Xavier Font vuelve a ocupar titulares. El fundador y principal impulsor creativo de Locomía ha regresado al foco mediático tras el fallecimiento de Manuel Arjona, uno de los miembros históricos de la formación que revolucionó la música pop española a finales de los años ochenta y principios de los noventa. La noticia ha reavivado el interés por una de las bandas más singulares de la historia reciente de España y, con ello, por la figura de quien fue considerado el auténtico arquitecto del fenómeno.
Aunque el nombre de Locomía suele asociarse a sus espectaculares coreografías, sus característicos abanicos gigantes y una estética rompedora para la época, detrás de todo ello se encontraba Xavier Font. Nacido en Barcelona y afincado durante años en Ibiza, fue el responsable de diseñar una propuesta artística que acabaría trascendiendo las pistas de baile para convertirse en un fenómeno internacional.
De las noches de Ibiza al éxito internacional
La historia de Locomía comenzó lejos de los grandes escenarios. A mediados de los años ochenta, Font formó junto a su hermano Luis Font, Manuel Arjona y Gard Passchier un grupo de jóvenes que destacaba por su extravagante forma de vestir y por sus actuaciones en locales de ocio de Ibiza. Lo que inicialmente era una expresión artística ligada al ambiente nocturno de la isla llamó rápidamente la atención de productores musicales.
Fue entonces cuando nació oficialmente Locomía, una formación que logró diferenciarse de cualquier otro grupo de la época gracias a una combinación de música dance, imagen teatral y una puesta en escena que convirtió los abanicos gigantes en una seña de identidad reconocible en todo el mundo. Canciones como "Locomía", "Rumba Samba Mambo" o "Gorbachov" impulsaron al grupo a los primeros puestos de las listas de éxitos en España y América Latina, convirtiéndolo en uno de los fenómenos musicales más sorprendentes de finales del siglo XX.
Aunque Locomía fue una obra colectiva, Xavier Font siempre ha sido señalado como el principal responsable de la identidad visual y conceptual del grupo. No solo participó en la creación de la imagen pública de la banda, sino que también diseñó vestuarios, supervisó coreografías y definió buena parte de la estrategia artística que hizo del proyecto algo único.
Su visión trascendía el ámbito musical. Para Font, Locomía era mucho más que una banda: era un concepto cultural y estético, una marca reconocible capaz de sobrevivir incluso a los cambios de integrantes. Esa filosofía es la que ha defendido durante décadas y la que explica los numerosos intentos de relanzar la formación tras su desaparición original.
Conflictos y caída del fenómeno: los problemas judiciales que marcaron su vida
El enorme éxito del grupo estuvo acompañado de importantes tensiones internas. Las diferencias con productores y representantes desembocaron en enfrentamientos empresariales y judiciales que acabaron fracturando el proyecto. Las disputas por el control de la marca Locomía marcaron buena parte de los años posteriores al auge de la banda, convirtiendo a Font en una figura tan influyente como controvertida dentro de la historia del grupo. Mientras algunos antiguos integrantes cuestionaban su liderazgo, él siempre defendió que la esencia de Locomía era inseparable de la idea artística que había concebido en Ibiza años antes.
La carrera de Xavier Font también estuvo marcada por episodios alejados de la música. En 2012 fue condenado por tráfico de drogas tras encontrarse sustancias estupefacientes en su domicilio, un episodio que supuso uno de los momentos más complicados de su vida personal y profesional. Tras cumplir la pena correspondiente y recuperar la libertad, el fundador de Locomía volvió progresivamente a la actividad pública, centrándose especialmente en la recuperación de la marca y en la organización de nuevas giras y proyectos relacionados con la formación.
La enfermedad y el futuro de Locomía: ¿por qué vuelve a ser noticia?
En los últimos años, Font ha hablado abiertamente sobre algunos de los desafíos personales que afronta. En 2024 anunció que padecía cáncer de próstata, una decisión con la que buscaba dar visibilidad a la enfermedad y fomentar la importancia de los controles preventivos. Paralelamente, también ha trabajado para garantizar la continuidad del legado de Locomía. El empresario y creador ha defendido en numerosas ocasiones que el proyecto debe sobrevivir a sus fundadores y ha impulsado nuevas formaciones con el objetivo de mantener viva una marca que continúa despertando interés décadas después de su nacimiento.
La muerte de Manuel Arjona, uno de los integrantes originales del grupo, ha provocado una oleada de homenajes y recuerdos sobre la historia de Locomía. En ese contexto, la figura de Xavier Font ha vuelto a situarse en el centro de la atención pública como el hombre que ideó uno de los fenómenos culturales más peculiares de la música española. Visionario para unos, polémico para otros, Xavier Font sigue siendo una pieza imprescindible para entender el nacimiento, el éxito y la supervivencia de Locomía, una formación que convirtió la estética, la música y el espectáculo en una fórmula capaz de conquistar escenarios de medio mundo.
Casi cuatro décadas después de su irrupción, el nombre de Xavier Font continúa ligado a una de las marcas más icónicas y reconocibles de la cultura pop española.