Absuelto de atentado un marroquí que roció con espray pimienta a dos legionarios en Ceuta y sancionado con 120 euros

Un marroquí es absuelto de atentado por rociar con espray pimienta a dos legionarios en Ceuta y sólo deberá pagar 120 euros por lesiones leves.

El acusado declarando en el juicio de este lunes por medio de un intérprete SALVA CARNICERO

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Un ciudadano marroquí acusado de utilizar un bote de espray de pimienta contra dos legionarios en el polígono del Tarajal, en Ceuta, ha quedado en libertad tras ser absuelto del delito de atentado contra la autoridad. La resolución judicial, a la que ha tenido acceso Europa Press, da por acreditado que empleó el aerosol en el incidente del 7 de septiembre, pero lo considera responsable únicamente de dos delitos leves de lesiones, imponiéndole una multa de 60 euros por cada militar afectado.

La magistrada titular de la plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta concluye que las manifestaciones de los dos legionarios fueron “confusas” en lo relativo al contexto de la actuación y a las tareas que estaban realizando. La defensa, ejercida por el letrado Yoel Rio, se reserva el derecho a recurrir un fallo que todavía no es firme y valora además formular denuncia contra ambos militares.

La Fiscalía había reclamado cuatro años de prisión por un presunto delito de atentado contra la autoridad agravado por el uso de un instrumento peligroso, además de las sanciones económicas por las lesiones leves, y había solicitado sustituir la pena de cárcel por la expulsión a Marruecos con prohibición de entrada en España durante diez años. Finalmente, el acusado ha sido condenado a un mes de multa por cada una de las lesiones, a razón de dos euros diarios, lo que suma 120 euros, además del abono de las costas del proceso.

El hombre, con una solicitud de asilo en trámite, llegó a Ceuta durante la entrada masiva de personas migrantes registrada a finales de julio, según expuso su defensa durante la vista oral.

Los hechos se produjeron en torno a las 00.30 horas del 7 de septiembre, en los asentamientos de migrantes cercanos a los centros de acogida del Tarajal. De acuerdo con los hechos probados, varios miembros de las Fuerzas Armadas, uniformados reglamentariamente, requirieron al acusado para que se identificara.

En el transcurso del posterior incidente, el hombre accionó un espray de pimienta que ocasionó reacciones alérgicas en los antebrazos derechos de los dos militares, además de tos irritativa. Las heridas sanaron en un día.

Uno de los legionarios relató en el juicio celebrado este lunes que se encontraban patrullando en tareas de vigilancia y disuasión tras recibir un aviso por un posible robo. Según su testimonio, el acusado se negó a facilitar la documentación y, durante el cacheo, se originó un forcejeo. El militar afirmó que el hombre estaba sujeto por ambos brazos cuando activó el aerosol.

El segundo legionario ofreció versiones diferentes: en una sostuvo que el acusado sacó de forma repentina el espray después de ser registrado y los roció; en otra, que se abalanzó sobre ellos y lo extrajo cuando trataban de reducirlo, aunque los militares impidieron que llegara a utilizarlo.

La defensa cuestiona la actuación y valora recurrir

El acusado, por su parte, declaró en la vista que estaba sentado usando su teléfono cuando los militares le reclamaron la documentación y que fueron ellos quienes lo golpearon y lo rociaron con gas pimienta.

La defensa aportó un informe médico en el que se recogían heridas y moratones en la cabeza, lesiones oculares y la pérdida de una pieza dental, aunque esta prueba documental fue rechazada en las cuestiones previas del juicio.

El abogado puso en duda la proporcionalidad de la intervención y la procedencia del aerosol presentado como instrumento del delito, al entender que no existía una cadena de custodia que garantizara su origen. Asimismo, subrayó que el atestado no recogía la identificación de víctimas ni denunciantes por los supuestos robos que, según la versión de los militares, habrían motivado la actuación.

La defensa estudia recurrir el fallo, que todavía no es firme, y mantiene la posibilidad de denunciar a los dos testigos.