros al entregarles el pedido.
OCU recomienda comprobar, antes de finalizar la compra, si el precio anunciado incluye los derechos de importación y la tasa de tramitación. Cuando ambos conceptos figuren ya en el importe pagado, no deberían cobrarse nuevamente durante la entrega.
La asociación aconseja también conservar la factura y la confirmación del pedido para reclamar si el transportista exige un desembolso adicional. En ese caso, el consumidor puede solicitar un desglose de las cantidades reclamadas y comprobar si corresponden a impuestos, derechos aduaneros o gastos administrativos del servicio de transporte, que son conceptos diferentes.
Los artículos que ya se encuentren en libre circulación dentro de la Unión Europea cuando se realiza la compra no tendrán que pasar por una nueva importación. Por ello, dos productos vendidos a través de una misma plataforma pueden recibir un tratamiento aduanero distinto dependiendo de su procedencia y situación.
La nueva tasa tampoco modifica los derechos de devolución ni las garantías legales de los consumidores. OCU recuerda que, con carácter general, las compras por Internet permiten desistir del contrato durante los 14 días posteriores a la recepción del producto y que, cuando los cargos aduaneros estén incluidos en el precio de venta, el reembolso debe comprender también esos importes.
Por qué la Unión Europea ha aprobado el nuevo recargo
El crecimiento de las importaciones de bajo valor ha llevado a las instituciones comunitarias a revisar unas reglas aduaneras diseñadas cuando el comercio electrónico tenía un peso mucho menor. Según la Comisión Europea, en 2025 llegaron a la UE cerca de 5.900 millones de artículos de escaso valor, frente a un volumen aproximadamente cuatro veces inferior en 2022.
Hasta junio de este año, las compras de hasta 150 euros disfrutaban de una exención de derechos de importación que Bruselas decidió eliminar ante el aumento de los envíos y las diferencias de tratamiento respecto a las mercancías importadas por los canales comerciales tradicionales. El arancel fijo de tres euros comenzó a cobrarse el 1 de julio y seguirá vigente, con carácter temporal, hasta julio de 2028.
La tasa adicional de noviembre responde a los costes de supervisión de ese volumen de paquetes. Las autoridades aduaneras deben examinar la documentación de las mercancías, analizar posibles riesgos y efectuar controles para detectar productos que incumplan las normas europeas de seguridad.
La Comisión también ha alertado de las irregularidades descubiertas en las inspecciones de artículos comercializados por Internet. Durante los controles efectuados en 2025 sobre determinadas categorías, como juguetes, cosméticos y productos electrónicos, más del 60% de los productos examinados incumplía algún requisito europeo, según los resultados difundidos por Bruselas. Esa proporción corresponde a los artículos inspeccionados, no al conjunto de mercancías que entran en la Unión.
Nuevas obligaciones para identificar los productos importados
El 1 de noviembre comenzará también a exigirse que las declaraciones aduaneras de las ventas a distancia incorporen identificadores específicos de los productos. Los vendedores y operadores deberán facilitar información que permita reconocer las mercancías y relacionarlas con sus fabricantes y comerciantes.
La Agencia Tributaria detalla que las declaraciones deberán incluir el identificador del comerciante y el del fabricante, con las particularidades previstas para los productos que carezcan de un código normalizado. Con estos datos, las autoridades podrán rastrear mejor los artículos importados y comprobar si cumplen las exigencias de comercialización.
Las dos novedades llegarán a las puertas de la campaña comercial del Black Friday y de las compras navideñas, cuando las plataformas internacionales concentran una parte importante de sus promociones. Antes de completar un pedido, los consumidores deberán comprobar qué gastos aparecen incluidos en el precio y cuáles podrían añadirse durante la importación.