Las autoridades rusas han decidido vetar la entrada en su territorio a altos cargos de compañías británicas del sector de la defensa, en un nuevo gesto de protesta de Moscú por el suministro de armamento desde Londres a Ucrania.
En particular, el Ministerio de Exteriores ruso ha incorporado a su "lista negra" a siete ciudadanos del Reino Unido vinculados a empresas militares, entre ellos tres responsables de Rotron Aerospace, Alex Head, Kev Oliver y George Zambellas.
Las sanciones también alcanzan a Robert Gascoyne, director ejecutivo de MGI Engineering, a Neil Appleton, máximo responsable del fabricante de drones Malloy Aeronautics, así como a Paul Webb, director y cofundador del productor de drones de reconocimiento Tekever UK, y a Julian Cracknell, director de tecnología e información de BAE Systems.
Moscú enmarca esta decisión como una respuesta directa "a la política hostil y antirrusa de Londres, que incluye un intensificado esfuerzo por inundar de armas a la camarilla neonazi" del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.
"Estas empresas suministran al régimen de Kiev armas y tecnologías militares que se utilizan para lanzar ataques en el interior de Rusia", ha subrayado el Ministerio, insistiendo en que el envío de misiles y drones persigue como objetivo último "infligir el máximo daño" a Rusia.
El departamento que dirige la diplomacia rusa ha arremetido además contra el "enfoque puramente explotador y oportunista" de Londres respecto a Ucrania, al considerar que su prioridad es generar beneficios para las empresas privadas británicas y sus grupos de presión. Al mismo tiempo, reprocha que el Partido Laborista mantiene, a su entender, una "obsesión rusófoba" que "difiere poco de la de sus predecesores conservadores".
La asistencia militar prestada por Reino Unido a Ucrania ha motivado repetidas quejas de Moscú, que acusa a Londres de buscar la "confrontación" y "prolongar el conflicto" desencadenado por la invasión rusa del país en febrero de 2022.