Asaja aplaude las ayudas del Consell al cereal de secano pero alerta de la grave situación y exige protocolos

Asaja aplaude las ayudas al cereal de secano del Consell, pero alerta de una crisis estructural y reclama protocolos claros frente a incendios.

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Asaja Alicante ha recibido con satisfacción que el Consell aprobara el pasado viernes el decreto que fija las bases reguladoras para conceder de forma directa ayudas a los titulares de explotaciones de cereal de secano de la Comunitat Valenciana. Al mismo tiempo, la organización recuerda que los productores “llevan varias campañas soportando una situación especialmente compleja” y reclama “protocolos que permitan compatibilizar la seguridad frente a incendios con las necesidades del calendario agrícola, evitando que situaciones similares vuelvan a repetirse”.

Según detalla la Generalitat, la medida tiene como objetivo “para paliar las pérdidas ocasionadas por las restricciones impuestas durante la situación de emergencia por riesgo extremo de incendios forestales en los meses de junio, julio y agosto de 2026”. El importe máximo global de estas ayudas se sitúa en dos millones de euros, de acuerdo con la información facilitada por el gobierno valenciano.

En una nota difundida este miércoles, Asaja Alicante subraya que “esta medida responde a una de las reivindicaciones que ha trasladado a la administración en las últimas reuniones mantenidas”, ya que “los cerealistas no pudieron acceder a sus fincas con la maquinaria agrícola para cosechar en el momento adecuado por las trabas impuestas para prevenir incendios”. “Asaja Alicante solicitó expresamente que recibieran una compensación por las pérdidas económicas sufridas”, ha recordado la entidad.

El secretario técnico de Asaja Alicante, Ramón Espinosa, remarca que “es una reivindicación que llevábamos tiempo poniendo sobre la mesa. Cuando las restricciones administrativas impiden desarrollar una labor agrícola en el momento oportuno y ocasionan pérdidas económicas, la administración debe asumir su responsabilidad y articular mecanismos de compensación. Los agricultores no pueden ser siempre quienes paguen las consecuencias”.

Desde la organización agraria explican que, en numerosos casos, “estas restricciones provocaron pérdidas de producción, deterioro de la calidad comercial e incluso la imposibilidad total de recoger la cosecha”. Por ello, insisten en que “los agricultores son los primeros guardianes del medio rural y los más interesados en evitar cualquier incendio”, y recalcan que “cumplen estrictamente los protocolos de prevención”, aunque denuncian que “en numerosas jornadas se ha impedido cosechar incluso cuando las condiciones reales sobre el terreno permitían trabajar con seguridad”.

Pese a las críticas, Asaja Alicante reconoce “el compromiso de estas ayudas directas de apoyo al sector cerealista alicantino”. A su juicio, “es una compensación que permite afrontar la campaña, y favorece la recuperación y viabilidad de muchas explotaciones”, en un contexto especialmente delicado para el cereal de secano.

Un sector tensionado por sequía, costes y fauna salvaje

La asociación advierte de que los agricultores “llevan varias campañas soportando una situación especialmente compleja, marcada por la falta de precipitaciones, la sequía, las elevadas temperaturas y, especialmente, el encarecimiento del gasóleo agrícola y otros insumos, así como los daños provocados por la fauna salvaje”. En este último punto, precisa que “muflones y conejos se han convertido en un verdadero quebradero de cabeza para los cerealistas alicantinos”.

La organización ya denunció a finales de julio que el cereal había sufrido pérdidas de hasta un 30 por ciento por “restricciones por los incendios, incremento descomunal del precio del gasóleo agrícola y de los fertilizantes y daños por fauna salvaje”. A su juicio, se trata “en definitiva, un cultivo sometido a una crisis estructural”.

Reclaman protocolos y planificación anticipada

En este escenario, Asaja Alicante considera que “las ayudas aprobadas constituyen un precedente importante”, pero insiste en la necesidad de fijar “protocolos que permitan compatibilizar la seguridad frente a incendios con las necesidades del calendario agrícola, evitando que situaciones similares vuelvan a repetirse”.

La entidad ha avanzado que pedirá una reunión conjunta con la Conselleria de Agricultura y la de Medio Ambiente para abordar “con suficiente antelación” la planificación de la próxima campaña cerealista y pactar un plan “que permita compatibilizar las labores de recolección con la prevención de incendios forestales”.

Como referencia, la organización cita “el acuerdo alcanzado el 3 de noviembre entre Asaja y Castilla-La Mancha, que contempla flexibilizar las restricciones en función de la superficie forestal colindante, habilitar franjas de seguridad y ofrecer alternativas a los equipos de prevención exigidos en jornadas de riesgo extremo”, donde se prevén, indica, “medidas para cosechar con seguridad en meses con riesgo de incendio”.

Por ello, Asaja Alicante demanda “que se estudien y adapten medidas similares a las características del territorio alicantino para que los cerealistas no tengan que abandonar su actividad de forma permanente durante la alerta de preemergencia”. Añade que, en el caso de Castilla-La Mancha, “para las masas forestales que superen las 20 hectáreas se introduce la posibilidad de establecer una franja perimetral de diez metros de ancho sin cultivar o sembrada de girasol en las zonas colindantes con el monte”.