La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) recalca que la protección de la salud de las personas pasa necesariamente por controlar también la salud animal y el estado del medio ambiente, puesto que “la salud de las personas, la de los animales y la del medio ambiente están estrechamente conectadas”.
Coincidiendo con la celebración este martes 3 de noviembre del Día Mundial One Health, la organización alerta de que, a pesar de este enfoque integral, las amenazas sanitarias continúan abordándose en ocasiones desde compartimentos estancos, cuando su prevención exige una cooperación creciente entre distintas disciplinas.
En esta línea, ANECPLA incide en que “La prevención empieza mucho antes de que un riesgo se traduzca en un problema de salud. Necesitamos conocer los vectores, vigilar su evolución, estudiar las condiciones ambientales que favorecen su presencia y compartir esa información con los ámbitos de la salud humana y animal. La sanidad ambiental aporta conocimiento técnico y capacidad de actuación que son fundamentales en esa estrategia”.
La asociación considera igualmente clave este enfoque para hacer frente a otros retos de salud pública, entre ellos las enfermedades transmitidas por mosquitos y otros vectores, el aumento de organismos nocivos en ciudades, la aparición de resistencias a los biocidas o los peligros vinculados a la calidad del agua y del aire.
ANECPLA remarca, por otra parte, que “la colaboración entre administraciones y profesionales especializados es indispensable para evitar respuestas fragmentadas”, ya que los datos recabados sobre la circulación de un patógeno en animales pueden servir para orientar la vigilancia de los vectores y evaluar sus posibles consecuencias para la salud humana.
Asimismo, advierte de que las transformaciones ambientales y climáticas están alterando la distribución y el comportamiento de determinadas especies, lo que obliga a revisar y ajustar de forma continua los sistemas de vigilancia y de prevención.
Por ello, el director general de ANECPLA defiende que “One Health no puede quedarse en una declaración de intenciones ni limitarse a una jornada conmemorativa. Tiene que traducirse en cooperación efectiva, intercambio de datos, vigilancia continuada y recursos para la prevención. Invertir en sanidad ambiental es invertir en capacidad de anticipación y en protección de la salud pública”.