Israelíes que viven en España vuelan a su país para votar por un cambio político

Decenas de miles de israelíes en el extranjero, muchos desde España, vuelan a su país para votar presencialmente y tratar de forzar un cambio político.

Tzvia Rubin y sus hijos Ofer y Asaf Laszewicki, quienes han viajado desde Barcelona para votar en las elecciones en Israel Europa Press

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Tzvia Rubin ha recorrido con sus tres hijos el trayecto desde España hasta Israel para participar en las elecciones que se celebran este martes. Lo hace convencida de que es su obligación como ciudadana israelí y porque considera que el país necesita un giro tras los últimos años con Benjamin Netanyahu en el poder. Como ella, se calcula que hasta 80.000 israelíes que residen en el extranjero han tomado un avión para ejercer su derecho al voto, la mayoría inclinados hacia las formaciones de la oposición.

Israel figura entre los pocos Estados que no contemplan el voto por correo y solo permiten el sufragio de forma presencial. Por ello, quienes viven fuera —algo menos de un millón de israelíes— deben regresar al país si quieren participar en unos comicios. No existe impedimento legal aunque lleven muchos años fuera o solo hayan residido en Israel durante un periodo breve. En unas elecciones en las que se prevé un resultado muy reñido entre el bloque de Netanyahu y el de la oposición, esos potenciales 80.000 votos podrían llegar a traducirse incluso en dos de los 120 escaños de la Knesset.

“La sensación de los que viven fuera es que es lo menos que podemos hacer. La gente que vive aquí ha sufrido la guerra, han sufrido un Gobierno malísimo, excluyente y corrupto. Entonces es como lo mínimo que podemos hacer para mejorar” la situación, explica en declaraciones a Europa Press esta israelí que vive a caballo entre su país y Barcelona.

Rubin relata que en la última década ha viajado de forma recurrente para votar porque “le importa” Israel. “Soy israelí y lo que pasa aquí me toca mucho el corazón y la mente, y lo que pasa ahora es muy malo para el Estado de Israel”, añade, señalando al “actual Gobierno”. “Tengo todas las razones para venir a votar”, remarca.

Su hijo, Ofer Laszewicki, comparte plenamente esta visión. “Los israelíes que vivimos en el extranjero no podemos votar desde fuera, entonces solo nos queda la opción de venir”, subraya. “El bloque de Netanyahu tiene un votante tradicional muy movilizado y muy fiel”, insiste, antes de remarcar que quienes, como ellos, buscan “un camino distinto, no solo un cambio de cara” consideran que “era necesario venir, estar aquí físicamente, votar”. Además, apunta que se trata también de “apoyar a nuestra gente en un día que todos consideramos que es histórico y que esperemos que traiga un cambio”.

Un viaje caro ante el temor por la democracia

Para esta familia, el desembolso económico que ha supuesto el desplazamiento, igual que para otros amigos y conocidos que han hecho lo mismo, compensa el esfuerzo. Ofer sostiene que “el sentimiento” de muchos es que “si la oposición no gana estas elecciones podrían ser las últimas elecciones democráticas”.

“Este Gobierno tiene una tendencia autoritaria, ha hecho cambios en el sistema que cada vez limitan más la independencia de la justicia. Hay ministros que lo dicen abiertamente, que quieren terminar con el sistema democrático vigente. Por eso muchos creemos que vale la pena hacer este esfuerzo económico y de tiempo para intentar cambiar las cosas”, añade, aludiendo a las reformas impulsadas por el Ejecutivo.

Su hermano Asaf ilustra este compromiso. Apenas permanecerá 48 horas en Israel y, por primera vez desde que se mudó a España hace 35 años, ha optado por votar en unas elecciones. “He decidido venir esta vez con el esfuerzo que eso comporta porque creo que es un momento crítico”, afirma. “Yo sigo muy ligado emocionalmente a este lugar, soy israelí, soy judío y creo que para el futuro de este país es importante que todo el mundo ponga un poquito su granito de arena”, explica.

Como alguien que vive fuera y no sigue a diario la prensa local, Asaf considera que Israel “necesita un cambio de dirección”. Lamenta la “imagen estereotipada” que se proyecta del país, “que no refleja la realidad aquí” y que atribuye en parte al actual Ejecutivo. A su juicio, “cambiar eso a nivel mundial es un trabajo que probablemente lleve generaciones, así que no creo que pueda depender exclusivamente de un próximo Gobierno que puede durar el tiempo que dure”, señala cuando se le pregunta si una eventual victoria de la oposición podría mejorar la percepción internacional de Israel.

De apoyar a Netanyahu a respaldar a la oposición

Desde España también ha regresado a votar Ben Avidar. Este joven de 25 años, residente en Toledo, explica a la salida de un colegio electoral en Florentina, un barrio del sur de Tel Aviv de población muy diversa y en el que apenas se ven carteles del bloque que encabeza Netanyahu, que esta vez ha optado por el cambio.

“La última vez voté a Netanyahu para tener la paz antes del 7 de octubre”, confiesa, recordando que entonces veía prioritario alcanzar un acuerdo con Arabia Saudí y otros países árabes. Sin embargo, tras el atentado de Hamás considera que el primer ministro ha gestionado “muy mal” las relaciones con otros gobiernos, más allá de Estados Unidos. “Los israelíes no pueden andar tranquilamente fuera de su país”, lamenta.

“Nuestro Gobierno en unos aspectos ha hecho bien, en otros ha hecho mal, pero específicamente toda la comunicación con el mundo lo ha hecho terrible”, esgrime, asegurando que si en España dice que es israelí le van a mirar mal e incluso atacarle. “Es responsabilidad de los países donde viven israelíes y judíos, pero es también la responsabilidad de nuestro Gobierno manejar las relaciones mucho mejor de lo que hacen”, remata.