El doctor François Peinado, experto en cirugía reconstructiva del pene y en salud sexual masculina, ha subrayado que “el consumo habitual de ultraprocesados puede comprometer la salud sexual masculina”, ya que “las dietas ricas en estos productos se relacionan con alteraciones vasculares y metabólicas que pueden afectar a la función eréctil”.
Según ha explicado, ingerir este tipo de alimentos industriales “se asocia a inflamación crónica de bajo grado, estrés oxidativo y disfunción endotelial, alteraciones que pueden comprometer los mecanismos vasculares de los que depende la erección”, recordando que la erección “depende de la capacidad de las arterias peneanas para dilatarse y permitir el flujo sanguíneo”.
En esta línea, Peinado ha recalcado que “cualquier factor que dañe el endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos, puede afectar a este mecanismo”. Asimismo, ha insistido en que “la disfunción eréctil no debe considerarse únicamente un problema sexual” y ha advertido de que estos productos “pueden alterar mecanismos relacionados con el metabolismo, el control del apetito y la respuesta inflamatoria”.
El especialista ha remarcado que “los problemas de erección pueden ser una manifestación precoz de enfermedad vascular y, en muchos casos, aparecer años antes de un infarto de miocardio o un ictus”, y ha apuntado que “muchos pacientes que acuden a consulta por problemas de erección presentan alteraciones metabólicas subyacentes, como resistencia a la insulina, hipertrigliceridemia, aumento del perímetro abdominal o hipertensión arterial”, factores que “están estrechamente relacionados con dietas ricas en ultraprocesados”.
Descenso de testosterona y papel de la dieta
Además, ha detallado que el consumo continuado de este tipo de productos “favorece el aumento de grasa visceral, que actúa como un órgano endocrino y aumenta la actividad de la aromatasa, la enzima que convierte testosterona en estrógenos”. A su juicio, “el descenso de testosterona puede traducirse en disminución del deseo sexual, fatiga, pérdida de masa muscular y empeoramiento de la función eréctil”, a lo que se suma “el posible efecto de ciertos disruptores endocrinos presentes en envases plásticos o aditivos, que podrían interferir con la función hormonal”.
Frente a ello, ha señalado que “los patrones dietéticos basados en alimentos frescos y mínimamente procesados, como la dieta mediterránea, se asocian a una mejora de la función endotelial, una reducción de la inflamación, un mejor control metabólico y una potencial mejora de la función eréctil”. En su opinión, “no se trata de sustituir los tratamientos, sino de integrarlos en una visión más amplia”.
Por último, ha animado a limitar la ingesta de ultraprocesados, ya que reducir su presencia en la dieta “tiene implicaciones para la salud vascular, el equilibrio hormonal y la función sexual masculina”. A modo de conclusión, ha recordado que “la nutrición es, probablemente, una de las herramientas terapéuticas más potentes que tenemos, aunque no siempre la utilicemos con la misma intensidad que un fármaco”.