El expresidente del Gobierno Felipe González ha pronosticado una crisis económica que impactará de forma particular en las compañías tecnológicas vinculadas a la Inteligencia Artificial, un episodio que, a su juicio, podría producirse antes de que termine el año. Ha vinculado este escenario con la actual situación de "incertidumbre" geopolítica.
Durante su participación en el 'Encuentro de Líderes: Liderazgo y visión global', organizado por el Círculo Empresarial de Málaga, ha insistido en el clima de "incertidumbre" internacional generado por dirigentes como Trump o Putin, un contexto que, según ha advertido, podría desembocar en una crisis económica en el ámbito tecnológico.
En este sentido, ha advertido de que esa situación "puede arrastrar a otros sectores y los mercados van a darse un batacazo. Lo creo". Preguntado de nuevo por los fundamentos de este diagnóstico sobre una posible crisis, ha reiterado que considera "que hay un problema serio en eso".
Ha subrayado también que el panorama global actual "es tan grave" que resulta "mucho más difícil emprender y desarrollar un proyecto empresarial con un horizonte largo", al tiempo que ha remarcado la elevada probabilidad de una recesión económica en las empresas centradas en la IA.
"Si a eso --la crisis de las empresas tecnológicas-- se le añade la interferencia, en el peor sentido de la palabra, de la política en el comportamiento de las grandes empresas tecnológicas, tenemos asegurado la rebelión de los siervos", ha manifestado.
González ha precisado que "cuando hablo de los siervos, hablo de la definición de líderes políticos como los putos amos". "No hay putos amos si no hay siervos a su cargo", ha añadido el exjefe del Ejecutivo, que ha advertido de que "estamos cerca de una rebelión de los siervos por eso la incertidumbre me preocupa".
Ante el escenario que anticipa, el expresidente ha defendido la necesidad de "replantear seriamente la productividad y competitividad del sistema" y ha reclamado además una redistribución de la riqueza más justa para las clases medias y bajas, con el objetivo de afrontar retos como el acceso a la vivienda o la inflación.