Quién es Alejandro Betancourt, el "bolichico" que conecta a Delcy Rodríguez con Trump y al que investiga Pedraz

El empresario venezolano Alejandro Betancourt, presidente de Hawkers y uno de los principales magnates privados del petróleo en Venezuela, ha regresado al entorno de poder de Caracas como supuesto asesor de Delcy Rodríguez. Su reaparición coincide con la investigación que mantiene abierta la Audiencia Nacional por el presunto blanqueo en Europa de fondos procedentes de PDVSA

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Alejandro Betancourt | www.alejandrobetancourt.es
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Alejandro Betancourt vuelve a estar en el centro de la actualidad. El empresario venezolano, conocido en España por controlar la marca de gafas Hawkers, habría recuperado una posición relevante en Caracas como asesor informal de Delcy Rodríguez para la reactivación del negocio petrolero, la minería y la reestructuración de la deuda venezolana.

Su papel no ha sido anunciado oficialmente por el Gobierno venezolano. Sin embargo, distintas informaciones sitúan a Betancourt como intermediario entre la Administración de Donald Trump y el nuevo poder encabezado por Delcy Rodríguez, precisamente mientras la Audiencia Nacional española mantiene abierta una investigación contra él por presunto blanqueo de capitales y delito fiscal.

La paradoja explica el renovado interés sobre Alejandro Betancourt: el empresario investigado en España y Suiza vuelve a ganar influencia en el mismo sector petrolero del que procedería el dinero que analiza la justicia.

Quién es Alejandro Betancourt

Leopoldo Alejandro Betancourt López nació en Caracas en 1980. Es economista y empresario y se convirtió en uno de los rostros más conocidos de los denominados "bolichicos", el término utilizado en Venezuela para referirse a jóvenes empresarios que amasaron grandes fortunas mediante contratos públicos durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Betancourt fundó junto con Pedro Trebbau y otros socios Derwick Associates, una empresa que, pese a su escasa experiencia inicial en el sector energético, obtuvo importantes contratos para construir centrales termoeléctricas durante la emergencia eléctrica declarada en Venezuela.

Según las distintas investigaciones periodísticas, Derwick consiguió al menos 11 contratos públicos sin licitación. Las estimaciones sobre su valor oscilan, dependiendo de los proyectos incluidos, entre los 2.000 y los 5.000 millones de dólares.

Transparencia Venezuela ha denunciado que esos contratos registraron sobrecostes millonarios y que varias de las instalaciones no llegaron a ofrecer la capacidad eléctrica prometida. Betancourt y su entorno empresarial han negado reiteradamente las acusaciones de corrupción.

Después de enriquecerse en Venezuela, el empresario trasladó buena parte de sus inversiones al extranjero. Reuters documentó en 2021 que había destinado más de 300 millones de dólares a empresas y propiedades en diferentes países.

El dueño de Hawkers y sus negocios en España

En España, Alejandro Betancourt es conocido principalmente por su relación con Hawkers. En 2016, su grupo inversor O’Hara Administration participó en una ronda de financiación de 50 millones de euros que permitió a la compañía española de gafas de sol acelerar su expansión internacional.

Betancourt pasó posteriormente a presidir Hawkers y a controlar una participación mayoritaria a través de su entramado societario.

Su presencia empresarial en España no se limita a las gafas. También ha estado vinculado a Auro New Transport, una de las principales compañías propietarias de licencias VTC, y ha mantenido inversiones en energía, banca, empresas tecnológicas e inmuebles.

Entre sus propiedades más conocidas figura la finca de El Alamín, en Toledo, que cuenta con un castillo y miles de hectáreas. La adquisición de propiedades y empresas españolas forma parte del recorrido del dinero que trata de reconstruir la investigación judicial.

Qué relación tiene Alejandro Betancourt con Delcy Rodríguez

La relación actual entre Alejandro Betancourt y Delcy Rodríguez se concentra en el petróleo y en la apertura de Venezuela a nuevos inversores internacionales.

Según las informaciones publicadas durante las últimas semanas, Betancourt habría regresado a Caracas para asesorar informalmente a Rodríguez en tres asuntos estratégicos: la recuperación de la producción petrolera, la captación de inversiones estadounidenses y la reactivación de proyectos mineros y la reestructuración de la deuda venezolana.

El Gobierno de Caracas no ha confirmado que Betancourt ocupe un cargo oficial. Por tanto, no puede presentarse como asesor formal de Delcy Rodríguez. Su influencia se desarrollaría mediante contactos empresariales, intermediación política y participación en compañías petroleras privadas.

Betancourt habría viajado a Venezuela en varias ocasiones durante junio y julio de 2026. El País ha documentado su llegada a Caracas el 27 de junio en un avión privado procedente de Palm Beach y otros movimientos posteriores rodeados de discreción.

Uno de los vuelos del 22 de julio presenta además registros contradictorios: una primera relación de pasajeros incluía a Betancourt, familiares y empresarios españoles, mientras que otra documentación del mismo trayecto eliminaba sus nombres. Este cambio ha alimentado las dudas sobre los intentos de mantener ocultos sus desplazamientos.

El puente entre Delcy Rodríguez y Donald Trump

El elemento más novedoso de la reaparición de Alejandro Betancourt es su función como posible enlace entre Delcy Rodríguez y la Administración estadounidense de Donald Trump.

Mauricio Claver-Carone, emisario informal para Venezuela del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reconoció que funcionarios de Estados Unidos utilizaron a Betancourt como intermediario. El empresario conoce el funcionamiento del sector petrolero venezolano, pero también mantiene importantes contactos empresariales y políticos en Estados Unidos.

Su papel consistiría en facilitar el entendimiento entre Washington y Caracas para recuperar la producción de petróleo, atraer capital estadounidense y garantizar que determinadas operaciones puedan realizarse dentro del régimen de sanciones.

Esta intermediación también explicaría el respaldo que Betancourt habría encontrado en el entorno de Delcy Rodríguez. El empresario aportaría una doble conexión: acceso a los contratos petroleros venezolanos y capacidad para abrir puertas en Estados Unidos.

Su influencia se extiende a NABEP, considerada una de las mayores petroleras privadas de Venezuela. Betancourt ya sería su principal accionista y una parte próxima al empresario habría adquirido por unos 300 millones de dólares la participación minoritaria que mantenía el estadounidense Harry Sargeant III.

También se le relaciona con proyectos de Petrocedeño, Petrocabimas y Petrosur, además de operaciones en distintos campos petroleros del estado de Zulia.

Qué investiga el juez Santiago Pedraz

En España, el juez Santiago Pedraz, titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, investiga a Alejandro Betancourt y a otros cinco ciudadanos venezolanos por presuntos delitos de blanqueo de capitales y contra la Hacienda Pública.

La causa tiene su origen en una petición de cooperación enviada en septiembre de 2024 por la Fiscalía de Zúrich. Las autoridades suizas investigaban la denominada "Operación Bolívar", relacionada con el supuesto lavado de fondos procedentes de PDVSA y de la Oficina Nacional del Tesoro de Venezuela.

Anticorrupción sostiene que los investigados habrían participado en la introducción en Europa de dinero procedente de una operación realizada en 2012 entre PDVSA y la empresa Administradora Atlantic.

El préstamo fue concedido en bolívares, pero debía devolverse en dólares utilizando el tipo de cambio oficial venezolano. La enorme diferencia entre el cambio oficial y el valor real de la moneda habría permitido generar un beneficio multimillonario.

La investigación cifra en hasta 4.850 millones de dólares el volumen de la operación presuntamente fraudulenta. Según la tesis de los investigadores, se habrían pagado alrededor de 42 millones de dólares en sobornos a tres funcionarios venezolanos para facilitarla.

La Audiencia Nacional trata ahora de determinar si una parte del dinero terminó invertida en España mediante compras de inmuebles de elevado valor, adquisiciones de acciones y participaciones empresariales, creación de sociedades, transferencias a cuentas europeas e inversiones en compañías españolas.

La existencia de estas operaciones no demuestra por sí sola que los fondos fueran ilícitos. Esa es precisamente la cuestión que deberá esclarecer la instrucción.

Por qué Pedraz archivó el caso y tuvo que reabrirlo

Pedraz archivó provisionalmente la investigación en marzo de 2026. El magistrado consideró que la justicia venezolana ya había examinado el préstamo entre PDVSA y Administradora Atlantic y había concluido que la operación era legal.

Su razonamiento era que, si Venezuela había descartado la existencia del delito del que supuestamente procedía el dinero, no podía sostenerse una acusación de blanqueo en España.

La Fiscalía Anticorrupción recurrió el archivo. Argumentó que la investigación venezolana no había examinado los mismos hechos y que todavía quedaban diligencias esenciales, incluidas las declaraciones de personas condenadas en Estados Unidos por operaciones relacionadas.

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional dio la razón a la Fiscalía y ordenó reabrir el procedimiento. Según los magistrados, los actos concretos de corrupción investigados en España no habían sido analizados en la resolución venezolana utilizada por Pedraz para cerrar la causa.

La investigación se encuentra, por tanto, nuevamente activa. Alejandro Betancourt mantiene la condición de investigado, pero no ha sido condenado en España por estos hechos.

Quiénes acompañan a Betancourt en la investigación

Además de Alejandro Betancourt, la causa incluye a su primo y socio Pedro Trebbau, al empresario Francisco Convit y a otras tres personas de su entorno familiar y empresarial.

Las pesquisas españolas están relacionadas con investigaciones anteriores desarrolladas en Suiza y Estados Unidos. En este último país fueron condenados empresarios y antiguos funcionarios venezolanos por participar en operaciones destinadas a obtener beneficios mediante el sistema de cambio de divisas de PDVSA.

Entre los condenados figuran antiguos responsables o asesores de la petrolera venezolana. Betancourt, sin embargo, no fue condenado en esos procedimientos y las acusaciones que ahora se analizan en España deberán probarse de manera independiente.

El regreso al poder del empresario investigado

El retorno de Alejandro Betancourt a Caracas muestra hasta qué punto se entrecruzan el petróleo, la diplomacia y los grandes capitales en la nueva etapa venezolana.

Delcy Rodríguez necesita aumentar la producción, atraer inversiones y normalizar la relación económica con Estados Unidos. Washington busca acceder a los recursos energéticos y minerales venezolanos sin entregar completamente el control político del proceso a Caracas.

Betancourt aparece en medio de ambos intereses: dispone de negocios petroleros en Venezuela, relaciones con inversores estadounidenses y experiencia moviendo capital entre diferentes jurisdicciones.

Su nueva cercanía al poder no elimina las investigaciones abiertas. Al contrario, plantea la principal incógnita del caso: cómo un empresario cuyo patrimonio y operaciones con PDVSA siguen bajo la lupa judicial ha conseguido convertirse nuevamente en una pieza útil tanto para Delcy Rodríguez como para representantes de la Administración Trump.

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