El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, mantuvo este lunes en Washington un encuentro con Sadam Haftar, el 'número dos' del Ejército Nacional Libio, la formación militar alineada con las autoridades asentadas en el este del país. Durante la reunión, el responsable de la diplomacia estadounidense destacó los “esfuerzos” de ambas partes para “superar las divisiones y avanzar hacia la unidad”.
Rubio trasladó a Haftar, hijo del mariscal libio y considerado el 'hombre fuerte' del este de Libia, Jalifa Haftar, “su reconocimiento por los esfuerzos de los líderes libios para superar las divisiones y avanzar hacia la unidad” del país norteafricano, subrayando el respaldo de Washington a este proceso.
Según el portavoz de Rubio, Tommy Pigott, ambos analizaron “posibles vías de cooperación para impulsar la paz y la unidad” y, de forma específica, mecanismos para “unificar las instituciones militares, económicas y políticas” libias. En su comunicado, Pigott remarcó que “Estados Unidos seguirá al frente de los esfuerzos diplomáticos para apoyar la unidad de Libia y crear las condiciones necesarias para un gobierno elegido democráticamente capaz de llevar a Libia hacia el futuro”.
La reunión entre Haftar y Rubio --quien igualmente tiene en agenda entrevistas con representantes del Gobierno de Unidad Nacional, con sede en Trípoli y reconocido por la comunidad internacional-- llega en un contexto en el que la Administración Trump refuerza su implicación para articular un marco que ponga fin a años de fragmentación política y permita reconstruir las estructuras estatales tras la captura y asesinato de Muamar al Gadafi en octubre de 2011.
Desde el este de Libia, las fuerzas leales a Haftar ya han manifestado públicamente su disposición a avanzar en las conversaciones sobre la propuesta impulsada por Estados Unidos para la reunificación administrativa del país. Defienden que se trata de una iniciativa “única”, distinta de las planteadas hasta ahora, cimentada en “el realismo” y que no rehúye las “complejidades” del escenario actual.
Ambas partes hicieron pública hace algo más de una semana una 'hoja de ruta' que persigue cerrar el prolongado periodo de transición y unificar las instituciones “nacionales”, fijando además una fecha común para la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias: el 17 de febrero de 2027.