La Junta de Educación de Texas ha aprobado una nueva lista de lecturas obligatorias para los centros escolares públicos del estado que incluye pasajes de la Biblia junto a obras literarias clásicas, una decisión que ha provocado un intenso debate político, jurídico y educativo en Estados Unidos sobre los límites entre la enseñanza pública y la separación entre Iglesia y Estado.
Una lista de lecturas que incorpora textos bíblicos en el currículo
La medida, aprobada por el Consejo Estatal de Educación —controlado por representantes republicanos— establece un listado de alrededor de 200 textos que deberán ser leídos por millones de estudiantes en distintas etapas educativas.
Entre las obras incluidas figuran clásicos de la literatura universal como “Grandes esperanzas” de Charles Dickens u “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen, pero también pasajes del Nuevo Testamento y relatos bíblicos como “David y Goliat” o “Daniel en el foso de los leones”.
En cursos de primaria, los alumnos trabajarán con historias religiosas adaptadas, mientras que en etapas superiores se incorporarán fragmentos más extensos relacionados con la figura de Jesús y enseñanzas del Nuevo Testamento, integrados como parte del contenido literario y cultural.