Jóvenes, vivienda, empleo y redes: cómo votan entre su futuro y sus inquietudes personales

Vivienda, empleo precario y saturación digital marcan las prioridades y el voto de los jóvenes de cara a las elecciones del 29 de noviembre.

Una joven ejerce su derecho a voto durante las elecciones generales del 23 de julio de 2023 en Foz, Lugo, Galicia.  Carlos Castro - Europa Press

Una joven ejerce su derecho a voto durante las elecciones generales del 23 de julio de 2023 en Foz, Lugo, Galicia. Carlos Castro - Europa Press

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

5 minutos

Más leídas

Elecciones 29N · Encuestas

La media de las encuestas

Media a 7 de noviembre de 2026 · 11 institutos

  • PP31,0 %
  • PSOE26,2 %
  • Vox19,5 %
  • Frente Amplio6,6 %
  • ERC2,4 %
  • SALF2,2 %
  • Podemos2,1 %
01020304050ene 2024jul 2024ene 2025jul 2025ene 2026jul 2026

Media del último estudio de cada instituto en 30 días y su evolución semanal desde el 23J. Partidos con al menos un 2 %.

Todas las encuestas

Elecciones generales del 29 de noviembre · Demócrata

Los jóvenes afrontan las elecciones generales del próximo 29 de noviembre con el acceso a la vivienda, la estabilidad laboral y el impacto de las nuevas tecnologías como ejes centrales de sus preocupaciones. Estas inquietudes se trasladarán a las urnas mediante un voto muy condicionado por su situación vital concreta y por las expectativas de futuro que cada partido sea capaz de ofrecerles.

El Consejo de la Juventud Española (CJE), que agrupa a organizaciones como Nuevas Generaciones del PP, Juventud Estudiante Católica o Juventudes Socialistas, identifica un conjunto de preocupaciones “consensuadas” entre la juventud: vivienda, empleo y consumo digital, según detalla en su informe “Entre el cuestionamiento y el cambio. Discursos de la juventud sobre la democracia en España”.

Junto a estos temas compartidos, el documento señala otros asuntos aún en disputa dentro de la juventud, como el feminismo, la inmigración o el auge de la “extrema derecha”.

Vivienda y empleo, un muro para la emancipación

La crisis de acceso a la vivienda se ha convertido en un problema transversal para las nuevas generaciones. El análisis del CJE apunta a que esta cuestión ha irrumpido “con fuerza en todos los grupos sin excepción” y puede llegar “incluso a condicionar las trayectorias educativas”.

A este escenario se suma la sensación de que disponer de un empleo ya no es “suficiente” para asumir el coste del alquiler de un hogar “digno” ni para reunir el ahorro necesario para la entrada de una vivienda en propiedad.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan el salario medio de quienes tienen entre 20 y 35 años en 1.659 euros brutos mensuales en doce pagas. Al mismo tiempo, el Índice Inmobiliario Fotocasa fija el alquiler medio de una vivienda de 80 metros cuadrados en 1.131 euros al mes. Esto implica que un joven tendría que dedicar cerca del 70% de su sueldo bruto a la renta, sin incluir otros gastos básicos.

El estudio del CJE insiste en que no se trata solo de un obstáculo económico puntual, sino de una “barrera para construir proyectos de futuro” y para consolidar una vida adulta autónoma. La imposibilidad de alcanzar una “vida adulta mínimamente estable” se ve reforzada por la precariedad y la inestabilidad que aún marcan el mercado laboral juvenil.

Voto joven y economía: más expectativas que macrodatos

En este contexto, el subdirector de Investigación Política de Sigma Dos, Ignacio Clemente, explica a Europa Press que los jóvenes tienden a percibir “como un solo asunto” vivienda, empleo y expectativas de futuro. Por ello, suelen orientar su voto menos hacia el detalle de las propuestas concretas y más hacia el horizonte vital que creen que cada fuerza política puede abrirles.

“Vivienda, empleo y expectativas de futuro tienden a funcionar como un solo asunto. Quien comparte piso a los 28 años, encadena contratos temporales o se plantea irse al extranjero suele vivir esas situaciones como una sola: un proyecto vital que se aplaza”, argumenta Clemente.

El Barómetro del CIS de octubre refleja que la vivienda es el principal problema para el 33,5% de los jóvenes de 18 a 24 años y para el 33,4% de quienes tienen entre 25 y 34 años. Son los únicos grupos de edad en los que la preocupación por el acceso a un hogar supera el 25%.

Según Sigma Dos, en el electorado joven pesa más la vivencia personal que la situación general de la economía. Es decir, la decisión de voto se apoya en cómo se ven a sí mismos ahora y en cómo imaginan su futuro, más que en los indicadores macroeconómicos del país.

“Quien lleva poco tiempo en el mercado laboral tiene menos trayectoria que evaluar y más expectativas en juego: poder emanciparse, ahorrar o alcanzar cierta estabilidad. Para entender el voto joven, es importante cruzar ese bienestar autopercibido con sus principales preocupaciones”, añade Clemente.

Los datos del CIS van en la misma línea: tras la vivienda, los problemas económicos aparecen como segunda gran preocupación, y la calidad del empleo figura en cuarto lugar. Esta última inquietud se concentra sobre todo entre los 25 y 34 años, franja en la que el 10,6% la señala como uno de sus principales problemas.

Para la vicepresidenta y responsable del área socioeconómica del CJE, Lucía Siles, existe “un consenso muy generalizado a la hora de identificar los problemas”, pero la elección de una determinada papeleta no depende tanto de qué dificultades se perciben, sino de la lectura que hace cada joven de sus causas y de quién considera responsable.

Salud digital, infoxificación y malestar mental

El informe del CJE también sitúa en primer plano el malestar relacionado con el entorno digital, la sobrecarga informativa y su impacto en la salud mental. En las entrevistas, los jóvenes emplean términos como “esclavitud” o “enganche” para describir su relación con Internet y las redes sociales.

El Consejo destaca una derivada específica que afecta a la manera en que se vinculan con la política y que perciben como inevitable: la llamada ‘infoxificación’, es decir, la sobreinformación combinada con la desinformación.

“Los jóvenes se encuentran de manera habitual en las plataformas digitales que son canales de información y participación política donde se crean burbujas de información y que invitan todo el rato a un debate, entre comillas, un poco polarizado. Pero no es que la juventud esté más polarizada, sino que se relaciona en espacios donde se genera actualmente el debate político”, explica Siles.

Nuevos espacios políticos y valoración de líderes

En opinión de la vicepresidenta del CJE, la juventud vive una “crisis de las condiciones materiales de vida” que ha debilitado su sensación de representación política y ha creado el “caldo de cultivo perfecto” para la irrupción de “nuevos espacios políticos con carácter más populista”. Aun así, Siles subraya que “muchas veces” el apoyo juvenil a estas formaciones responde más a “una acción de protesta o de castigo” que a una adhesión plena a sus planteamientos.

Los datos manejados por Sigma Dos muestran que los líderes de PP y PSOE obtienen entre los menores de 30 años peores valoraciones que en el conjunto de la población. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, registra entre los jóvenes tres décimas menos que en el total, donde alcanza un 3,9 sobre 10. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, obtiene medio punto menos que en la media del país, situada en 3,2.

En cambio, las valoraciones de los dirigentes de Vox, Frente Amplio y Podemos mejoran entre los jóvenes respecto al promedio general. El líder de Vox, Santiago Abascal, suma dos décimas más que en el conjunto de la ciudadanía (3,3).

En el caso de la candidata de Frente Amplio, Ada Colau, la nota juvenil es medio punto superior a la media de todos los grupos de edad (2,9). Y en Podemos, Irene Montero alcanza una calificación de 2,6 entre los menores de 30 años, frente al 2,4 que obtiene en el total de la sociedad.