El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha responsabilizado este jueves a Irán de elevar deliberadamente el precio del petróleo como arma electoral contra su Partido Republicano ante las decisivas elecciones legislativas del 3 de noviembre.
El encarecimiento del combustible se ha situado entre las mayores inquietudes de la población estadounidense desde que estalló la guerra que enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel el pasado febrero. Con el estrecho de Ormuz bloqueado, Trump se ha visto incluso forzado a recurrir al diésel ruso para intentar contener la escalada de precios.
En redes sociales, el mandatario ha acusado a Irán de estar haciendo todo lo posible “para encarcer el precio del petróleo antes de las 'midterms' hasta el punto de que “se están inventando ataques falsos, minas y todo lo demás”.
El inquilino de la Casa Blanca ha llegado a afirmar además que, gracias a la actuación de Washington, “ahora mismo está saliendo de Ormuz más crudo que incluso antes del conflicto”.
De acuerdo con las cifras de la firma Kpler, citadas por Bloomberg, los flujos de crudo y condensado procedentes del golfo Pérsico alcanzaron un máximo de 24,6 millones de barriles al día en la semana que terminó el 18 de octubre.
No obstante, los envíos siguen mostrando una gran volatilidad y el promedio de octubre hasta ahora continúa por debajo de los niveles registrados antes del estallido de la guerra. Los cargamentos se organizan habitualmente en convoyes, con buques que cruzan el estrecho de Ormuz, traspasan el crudo a petroleros que aguardan fuera del paso y regresan después para volver a cargar.
Trump ha vuelto a arremeter contra las “malvadas” autoridades iraníes, que siguen “asesinando manifestantes y a cualquiera que se entrometa en sus asuntos”.
“De verdad que son un régimen malvado y solo espero que los estadounidenses y el mundo entero comprendan lo malvados que son”, ha denunciado, reiterando una vez más que nunca permitirá que Irán obtenga un arma nuclear, prioridad estratégica para Estados Unidos e Israel en este conflicto, pese a que la República Islámica mantiene que su programa atómico tiene fines exclusivamente pacíficos.