Tensión en la Puerta del Sol tras el desfile del 12 de octubre: grupos ultras intentan acceder a la acampada por la vivienda

Los manifestantes han formado una cadena humana para proteger la protesta ante la llegada de grupos de extrema derecha que han proferido insultos y realizado gestos fascistas. La Policía Nacional ha tenido que desplegar un dispositivo para evitar enfrentamientos en pleno centro de Madrid

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Tiendas de camapaña durante la acampada por la Vivienda en la Puerta del Sol, a 5 de octubre de 2026, en Madrid (España). Alberto Ortega - Europa Press

Tiendas de camapaña durante la acampada por la Vivienda en la Puerta del Sol, a 5 de octubre de 2026, en Madrid (España). Alberto Ortega - Europa Press

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La celebración del Día de la Fiesta Nacional del 12 de octubre ha terminado con momentos de tensión en la Puerta del Sol de Madrid, donde varios grupos de extrema derecha se han concentrado en las inmediaciones de la acampada por el derecho a la vivienda con la intención de increpar a sus participantes. Los incidentes se han producido después del desfile militar celebrado en el centro de la capital, cuando algunas personas procedentes de los actos de la Hispanidad se han dirigido hacia la céntrica plaza, provocando enfrentamientos verbales y obligando a intervenir a la Policía Nacional para evitar que la situación fuera a más.

Las imágenes difundidas en redes sociales muestran encaros, insultos y provocaciones entre ambos grupos, mientras algunos de los participantes exhibían simbología de extrema derecha y realizaban gestos identificados como saludos fascistas. Entre las consignas escuchadas figuraban "Fuera Pedro Sánchez", "Viva España" y "Viva Ceuta", en una jornada que ya había estado marcada por los abucheos e insultos dirigidos al presidente del Gobierno durante su llegada al desfile militar. La presencia de estos grupos ha generado preocupación entre los integrantes de la acampada, que se han organizado para impedir que los recién llegados accedieran al espacio ocupado por la protesta.

Una cadena humana para proteger la acampada de Sol

Ante la llegada de los grupos ultras, los participantes de la acampada han formado una cadena humana para proteger el perímetro y evitar posibles altercados. Los manifestantes se han situado unos junto a otros, estableciendo un cordón de seguridad mientras coreaban consignas como "Aquí están los antifascistas", "Fuera fascistas" y "Madrid será la tumba del fascismo". Los enfrentamientos verbales se han producido a escasa distancia, con agentes de la Policía Nacional desplegados entre ambos grupos.

Una de las imágenes más comentadas de la jornada ha sido la participación de personas mayores en la cadena humana, que se han colocado junto al resto de los manifestantes para defender la continuidad de la protesta. Una de las mujeres presentes ha expresado ante las cámaras del programa "Mañaneros" de RTVE su rechazo a quienes intentaban intimidar a los acampados. La participante ha criticado que los recién llegados limitaran sus consignas a los insultos contra Pedro Sánchez y ha defendido la permanencia de la movilización en la plaza.

La escena refleja la tensión acumulada en torno a una acampada que lleva instalada en la Puerta del Sol desde finales de septiembre y que se ha convertido en uno de los principales focos de las protestas por la vivienda en España. Los participantes reclaman medidas contra los desahucios, el encarecimiento del alquiler y las dificultades de acceso a una vivienda, especialmente entre los jóvenes y las familias con menos recursos.

La Policía Nacional interviene y despliega refuerzos para evitar enfrentamientos

La Policía Nacional ha tenido que reforzar su presencia en las inmediaciones de la Puerta del Sol para impedir el contacto directo entre los dos grupos. Varios furgones de las unidades antidisturbios se han desplazado hasta la zona y los agentes han establecido cordones policiales con el objetivo de separar a los manifestantes y contener los incidentes.

Durante la intervención se han registrado intercambios de insultos, gritos y gestos de provocación, aunque el dispositivo policial ha evitado inicialmente un enfrentamiento físico generalizado entre ambos grupos. Las informaciones difundidas durante la jornada también apuntan a actuaciones policiales y detenciones, si bien no se ha precisado oficialmente el número de arrestados ni las circunstancias concretas de cada intervención.

Los acontecimientos han provocado además una fuerte controversia en las redes sociales sobre la actuación de las fuerzas de seguridad. Algunos simpatizantes de la acampada han cuestionado la respuesta policial ante la presencia de individuos que exhibían símbolos y realizaban gestos de carácter fascista, mientras que otros usuarios han criticado que los agentes limitaran el acceso a la plaza a personas que portaban banderas españolas.

Las críticas han llegado desde posiciones políticas enfrentadas. Por un lado, sectores próximos a los acampados han denunciado una supuesta permisividad ante las provocaciones ultras y han pedido mayor contundencia para garantizar la seguridad de los manifestantes. Por otro, perfiles contrarios a la protesta han acusado al Ministerio del Interior de proteger una acampada que consideran irregular. Estas valoraciones reflejan el enfrentamiento político alrededor de la movilización, aunque la exhibición de una bandera de España no constituye por sí misma una conducta ilícita, del mismo modo que la legalidad de los símbolos y gestos utilizados debe valorarse conforme a las circunstancias concretas.

Una acampada marcada por el caso de Maricarmen y la crisis de la vivienda

La protesta de la Puerta del Sol comenzó el 26 de septiembre, después de una movilización por el derecho a la vivienda impulsada por el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que había residido durante décadas en su domicilio de Madrid. Su caso generó una importante respuesta social y se convirtió en uno de los símbolos del movimiento contra los desalojos y las dificultades de acceso a la vivienda.

La muerte de Maricarmen, el pasado 7 de octubre, intensificó las movilizaciones y dio lugar a concentraciones y homenajes en distintos puntos de la capital. Los participantes en la acampada han mantenido sus reivindicaciones y preparan nuevas acciones, entre ellas una movilización por la vivienda prevista para el 11 de noviembre, con la que pretenden aumentar la presión sobre las administraciones para conseguir medidas que faciliten el acceso a un hogar.

No es la primera vez que la protesta registra incidentes con grupos de extrema derecha. El pasado 3 de octubre, una concentración convocada por organizaciones ultras terminó con tres personas detenidas después de que varios participantes intentaran acercarse a la Puerta del Sol. Entonces, la Policía también desplegó unidades antidisturbios para impedir que los manifestantes llegaran hasta la acampada.

El 12 de octubre termina con tensión política en el centro de Madrid

Los incidentes en Sol se han producido durante una Fiesta Nacional especialmente marcada por la confrontación política. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido pitos, abucheos e insultos durante los actos oficiales del desfile, mientras que el líder de Vox, Santiago Abascal, ha decidido no acudir a Madrid y celebrar el 12 de octubre en Ceuta.

La acampada también había generado controversia en los días anteriores por su coincidencia con las celebraciones de la Hispanidad. La Comunidad de Madrid, presidida por Isabel Díaz Ayuso, ha criticado reiteradamente la presencia de tiendas en la plaza, mientras que los organizadores defienden su derecho a mantener una protesta por la vivienda en uno de los espacios públicos más emblemáticos de la capital.

La tensión registrada este lunes vuelve a situar a la Puerta del Sol en el centro del enfrentamiento político y social, con una movilización por la vivienda que continúa activa y con posiciones enfrentadas sobre su continuidad. La intervención policial ha permitido separar a los grupos durante los incidentes, mientras los acampados mantienen su intención de seguir reclamando soluciones a la crisis residencial.