El accidente del metro de València ocurrió tal día como el de hoy de hace 20 años, el 3 de julio de 2006, a las 13.03 horas, en la Línea 1 de Metrovalencia, en la curva previa a la estación de Jesús, entre Plaza de España y Jesús. El convoy UTA 3736 descarriló y volcó. Murieron 43 personas y 47 resultaron heridas. Es considerado el accidente de metro más grave ocurrido en España.
La investigación inicial determinó que el tren circulaba a unos 80 km/h, el doble de la velocidad permitida en ese punto, y apuntó al maquinista -fallecido en el accidente- como único responsable del siniestro. Sin embargo, una sentencia judicial de 2020 reconoció deficiencias de seguridad conocidas por responsables de Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana (FGV).
La tesis inicial del maquinista fue cuestionada durante años por las víctimas del accidente: reclamaban investigar por qué no había sistemas tecnológicos suficientes para controlar la velocidad en ese tramo y por qué no se habían adoptado medidas preventivas en una curva considerada de riesgo.
El Juzgado de lo Penal acabaría dando por probado que cuatro exdirectivos de FGV conocían las deficiencias de seguridad del tramo subterráneo entre Plaza de España y Jesús y omitieron medidas para neutralizar el riesgo de descarrilamiento y vuelco.
La primera respuesta política: cierre rápido y versión oficial
Dos semanas después del siniestro se abrió una comisión de investigación en Les Corts Valencianes que se cerró en apenas unos días. Con mayoría absoluta del PP, la comisión de 2006 concluyó que la línea era segura y que la causa fue el exceso de velocidad. Esa fue la versión oficial durante años. Las víctimas denunciaron que aquello fue un cierre en falso y comenzaron a concentrarse el día 3 de cada mes en la plaza de la Virgen de Valencia para exigir verdad y responsabilidades.
El caso se convirtió también en símbolo de maltrato institucional: familiares relatan que no se les escuchó, que se les presentó como movidos por el dolor o por el dinero, y que la televisión pública valenciana no dio voz a la asociación durante años. El documental de Salvados en 2013 rompió en parte ese silencio social y mediático y ayudó a reactivar la presión pública.
Responsabilidades políticas
El siniestro no causó dimisiones políticas inmediatas. La segunda comisión de investigación, ya en 2016 y con otro equilibrio parlamentario, cambió completamente el relato. Concluyó que el accidente fue “previsible y evitable”, que la Línea 1 de Metrovalencia no era segura y señaló a 13 responsables en tres ámbitos: responsables políticos del Consell, responsables de FGV y responsables de RTVV por el tratamiento informativo.
Entre los nombres señalados figuraron Francisco Camps, Juan Cotino, Víctor Campos, Serafín Castellano, José Vicente Dómine, la exgerente de FGV Marisa Gracia y responsables técnicos de la empresa pública.
Hubo señalamiento político parlamentario, pero no condena penal de responsables políticos.
Juicio y condenas
La vía penal fue larguísima. La causa se archivó y reabrió varias veces. Finalmente, en 2019 se abrió juicio oral contra ocho antiguos cargos de FGV, pero el juicio no llegó a celebrarse como tal porque en enero de 2020 hubo un acuerdo de conformidad.
Cuatro exdirectivos de FGV fueron condenados a un año y diez meses de prisión: Vicente Antonio C.B., Juan José G.B., Francisco G.S. y Sebastián A.C. La sentencia los declaró culpables por omisión o cooperación necesaria en un delito contra los derechos de los trabajadores, en concurso con 43 homicidios por imprudencia grave profesional y 37 delitos de lesiones por imprudencia grave profesional.
Los otros cuatro acusados —entre ellos la exgerente de FGV, María Luisa/Marisa Gracia— fueron absueltos tras retirarse la acusación. Las penas de prisión quedaron suspendidas por tres años y medio, por lo que los condenados no ingresaron en la cárcel. También fueron absueltas FGV y Zurich como responsables civiles en esa sentencia.
En el acuerdo penal de 2020 no se reclamó responsabilidad civil a los condenados porque las indemnizaciones a víctimas y familiares ya habían sido abonadas. La responsabilidad civil quedó cerrada antes de la sentencia penal.
Consecuencias en seguridad ferroviaria
Una de las principales consecuencias del accidente fue la aprobación de la Ley 7/2018 de Seguridad Ferroviaria de la Comunitat Valenciana, que se justificó expresamente por el grave suceso de la Línea 1 de Metrovalencia. La norma creó la Agència Valenciana de Seguretat Ferroviària y previó mecanismos de prevención, supervisión e investigación técnica, con la idea de que la seguridad no descansara solo en el factor humano.
Aun así, 20 años después, siguen señalándose carencias: la Agencia Valenciana de Seguridad Ferroviaria se creó en 2020, pero la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios autonómica vinculada al sistema sigue sin estar plenamente operativa, según la información publicada este aniversario.
Víctimas y familiares 20 años después
La Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio llega al 20º aniversario con una sensación ambivalente. Por un lado, consiguieron desmontar la versión inicial de “solo fue culpa del maquinista”, lograron una condena penal y obtuvieron reconocimiento institucional tras años de lucha; por otro, mantienen que la reparación fue incompleta y que nunca hubo una rendición de cuentas política proporcional a la tragedia.
La asociación se plantea su disolución tras este aniversario, pero quiere hacerlo dejando viva la memoria del accidente y alertando de que el maltrato institucional a víctimas puede repetirse en otras tragedias.
Este 3 de julio de 2026, FGV ha convocado un paro simbólico de un minuto a las 13.00 horas en Metrovalencia y TRAM d’Alacant, la Generalitat ha previsto banderas a media asta y el Ayuntamiento de València ha rehabilitado el monumento de los 43 relojes, situado sobre la curva del accidente, con una intervención consensuada con la asociación y la artista Anja Krakowski.