El Gobierno de México ha reclamado a las autoridades de Estados Unidos una investigación “pronta, exhaustiva y transparente” para esclarecer el fallecimiento de un ciudadano mexicano de 56 años que estaba retenido en un centro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) situado en la ciudad de Laredo, en el estado de Texas.
De acuerdo con la información difundida por el diario local 'The Texas Tribune', el hombre, identificado como Emiliano Andrade-Covarrubias, fue encontrado inconsciente en su celda el pasado sábado durante una ronda de vigilancia rutinaria en el Centro de Procesamiento de Río Grande. El fallecimiento, confirmado por el congresista estadounidense Henry Cuellar, se convierte en la séptima muerte en lo que va de año de una persona bajo custodia del ICE en instalaciones del estado de Texas.
La familia del migrante ha denunciado serias negligencias por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos. En declaraciones al citado medio, su hija, Estefani Andrade, ha afirmado que a su padre se le negó el uso de la medicación que llevaba consigo cuando fue detenido, imprescindible para tratar sus dolencias cardíacas, la hipertensión y la diabetes. También ha indicado que el personal sanitario del centro desoyó de forma reiterada sus quejas por dificultades respiratorias y presión en el pecho.
Ante esta situación, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México ha manifestado su “profunda preocupación” por la repetición de este tipo de casos, elevando a 18 el número de nacionales mexicanos que han perdido la vida bajo custodia o durante operativos migratorios en Estados Unidos desde el 20 de enero de 2025. El Ejecutivo mexicano ha subrayado que este escenario requiere una respuesta “efectiva” por parte de Washington para salvaguardar la vida, la integridad y los Derechos Humanos de las personas migrantes.
Mediante un comunicado, la Cancillería mexicana ha informado de la activación de los protocolos de protección consular y del inicio de acciones legales, entre ellas la presentación de una denuncia formal ante el fiscal del condado de Webb para determinar posibles responsabilidades. Asimismo, la Embajada de México en Estados Unidos exigirá a las autoridades migratorias que se garantice el acceso sin restricciones de los cónsules a los centros de detención, con el fin de supervisar y asegurar la atención médica adecuada a sus connacionales.