Lagarde mira a Davos tras su dimisión del BCE y se aleja de una candidatura a la Presidencia de Francia

La todavía presidenta del Banco Central Europeo podría anunciar el lunes su intención de presidir el Foro Económico Mundial, una posibilidad compatible con permanecer en el BCE hasta el 7 de febrero. Los rumores sobre una eventual candidatura al Elíseo pierden fuerza

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, en el Foro Económico Mundial de Davos

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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, podría convertirse en la próxima responsable del Foro Económico Mundial, la organización que celebra cada año la cumbre de Davos, después de anunciar este jueves que abandonará su cargo el próximo 7 de febrero, casi nueve meses antes de que concluya su mandato.

El patronato del organismo tiene prevista una reunión el lunes 2 de noviembre en la que podría decidir su nombramiento, una opción que gana fuerza frente a las especulaciones sobre una eventual candidatura de la dirigente francesa a las elecciones presidenciales de 2027.

Lagarde cuenta con un amplio respaldo dentro del patronato del Foro Económico Mundial, aunque todavía no se ha adoptado una decisión definitiva. La reunión del lunes podría concluir con su designación o con la fijación de una fecha para proceder a la votación, lo que permitiría organizar su incorporación una vez concluida su etapa al frente del BCE.

Davos como posible destino tras su salida del BCE

La presidencia del Foro Económico Mundial permitiría a Lagarde continuar participando en los principales debates económicos y políticos internacionales desde una organización que reúne anualmente en Suiza a dirigentes gubernamentales, responsables empresariales, representantes de instituciones multilaterales y especialistas de distintos ámbitos.

La dirigente francesa conoce este entorno por su trayectoria en organismos internacionales y por su participación en las reuniones de Davos, donde las perspectivas económicas, la estabilidad financiera y las relaciones comerciales ocupan habitualmente una parte destacada de la agenda. Además, forma parte desde hace años del patronato de la organización, una circunstancia que facilitaría su incorporación a las responsabilidades de dirección.

De confirmarse su elección el lunes, todavía quedaría por determinar cuándo asumiría sus nuevas funciones y cómo se organizaría la transición con sus responsabilidades actuales. Su posible designación antes de febrero no implicaría necesariamente el ejercicio simultáneo de ambos cargos, dadas las exigencias de independencia que rigen la actividad del BCE.

La carrera presidencial francesa pierde una posible aspirante

La eventual incorporación de Lagarde al Foro Económico Mundial cerraría el paso a las especulaciones sobre la sucesión de Emmanuel Macron, cuyo segundo mandato presidencial concluirá en 2027 y que no podrá presentarse a una tercera elección consecutiva.

Aunque su nombre había aparecido en conversaciones sobre posibles candidatos capaces de representar una opción de continuidad europeísta y económica, Lagarde no había formalizado ninguna candidatura y ya había rechazado públicamente esa posibilidad. Su trayectoria como ministra francesa de Economía, directora gerente del Fondo Monetario Internacional y presidenta del BCE había contribuido, no obstante, a alimentar las especulaciones sobre un eventual regreso a la política nacional de forma similar a lo que ocurrió con el anterior presidente del BCE, Mario Draghi.

Su posible desembarco en Davos reduciría todavía más las expectativas de que participara en la carrera por el Elíseo, mientras que su salida anticipada del BCE permitirá que Macron intervenga en las negociaciones europeas para elegir a su sucesor antes de las elecciones presidenciales francesas.

Macron podrá negociar el relevo del BCE antes de las presidenciales francesas

La dimisión de Lagarde permitirá a Emmanuel Macron negociar el nombramiento de su sucesor en el BCE antes de abandonar el Elíseo, algo que no habría ocurrido si la francesa hubiera agotado su mandato, previsto hasta octubre de 2027. Para entonces, Francia ya tendrá un nuevo presidente, con la posibilidad de que Agrupación Nacional gane las elecciones de primavera y sea Marine Le Pen quien participe en las conversaciones con Alemania y el resto de los gobiernos europeos.

La intención es que el Consejo Europeo de diciembre pueda cerrar el nombramiento, aprovechando que Macron todavía dispone de margen para negociar con sus homólogos antes de que la campaña presidencial francesa monopolice la política nacional. El Financial Times ya había informado en febrero de que una salida anticipada de Lagarde permitiría al presidente francés y al canciller alemán, Friedrich Merz, intervenir en la elección sin tener que esperar a conocer quién ocupará el Elíseo a partir de mayo.

En Bruselas se considera que a partir de enero será difícil contar con Francia para negociar determinadas decisiones, aunque a Macron todavía le queden varios meses de mandato. El presidente francés ha reconocido ante sus homólogos, en las reuniones del Consejo Europeo, que la proximidad de las elecciones limitará su capacidad para alcanzar acuerdos, según fuentes conocedoras de esas conversaciones, que explican que los gobiernos europeos ya trabajan con ese calendario.

La diferencia entre resolver el nombramiento en diciembre o esperar hasta después de las presidenciales francesas es también política, puesto que un eventual Gobierno de Agrupación Nacional podría tener otras preferencias para dirigir el BCE. Con la salida de Lagarde adelantada a febrero, Macron podrá participar en la elección de un presidente que permanecerá ocho años al frente de la institución, cuando él ya no esté en el Elíseo.

El 7 de febrero, una fecha entre Davos y los cambios en Bruselas

La fecha elegida por Lagarde para abandonar el BCE, el 7 de febrero de 2027, le permitirá participar todavía como presidenta de la institución en la reunión anual del Foro Económico Mundial, que se celebrará en Davos del 18 al 22 de enero, antes de dejar paso a su sucesor. Su marcha coincide, además, con las negociaciones sobre la continuidad de los principales responsables institucionales europeos, entre ellos Roberta Metsola, al frente del Parlamento Europeo, y António Costa, cuyo primer mandato como presidente del Consejo Europeo concluirá el 31 de mayo.

La posible incorporación de Lagarde a la presidencia del Foro Económico Mundial se produciría, por tanto, en unos meses de cambios en Bruselas, con la renovación de la dirección del BCE y las conversaciones entre las principales familias políticas europeas sobre el reparto de responsabilidades institucionales. Aunque todavía no se ha confirmado su nombramiento en Davos, la dirigente francesa podría cerrar su etapa al frente del banco central después de participar en la cita económica de enero y antes de que concluyan las negociaciones sobre la continuidad de Costa.