La ministra de Sanidad, Mónica García, ha subrayado que "el negacionismo es una herramienta política y es una herramienta también de desestabilización democrática", apuntando a que la desinformación y las 'fake news' "no solamente son un negocio".
"Cuando un algoritmo premia el miedo por encima de la evidencia, tenemos un problema de salud pública", ha indicado durante su intervención en el XXI Congreso Nacional de Informadores de la Salud, organizado en Madrid por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) bajo el lema "La integridad de la información sanitaria, la gran batalla".
García ha remarcado que "quienes ganan dinero vendiendo bulos, difundiendo miedo", se colocan "en contra de los criterios básicos de salud pública". A su juicio, "Nunca nos ha sido tan fácil encontrarnos rodeados de información falsa, información engañosa, información interesada e información que va en contra de la salud de los ciudadanos", tras lo que ha recalcado que "la información también es un determinante de nuestra salud".
En esta línea, ha recordado que "Hablamos mucho de cómo nuestra salud depende del código postal, de la renta, de las condiciones de vida, pero es que también depende de la información que estamos recibiendo, de las fuentes en las que podemos confiar y de nuestra capacidad de distinguir lo que es un hecho científico, lo que es un hecho real", insistiendo en que es imprescindible diferenciar "la evidencia científica de una ocurrencia o de una opinión".
Asimismo, ha lamentado que "hay problemas de salud que tienen grandes campañas de comunicación detrás y otros que apenas tienen quien los cuente" y que "Hay muchísimo trabajo, muchísimo avance, y no solamente avance científico, sino avances en salud, avances en del sistema sanitario que permanecen en la invisibilidad".
La ministra reivindica el papel del periodismo sanitario
En este contexto, ha defendido que "el periodismo cumple una labor absolutamente fundamental". Según ha señalado, "Jamás habíamos tenido tanta información relativa a la salud a nuestro alcance", poniendo en valor la "rigurosidad" y la "profesionalidad" de los informadores especializados, así como la importancia de un periodismo "fuerte" e "independiente" y "que tenga tiempo para contrastar con especialistas, con recursos, un periodismo capaz de explicar la complejidad sin convertir cada noticia en una alarma".
Ha advertido de que la desinformación en materia sanitaria "tiene consecuencias que pueden ser muy graves, porque un bulo sobre una vacuna, una falsa cura contra el cáncer, una mentira sobre un tratamiento puede tener efectos perjudiciales en la salud de las personas". Ante esta realidad, ha defendido que el periodista sanitario es un "agente de salud pública imprescindible".
También ha destacado la "ventaja competitiva" de los bulos, que requieren muy poco tiempo para circular masivamente, frente a un periodismo y una evidencia científica que precisan "desgranar, leer, escudriñar, preguntar y tenerse que ir a referencias".
Por último, en relación con instituciones como el Ministerio de Sanidad, ha recalcado que "la confianza de la ciudadanía hay que ganársela, y se gana con transparencia, se gana con rigor, se gana diciendo la verdad, se gana contando con evidencia científica, incluso con las propias incertidumbres que forman parte de toda la cadena de valor de la evidencia científica".