El capitán de un carguero con bandera de Islas Comoras y cerca de una veintena de tripulantes a bordo ha comunicado un supuesto ataque con dron en la noche de este miércoles mientras se encontraba fondeado en aguas del mar Negro bajo soberanía de Rumanía, en la zona de anclaje del puerto de Sulina. El incidente desencadenó un incendio a bordo y está siendo investigado por las autoridades, que por ahora no han confirmado que el origen sea el impacto de un dron.
El responsable del barco Yara J informó por radio de que la parte superior de la nave había sido alcanzada por un dron y de que se había declarado un fuego en cubierta, lo que llevó al Centro de Coordinación y Control Marítimo a emitir de inmediato una alerta a la Agencia Rumana de Salvamento Marítimo. Esta, a su vez, envió un buque de rescate al lugar, según ha informado la televisión pública rumana TVR.
De acuerdo con este medio, el carguero permanecía anclado frente a Sulina, a unas ocho o diez millas náuticas (entre 14,8 y 18,5 kilómetros) del puerto, y tenía previsto dirigirse a continuación al puerto de Izmail, el mayor puerto fluvial de Ucrania, situado en el tramo inferior del Danubio, frente a la costa rumana y a algo más de 50 millas náuticas (93 kilómetros) de su desembocadura en el mar Negro. Allí estaba programado que cargara productos petrolíferos para transportarlos posteriormente a Turquía.
En caso de confirmarse que se ha tratado de un ataque con dron, sería la primera vez que una embarcación resulta alcanzada de esta forma dentro de las aguas territoriales de Rumanía. Sin embargo, las autoridades del país han optado por no validar de momento esta hipótesis.
El ministro de Defensa, Radu Miruta, ha declarado a la cadena Digi24 que, “si fue golpeado por un dron o si no lo fue, se está llevando a cabo una investigación para verificar estos hechos”, aunque ha precisado que “los radares del Ministerio de Defensa Nacional no detectaron ningún dron que se dirigiera hacia este buque”. Aun así, ha recalcado que “se trata de un asunto de gran gravedad (...) en aguas territoriales rumanas”.
En la misma intervención, Miruta ha explicado que el buque de rescate “ha regresado” a puerto después de que la tripulación del Yara J comunicara que “el incendio se ha extinguido, que no necesitan ayuda y que tampoco desean entrar a puerto”.
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Aunque el ministro ha evitado pronunciarse sobre si el incidente se debió o no a un dron, su departamento ha informado en redes sociales de que, durante la noche, su sistema de vigilancia por radar “detectó un grupo de objetivos aéreos en alta mar, en el Mar Negro”. Como respuesta, despegaron “dos aviones F-18 de las Fuerzas Aéreas y Espaciales Españolas desplegadas en la Base Aérea 57 Mihail Kogalniceanu”, integrados en la misión de Policía Aérea Reforzada de la OTAN con el Destacamento Paznic.
El Ministerio de Defensa rumano ha detallado además que se envió un mensaje RO-Alert pasadas las 20.00 horas (hora local), después de que “dos objetivos aéreos penetraran en el espacio aéreo nacional”. “Posteriormente, se perdió el contacto por radar con uno de los objetivos sobre el mar, mientras que el otro abandonó el espacio aéreo nacional a las 20.13 horas, dirigiéndose hacia Vâlcove, Ucrania”, añade la nota.
Este segundo objetivo “continuó hacia Reni, Ucrania, con una trayectoria potencial hacia la ciudad de Galati, por lo que se emitió un nuevo mensaje de RO-Alert para el este del condado de Galati a las 20.33 horas”, ha precisado el Ministerio, que ha resaltado que, finalmente, “el objetivo fue derribado por la defensa aérea ucraniana en la zona de la localidad de Reni, al norte del brazo de Chilia” del Danubio, que marca la frontera oriental entre Ucrania y Rumanía.
Si bien no se trata del primer episodio con drones en el espacio aéreo rumano desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, un ataque contra un buque fondeado en aguas territoriales rumanas elevaría el nivel de alerta y se sumaría a unas relaciones ya deterioradas entre Bucarest y Moscú. En verano, el presidente rumano, el proeuropeo Nicusor Dan, ordenó llamar a consultas al embajador ruso después de que la Fiscalía rumana determinara que un dron abatido por las defensas rumanas correspondía a un modelo utilizado por el Ejército ruso en la guerra contra Ucrania.