El anuncio de adelanto electoral realizado este lunes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, irrumpe justo cuando Ciudadanos intenta perfilar su retorno a la escena política nacional tras la debacle que prácticamente borró al partido del mapa institucional. Ese regreso, además, podría materializarse mediante una fórmula distinta a la utilizada hasta ahora.
Así lo avanzaba la secretaria de Organización nacional de Ciudadanos, Mariana Boadella, en una entrevista a Europa Press concedida apenas tres días antes de que Sánchez hiciera pública su intención de convocar elecciones para el 29 de noviembre.
Boadella confirma que la cúpula de Cs mantiene abierta la opción de modificar su formato de concurrencia, presentarse bajo otras siglas o sumar fuerzas con proyectos que buscan recomponer el espacio de centro, entre ellos Democracia 21, la iniciativa impulsada por Miriam González.
“No se descarta nada en este momento”, aseguraba Boadella al ser preguntada por la posibilidad de un cambio de siglas o incluso de nombre de cara a las próximas elecciones generales.
La dirigente detallaba que Ciudadanos mantiene “conversaciones” y señalaba expresamente a Democracia 21 como una de las alternativas con las que estudiar una alianza.
“Miriam es una persona muy válida y nos gusta esa opción para unir fuerzas”, afirmaba antes de confirmar que la posibilidad de una integración entre ambos proyectos está abierta. “Nosotros sí estamos abiertos a unirnos, no a dividir más el centro”, sostenía.
El adelanto de Sánchez comprime ahora todos los tiempos. Cuando Boadella habló con Europa Press, Democracia 21 ni siquiera había celebrado su acto de presentación oficial, fijado para el 10 de octubre, y Cs tampoco había cerrado el nombre de su candidato nacional ni la fórmula definitiva con la que aspiraba a volver a unas generales.
Preguntada de forma directa por la hipótesis de que Sánchez anticipara los comicios al 29 de noviembre y dejara a ambos proyectos “a pie cambiado”, Boadella admitía que el proceso se encontraba todavía en una fase inicial.
“Estamos en línea de salida de la carrera, así que habrá que correr un poco más”, señalaba.
La propia dirigente reconocía que unos comicios en primavera o verano habrían ofrecido bastante más margen para consolidar ese nuevo proyecto. “Nos darían más tiempo para armar más el proyecto, eso está claro”, reconocía.
Y ante la eventualidad de que Sánchez acabara adelantando las urnas, como finalmente ha sucedido, Boadella dejaba claro el impacto para Ciudadanos: “Hay que acelerar mucho”.
Con la fecha electoral ya fijada, Ciudadanos deberá resolver en un plazo mínimo algunas de las grandes incógnitas sobre su porvenir, desde la fórmula con la que concurrirá el 29-N hasta una posible alianza con Democracia 21 o la designación de quién liderará ese nuevo proyecto.
Boadella admitía que “todo está por escribir” y que los contactos con Democracia 21 se encontraban aún en una fase muy preliminar.
“Las intenciones están sobre la mesa y nada más”, explicaba, insistiendo en que primero querían dejar que el nuevo partido diera a conocer públicamente su propuesta y su programa.
Ese calendario ha quedado ahora trastocado. Ciudadanos ya no dispone de los meses que preveía para reconstruir el espacio de centro y tendrá que decidir a contrarreloj cómo intenta regresar al Congreso.
“Renacemos desde la base”
Ciudadanos afronta esta nueva etapa desde una posición muy distinta a la que ocupó cuando llegó a ser una fuerza clave en el Congreso y en varios gobiernos autonómicos.
Sin representación parlamentaria nacional, Boadella sostiene que Cs conserva “más de 400, casi 500 cargos electos municipales” y se ha transformado en una formación fundamentalmente municipalista.
“Renacemos desde la base, que es lo que nos gusta decir, que es lo que no hicimos al principio”, explica la secretaria de Organización, que insiste en que Ciudadanos “sigue siendo un partido vivo” después de veinte años de trayectoria.
El objetivo actual no pasa necesariamente por reproducir la estructura anterior. Boadella asegura que “no se descarta nada” y mantiene abierta incluso la opción de nuevas siglas o fórmulas de concurrencia si permiten reagrupar ese espacio político.
La formación considera que existe un segmento de electores que no se siente representado por los grandes bloques y que, según Boadella, en muchos casos ha optado por la abstención o por apoyar otras alternativas “con la nariz tapada”.
Ciudadanos quiere dirigirse precisamente a ese votante y recuperar su antiguo papel de bisagra.
“Las bisagras hacen falta para abrir la puerta”, resume Boadella, convencida de que un partido no necesita ser mayoritario para influir en las políticas y en los acuerdos.
Autocrítica y lecciones del pasado
Ese intento de resurrección va acompañado de una cierta autocrítica por el desplome sufrido por Ciudadanos tras haber llegado a disputar al PP buena parte del espacio de centroderecha.
Boadella admite que la formación se desvió del propósito para el que, a su juicio, había nacido. “Todos cometemos errores y aprendemos. Y esa lección la tenemos aprendida”, afirma.
La secretaria de Organización sitúa la utilidad original de Cs en ejercer como fuerza moderada capaz de condicionar mayorías y reducir la dependencia de los partidos nacionalistas.
“No conseguimos ese objetivo y perdimos la confianza del electorado”, reconoce.
Ahora, el partido asegura querer recuperar ese perfil mediante una política “pragmática”, alejada de la clásica división entre izquierda y derecha y basada, según Boadella, en escuchar a expertos, analizar datos y buscar soluciones que ya hayan funcionado en otros países.