Uso de audífonos se vincula a un 23 % menos de riesgo de demencia en personas con epilepsia y pérdida auditiva

Un gran estudio sugiere que los audífonos se asocian con un 23 % menos de riesgo de demencia en adultos con epilepsia y pérdida auditiva.

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De acuerdo con un nuevo análisis que se presentará en 2026, los adultos que padecen epilepsia y pérdida auditiva y que utilizan audífonos podrían registrar un 23 % menos de probabilidad de desarrollar demencia en comparación con quienes no los emplean.

La pérdida de audición se considera desde hace años el principal factor de riesgo modificable asociado a la demencia. No obstante, sigue sin estar claro hasta qué punto el uso de audífonos puede contribuir a disminuir ese riesgo.

Para profundizar en esta cuestión, un equipo del Hospital Universitario de Zúrich y de la Universidad de Liverpool examinó los historiales clínicos electrónicos de más de 250 millones de personas incluidos en la red TriNetX.

Los especialistas compararon a adultos con pérdida auditiva que llevaban audífonos con otros pacientes con características similares que no los utilizaban. El estudio abarcó tanto a la población general con pérdida auditiva como a personas con epilepsia, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca, migraña y artrosis.

En la población general con pérdida auditiva no se observó ninguna relación estadísticamente relevante entre el uso de audífonos y una menor probabilidad de demencia. Tampoco se detectó asociación significativa en los grupos con accidente cerebrovascular, migraña, diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca u osteoartritis.

En cambio, en el subgrupo de adultos con epilepsia y pérdida auditiva sí apareció una relación clara: quienes utilizaban audífonos presentaban un riesgo de demencia un 23 % inferior. Esta diferencia se tradujo en una reducción absoluta de 2,7 puntos porcentuales a cinco años, lo que equivale, según los autores, a un caso menos de demencia por cada 37 usuarios de audífonos.

Los investigadores apuntan que este patrón podría deberse a variaciones en la llamada reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para seguir rindiendo de forma adecuada a pesar del envejecimiento o de los daños provocados por distintas enfermedades.

La Dra. Carolina Ferreira-Atuesta, autora principal del trabajo, señaló: “La mayoría de las personas con pérdida auditiva tienen suficiente reserva cognitiva para absorber el esfuerzo adicional que supone la discapacidad auditiva, por lo que corregirla podría no tener un gran impacto en el riesgo de demencia. La epilepsia es diferente porque la reserva cognitiva suele estar ya reducida, lo que significa que eliminar una fuente adicional de estrés podría tener un mayor impacto”.

“Existen varias razones biológicamente plausibles por las que podríamos observar este efecto en la epilepsia. Esta afección se asocia con un deterioro cognitivo acelerado, la epilepsia del lóbulo temporal afecta a áreas del cerebro relacionadas con la audición y algunos medicamentos anticonvulsivos pueden empeorar la audición”, añadió la Dra. Ferreira-Atuesta.

Para el equipo investigador, estos resultados podrían tener un impacto relevante en la práctica clínica diaria. Dado que las personas con epilepsia mantienen un contacto frecuente con los servicios sanitarios, proponen integrar de forma sistemática las pruebas de audición en la atención rutinaria.

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