La SEMICYUC alerta del escaso despliegue de medidas para prevenir el síndrome post-cuidados intensivos

La SEMICYUC denuncia la escasa prevención del síndrome post-UCI y lanza el programa Post-UCI Zero para reducir secuelas en pacientes críticos.

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La Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) ha puesto el foco en la limitada implantación, dentro del sistema sanitario español, de estrategias preventivas frente al síndrome post-cuidados intensivos.

Este síndrome engloba el conjunto de alteraciones físicas, psíquicas y cognitivas que desarrollan, a medio y largo plazo, los pacientes que han pasado por una UCI. Puede afectar hasta a tres de cada cuatro enfermos tras su estancia en estas unidades y, en distinta intensidad, también repercute en familiares y cuidadores. Para los especialistas en medicina intensiva, la puesta en marcha de actuaciones que ayuden a minimizar su aparición resulta esencial.

Con este propósito, la SEMICYUC, a través de su grupo SEMICYUC Humaniza, ha organizado varios seminarios 'online' en los que expertos de distintos países han ido analizando los elementos clave de este síndrome. “Con el objetivo de seguir impulsando una atención integral y centrada en las personas tras la enfermedad crítica”, ha señalado Carola Giménez-Esparza, coordinadora de SEMICYUC Humaniza y Jefa del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario Vega Baja de Orihuela.

En estas sesiones se remarca que la prevención debe iniciarse desde el primer día de ingreso en la UCI. Las secuelas no surgen en el momento del alta, sino que se originan ya durante la fase de enfermedad crítica. “La aplicación precoz y sistemática de un conjunto integral y estructurado de medidas preventivas basadas en la evidencia es la intervención con mayor impacto para disminuir las secuelas físicas, cognitivas y psicológicas”, subraya Giménez-Esparza.

Los profesionales insisten en que el abordaje multidisciplinar resulta imprescindible. La mejoría del paciente crítico exige la coordinación de médicos intensivistas, personal de enfermería de críticos, fisioterapeutas, especialistas en rehabilitación, psiquiatras y equipos de Atención Primaria.

Asimismo, la SEMICYUC defiende que la consulta post-UCI debe integrarse en la continuidad asistencial. También recuerda que el entorno familiar forma parte del proceso terapéutico y puede desarrollar problemas de salud. La participación activa de los allegados y cuidadores durante el ingreso contribuye a la mejor recuperación del paciente y disminuye las secuelas emocionales.

La sociedad científica recalca, además, la necesidad de una valoración global y estandarizada del paciente, y advierte de que el síndrome post-UCI va mucho más allá de la simple debilidad muscular.

Del mismo modo, insiste en que el alta de la UCI no supone el final de la enfermedad crítica. “Cada vez existe mayor evidencia de que la recuperación tras una enfermedad crítica puede prolongarse durante meses e incluso años. Nuestro compromiso como intensivistas debe extenderse más allá del episodio agudo, acompañando a pacientes y familias durante todo el proceso de recuperación”, indica Giménez-Esparza.

En esta línea, la SEMICYUC ha iniciado los trabajos para poner en marcha el programa “Post-UCI Zero: Recuperando la vida después de la UCI”, respaldado por el Ministerio de Sanidad y enmarcado en la Estrategia de Seguridad del Paciente del SNS. “Uno de los objetivos es demostrar que es posible disminuir hasta 20 puntos el porcentaje de secuelas a largo plazo en pacientes que ingresan en UCI gracias a la puesta en marcha de esas medidas”, ha concluido Giménez-Esparza.

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