Ceuta se prepara para una noche incierta después de vivir una de las jornadas migratorias más graves de su historia. Miles de personas han atravesado este jueves la frontera desde Marruecos, a pie o a nado, desbordando los controles del Tarajal, las Fuerzas de Seguridad y unos servicios de acogida que ya se encontraban al límite antes de esta nueva avalancha. (((Siga en directo la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta)))
La imagen que deja el día es profundamente humana y desoladora. En las playas y junto al espigón han quedado flotadores deshinchados, aletas, zapatos, botellas y prendas empapadas. Son los restos de la travesía de quienes se arrojaron al agua para alcanzar territorio español y abandonaron cuanto llevaban consigo antes de continuar caminando hacia el interior de la ciudad.
Desde primeras horas de la tarde, largas columnas de personas avanzan desde la frontera hacia los centros asistenciales y los puntos habilitados para su identificación. Algunos testimonios describen recorridos de varios kilómetros en una ciudad que apenas supera los 84.000 habitantes y que no dispone de capacidad para absorber en unas horas una llegada de estas dimensiones.
La incertidumbre se agrava al aproximarse la noche. Ceuta debe identificar, alimentar, atender y encontrar un lugar seguro para miles de personas, al tiempo que intenta mantener la normalidad para sus vecinos y evitar que el desorden derive en una tragedia. Los centros de acogida están abarrotados, centenares de recién llegados permanecen fuera de las instalaciones y los agentes desplegados en la frontera reconocen que no dan abasto.
Una cifra imposible de cerrar
La dimensión exacta de la avalancha continúa siendo una incógnita. El recuento resulta especialmente difícil porque las entradas no han cesado durante el día, se han producido por distintos puntos y muchas personas se han dispersado por la ciudad antes de poder ser identificadas.
RTVE sitúa entre 2.000 y 3.000 el número de personas que habrían cruzado la frontera durante las últimas horas. El cálculo coincide con otras estimaciones difundidas por medios internacionales, aunque fuentes policiales admiten que todavía resulta imposible ofrecer una cifra precisa.
Otras informaciones elevan considerablemente el balance. El Mundo habla de unas 20.000 entradas, mientras OKDIARIO asegura, citando a la televisión marroquí, que hasta 30.000 personas habrían accedido irregularmente a Ceuta en las últimas 24 horas. El mismo medio atribuye a cálculos iniciales de la Guardia Civil una cifra superior a las 5.000 entradas durante las primeras horas del jueves.
Ni la Delegación del Gobierno ni el Ministerio del Interior han confirmado por ahora las estimaciones más elevadas. De confirmarse un volumen de entre 20.000 y 30.000 personas, Ceuta estaría ante la mayor avalancha migratoria de su historia y habría recibido en un solo día el equivalente a entre una cuarta parte y más de un tercio de su población.
La dimensión superaría ampliamente la crisis de mayo de 2021, cuando alrededor de 10.000 personas entraron en la ciudad en medio de una grave tensión diplomática entre España y Marruecos. Si finalmente el recuento se acerca a las estimaciones de RTVE, se trataría, en cualquier caso, de la peor crisis fronteriza vivida en Ceuta desde aquel episodio.
Niños, familias y personas mayores
El perfil de quienes han cruzado constituye otra de las diferencias respecto a anteriores episodios migratorios. No se trata solamente de jóvenes. Entre las personas que han entrado hay niños, mujeres, familias completas, señoras mayores y personas con dificultades para desplazarse.
Unos han bordeado el espigón del Tarajal agarrados a flotadores, garrafas o cualquier objeto que pudiera mantenerlos sobre el agua. Otros llevaban aletas o trajes de neopreno. También se han producido entradas a pie después de que la presión humana superara los cordones policiales desplegados en la zona fronteriza.
En varios momentos de la tarde, los agentes han tratado de ordenar la entrada evitando una actuación que pudiera provocar caídas, aplastamientos o nuevas muertes en el mar. La prioridad inmediata ha sido impedir una tragedia, pero la falta de medios y el flujo constante han terminado por colapsar el dispositivo.
La ruta marítima alrededor del Tarajal ya había dejado un balance trágico antes de este jueves. Más de 60 personas han muerto durante los últimos doce meses intentando alcanzar Ceuta, según los datos recopilados por RTVE. Solo durante las últimas horas se han producido nuevos fallecimientos.
Más personas fuera que dentro de los centros
La crisis no termina cuando alguien consigue alcanzar la playa. A partir de ese momento comienza un proceso de identificación y atención que exige policías, traductores, abogados, sanitarios, trabajadores sociales, transporte, alimentación y alojamiento.
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes ya supera su capacidad. RTVE cifra en más de 400 las personas que aguardaban fuera del CETI, cuyas 512 plazas estaban ocupadas antes de poder absorber las nuevas llegadas. Fuentes de Ceuta advierten de que ya hay más personas fuera de los centros que dentro.
Especialmente delicada es la situación de los menores. La ciudad autónoma atiende ya a unos 700 niños y adolescentes, 130 más que el día anterior, después de haber tenido que reabrir y habilitar nuevos espacios. Según los datos difundidos durante la jornada, la sobreocupación de los recursos destinados a menores habría alcanzado niveles extraordinarios.
La Ciudad carece de lugares suficientes para alojar a todos. La llegada de la noche obliga a buscar soluciones de emergencia para cientos o miles de personas que permanecen en las calles, junto a los centros de identificación o caminando hacia distintos puntos asistenciales.
También crece la preocupación entre los residentes. La sensación de pérdida de control ha llevado a algunos establecimientos a cerrar y ha alterado la circulación en distintos puntos. Ceuta se enfrenta al difícil equilibrio de prestar una atención digna a quienes acaban de llegar y garantizar al mismo tiempo la seguridad y la tranquilidad de sus vecinos.
Ceuta pide que el Estado asuma el mando
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, calificó lo sucedido como una "absoluta emergencia humanitaria y social" y pidió al Gobierno central que declarase la emergencia nacional, asumiera un mando único y aportase recursos suficientes para atender el colapso.
La petición recibió el respaldo de todos los integrantes de la Junta de Portavoces de la Asamblea: PP, PSOE, Vox, MDyC y Ceuta Ya! Las fuerzas políticas reclamaron conjuntamente el cierre temporal de la frontera del Tarajal, el refuerzo inmediato de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y una intervención estatal capaz de recuperar el control.
La respuesta inicial del Ministerio del Interior fue negativa. El departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska argumentó que los flujos migratorios no están recogidos entre los riesgos que permiten declarar una emergencia de interés nacional dentro de la normativa de protección civil.
La Asamblea de Ceuta reformuló posteriormente su solicitud al amparo de la legislación de Seguridad Nacional. Según su comunicado, la entrada masiva a pie y por el espigón representa un "salto cualitativo" respecto a la presión migratoria soportada durante los días anteriores.
El Ejecutivo ha terminado movilizando medios adicionales y unidades militares para apoyar a la Guardia Civil, aunque sin declarar formalmente la emergencia nacional solicitada por Ceuta. Grande-Marlaska tiene previsto desplazarse este viernes a la ciudad para evaluar la situación sobre el terreno. Y es más que posible, según las informaciones cotejadas al cierre de esta edición, que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también se desplace a la ciudad autónoma.
Un acuerdo de devolución difícil de aplicar
España y Marruecos han acordado reforzar la coordinación fronteriza y agilizar la entrega de quienes hayan entrado irregularmente durante la crisis. El compromiso pretende recuperar el control del Tarajal y evitar que el flujo continúe durante la noche.
Su aplicación, sin embargo, será compleja. Antes de devolver a una persona es necesario identificarla, comprobar su nacionalidad, determinar si es menor y examinar si necesita protección internacional. Tampoco puede aplicarse el mismo procedimiento a niños, familias, personas dependientes o posibles víctimas de trata.
El reciente pronunciamiento del Tribunal Supremo ha añadido dificultad jurídica. La sentencia establece que el rechazo inmediato previsto en la Ley de Extranjería no puede aplicarse automáticamente a quienes son interceptados en el mar después de bordear a nado el espigón. El tribunal vincula esa figura al intento de superar físicamente los elementos de contención de la frontera terrestre.
Eso no significa que se pueda entrar en España sin documentación ni que hayan desaparecido los procedimientos de devolución. Significa que las autoridades no pueden entregar automáticamente a Marruecos a todas las personas interceptadas sin identificación, asistencia jurídica y un examen individual de sus circunstancias.
Por su parte, Interior sostiene que las redes de tráfico de personas han difundido una interpretación falsa de la sentencia, presentándola como una supuesta autorización para entrar en España sin papeles y permanecer en el país. Algunos de los recién llegados habrían explicado que escucharon en Marruecos que ya no podían ser devueltos inmediatamente.
No se ha acreditado que ese rumor explique por sí solo la avalancha. La coincidencia con el Día del Trono, la principal celebración oficial de Marruecos, vuelve a situar bajo observación el papel de Rabat. Mientras el Gobierno español describe la cooperación marroquí como activa, fuentes de la Guardia Civil consideran que la actuación al otro lado de la frontera ha sido insuficiente para frenar la presión.
La noche como primera prueba
La primera prueba ya no será únicamente recuperar el control de la frontera. Será atravesar la noche sin que se produzcan más muertes, incidentes graves o un colapso asistencial todavía mayor.
Ceuta necesita saber cuántas personas han entrado, dónde se encuentran y cuántas requieren atención inmediata. Necesita reforzar la identificación, habilitar espacios para dormir, garantizar alimentos y separar a los menores de los adultos. También necesita explicar a sus ciudadanos qué dispositivo de seguridad se mantendrá y durante cuánto tiempo.
Las estimaciones oscilan de manera extraordinaria, pero todas describen una ciudad superada por los acontecimientos. Mientras las administraciones discuten la fórmula legal para intervenir y España negocia con Marruecos las devoluciones, las playas permanecen cubiertas de flotadores y zapatos, en una jornada cuya huella han dejado miles de personas que, posiblemente, llegaron convencidas de que al otro lado de la frontera encontrarían una oportunidad.