El momento de la verdad ha llegado. El Día D en términos históricos. El Armagedón de las Escrituras. El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, declara ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama en el marco del caso Plus Ultra y por la pieza separada abierta tras el hallazgo de unas joyas tasadas en 1,3 millones de euros. La legislatura se tambalea y este miércoles se podría inclinar la balanza. Si Zapatero ofrece explicaciones satisfactorias, el PSOE y sus socios dispondrán de una pequeña bocanada de oxígeno. De lo contrario, la estocada sería fatal.
Ferraz confía. No con una fe ciega, pues en conversaciones privadas hay quienes admiten que “uno ya no sabe ni qué pensar”, pero sí con determinación. Fuentes consultadas por DEMÓCRATA aseguran que no tienen ninguna duda de que Zapatero aportará las explicaciones pertinentes.
El expresidente habría trasladado a la cúpula socialista que “va a entrar en todo” y no dejará lugar a dudas sobre su inocencia. Un mensaje al que le dan toda la credibilidad del mundo. Tanta, que pese a las funestas experiencias pasadas de José Luis Ábalos y Santos Cerdán, la secretaria de Organización del partido, Rebeca Torró, aseveró que “todos tenemos muchas ganas de esa comparecencia” porque será “determinante” para disipar cualquier atisbo de sombra.
Los socios de Gobierno también esperan la cita y coinciden en su importancia. Fuentes de Sumar consultadas por Demócrata prefieren “no adelantar escenarios”. “Estamos en que Zapatero y el PSOE tienen que dar todas las explicaciones sobre estos casos”, y aguardan a que, efectivamente, así sea. Hay, de hecho, varias fechas marcadas en rojo en el calendario. La de este miércoles es una. El jueves, otra, puesto que la declaración está dividida en dos partes. Pero los magenta no pierden de vista el próximo miércoles, cuando Pedro Sánchez comparecerá ante el Pleno.
A juicio de Sumar, no se trata solo de “sobrevivir”, sino de dotar de sentido a lo que resta de legislatura. “Este tiempo tiene que merecer la pena, porque la desafección de la gente al ver estos casos es tremenda”, admiten las mismas fuentes.
El portavoz parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Gabriel Rufián, uno de los principales socios parlamentarios del Ejecutivo, mira con tiento. Apenas unas horas después de que saliera al paso de Zapatero, admitió que “quizá” se equivocara al salir en su defensa. De primeras, se dejó guiar por su “afecto” personal, pero después, se leyó el auto, “que es jodido y mentiría si dijera lo contrario”.
En sede parlamentaria entonó aquello de “si esto es verdad, es una mierda, y si es mentira, es una mierda mayor”, mientras blandía el auto del juez. Conforme se acerca la hora de la verdad, para la izquierda parece claro que la “mierda” sería mucho peor si fuera “verdad”, porque recomponer filas tras la caída de su principal referente será una ardua tarea.
Por su parte, Junts, PNV y Podemos piden ya elecciones. De hecho, la formación de Carles Puigdemont coqueteó con una suerte de moción de censura vía enmienda que fue frenada por la Mesa del Congreso.
En definitiva, tras la declaración de Zapatero la legislatura entra en una nueva fase. Las cartas se barajan y vuelven a repartir. La presión desde Junts, PNV, Podemos y por supuesto PP y Vox continuará porque el resto de casos: Ábalos, Cerdán, Leire Díez… La línea roja para los socios que sostienen el Ejecutivo sigue siendo la financiación ilegal del partido, y en el caso de Zapatero no se espera nada relacionado, mas el golpe moral al PSOE sería un torpedo en la línea de flotación y las dudas comenzarían a aflorar entre los aliados parlamentarios y romperán la baraja. Si no, al menos ganarán tiempo. Un tiempo que se agota y que depende de que Zapatero no caiga esta semana.