Las islas Malvinas, denominadas Falkland Islands por Reino Unido, forman un archipiélago situado en el Atlántico Sur. Reino Unido administra el territorio, mientras Argentina sostiene que forma parte de su soberanía nacional.
La controversia combina argumentos históricos, jurídicos y políticos, además del control de los recursos naturales y el recuerdo de la guerra de 1982. Ninguna de las dos partes ha renunciado a su posición.
Argentina sostiene que heredó de España los derechos sobre el archipiélago tras su independencia y que ejerció actos de administración en las islas durante las primeras décadas del siglo XIX.
El Gobierno argentino considera que Reino Unido interrumpió esa presencia en 1833 mediante el uso de la fuerza y que desde entonces ocupa un territorio que pertenece a Argentina. Esa interpretación forma parte de la posición oficial remitida en junio de 2026 a la Organización de Estados Americanos (OEA).
La Constitución argentina establece además que la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre las islas constituye un objetivo permanente, siempre por medios pacíficos y respetando el modo de vida de sus habitantes.
Qué sostiene Reino Unido
Reino Unido defiende que los habitantes de las islas tienen derecho a decidir su futuro político. Londres asegura que no negociará un cambio de soberanía mientras los isleños deseen seguir vinculados al Reino Unido.
En el referéndum celebrado en 2013, el 99,8% de los votantes apoyó mantener el estatus de territorio británico de ultramar. El Gobierno británico considera ese resultado la base de su argumento sobre el derecho de autodeterminación. Argentina, por su parte, no reconoce que esa consulta resuelva la disputa, al entender que la población actual se estableció tras la ocupación británica.
Qué dice Naciones Unidas
La Resolución 2065 de la Asamblea General de Naciones Unidas, aprobada en 1965, reconoce la existencia de una disputa de soberanía e insta a Argentina y Reino Unido a negociar una solución pacífica.
Argentina utiliza esa resolución para reclamar la reapertura de conversaciones bilaterales. Reino Unido responde que cualquier negociación debe respetar la voluntad expresada por los habitantes de las islas.
La ONU no ha atribuido la soberanía del archipiélago a ninguno de los dos países.
La guerra de 1982
El conflicto alcanzó su momento más grave el 2 de abril de 1982, cuando la dictadura militar argentina ocupó las islas. Reino Unido respondió con una operación militar para recuperar el territorio. La guerra concluyó en junio con la rendición argentina y dejó centenares de muertos en ambos bandos.
La derrota aceleró el final de la dictadura argentina, pero no puso fin a la reclamación de soberanía, que desde entonces continúa por la vía diplomática.
La OEA pide volver a negociar
La Organización de Estados Americanos ha aprobado diversas resoluciones en las que reclama que ambos gobiernos retomen las negociaciones para alcanzar una solución pacífica.
La organización mantiene la cuestión de las Malvinas como un asunto de interés hemisférico y sostiene que continuará abordándola hasta que se alcance un acuerdo. Argentina reiteró en junio de 2026 que seguirá impulsando esa vía diplomática. Reino Unido respondió que cualquier solución debe tener en cuenta, como elemento central, la voluntad de los habitantes del archipiélago.
Petróleo, pesca y posición estratégica
La disputa también afecta al control de las aguas circundantes, los recursos pesqueros y los posibles yacimientos de hidrocarburos. Argentina rechaza las licencias concedidas por las autoridades de las islas para explotar recursos en las zonas en disputa. Reino Unido y el Gobierno de las Falkland sostienen que pueden gestionar esos recursos bajo la administración británica.
La posición estratégica del archipiélago en el Atlántico Sur añade además una dimensión militar y geopolítica que sigue dificultando cualquier acuerdo entre ambos países.