La exministra de Asuntos Exteriores entre 2002 y 2004, Ana de Palacio, ha defendido la vigencia de la “prosperidad basada en reglas” como base de un amplio “consenso”, y ha urgido a la Unión Europea a dar un “salto cualitativo” si quiere competir en un escenario global “patas arriba”. Sus reflexiones se han producido en un acto sobre el contexto geopolítico organizado por el Colegio de Ingenieros de Caminos y recogido por Europa Press.
Palacio ha recordado que el esquema surgido tras 1945, orientado a prevenir guerras “mediante el intercambio comercial y la colaboración internacional”, atraviesa ahora una fase de “ruptura”. A su juicio, los asuntos internacionales han dejado de ser un ámbito reservado a las élites y se han convertido en debates de la vida cotidiana. “Hoy la primera política de interior es la política de exterior”, ha subrayado, contraponiendo la situación actual a lo que, según ha señalado, “ocurría antes”. “Estamos ante un cambio de era”, ha insistido.
De hegemonía a potencia prevalente
En su análisis, la exministra ha afirmado que Estados Unidos ha pasado de ser una “potencia hegemónica” a una “potencia prevalente”, lastrada por un creciente “cansancio” en su papel de “policía del mundo”. Ha recordado asimismo que “Europa ha podido construir sus estados sociales gracias a que la defensa se la teníamos transferida a los americanos”, pero ha advertido de que la garantía de seguridad de Washington ya no resulta tan “creíble”. Por ello, ha llamado a la UE a “no depender de Estados Unidos” y a asumir “más cargo” de su propia seguridad, especialmente en “armamento convencional”.
Palacio ha descrito a Estados Unidos como un país en el que permanece “latente una sensación de inseguridad” y cuyo presidente, Donald Trump, al que ha calificado de “grosero”, “humilla a los europeos” de forma reiterada. Frente al empuje de potencias como China, Rusia o India, ha reivindicado el proyecto comunitario como el “gran éxito de la humanidad de la segunda mitad del siglo XX”, aunque ha alertado de que el entramado regulatorio interno actual resulta “insuficiente” para el nuevo contexto internacional.
Un salto cualitativo para la UE
Según Palacio, el principal problema de la UE no reside en el análisis, que realiza “maravillosamente bien”, sino en su “incapacidad” para “escalar” soluciones y actuar de manera cohesionada. “Europa debe dar un salto cualitativo en defensa, energía y mercado de capitales”, ha defendido. En esta línea, ha reclamado desbloquear los “cuellos de botella” en infraestructuras estratégicas y culminar por fin un auténtico mercado común de capitales.
La exministra ha alertado también de una “desindustrialización” cada vez más acusada, en un momento en que China necesita colocar en el exterior su exceso de producción —como los vehículos eléctricos— mientras protege su propio mercado interno. Ha recalcado que “la riqueza se produce haciendo cosas”, cuestionando que sea posible sostener el bienestar europeo apoyándose solo en los servicios.
Por ello, ha pedido abordar con carácter “urgente” las redes transeuropeas de energía y atajar la “fuga de 300.000 millones de euros de ahorro europeo” que cada año financian inversiones en Estados Unidos ante la ausencia de un mercado de capitales plenamente integrado en Europa. En su opinión, el porvenir del proyecto europeo “depende de tomar conciencia de su posición actual” y de la capacidad de los ciudadanos y profesionales para convertirse en “nodos de transmisión” de ese nuevo impulso que ha considerado “necesario”.