Asaja, COAG y Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos volverán a movilizar sus tractores este miércoles 28 de octubre para colapsar las calles de Madrid en una gran tractorada que concluirá ante la sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, con el objetivo de denunciar los graves problemas que, según denuncian, están asfixiando al sector agrario.
En esta ocasión, las tres principales organizaciones agrarias, a las que se ha sumado Cooperativas Agroalimentarias de España, marcharán bajo el lema “Producimos tu comida, merecemos vivir de nuestro trabajo”, escenificando un frente común para reclamar respuestas “urgentes” ante el encarecimiento de los costes, la falta de rentabilidad y las amenazas que ponen en jaque el futuro de miles de explotaciones.
La movilización se estructura en torno a cinco grandes demandas. La primera es la puesta en marcha de un plan de choque frente al aumento de los costes de producción, con la instauración inmediata de un gasóleo profesional agrario. Reclaman una fiscalidad reducida y estable, con bonificaciones que se apliquen de forma directa en el momento de repostar, para aliviar la presión sobre las explotaciones.
Los agricultores y ganaderos insisten en que necesitan una solución estructural y, mientras llega, “medidas extraordinarias suficientes” para hacer frente al encarecimiento del combustible y del resto de insumos que están ahogando al medio rural. Advierten de que, si no se actúa, sectores como el cerealista quedarán abocados a la ruina y con un serio riesgo de desaparición.
En segundo lugar, las organizaciones exigen una futura PAC “fuerte que proteja la renta” de agricultores y ganaderos ante la incertidumbre que rodea a la próxima política agraria. Rechazan cualquier recorte en el presupuesto destinado al campo y reclaman que la PAC siga siendo verdaderamente común, con financiación “suficiente” y con sus dos pilares claramente diferenciados.
El tercer eje de sus reclamaciones pasa por conseguir “precios justos” y por el cumplimiento efectivo de la Ley de la Cadena Alimentaria. Consideran inaceptable que agricultores y ganaderos continúen siendo el eslabón más débil de una cadena en la que sus costes no dejan de subir sin poder repercutirlos en los precios que reciben por sus productos.
Como cuarta reivindicación, las organizaciones se plantan frente a la competencia desleal derivada de determinados acuerdos comerciales. Denuncian que los productos europeos no pueden competir con importaciones que no se someten a las mismas exigencias y reiteran su oposición al actual acuerdo UE-Mercosur y al acuerdo con Marruecos, reclamando reciprocidad normativa y controles rigurosos en frontera.
El quinto punto se centra en la burocracia. Piden “menos papeles y menos normas”, porque aseguran que los agricultores y ganaderos desean dedicarse a sus explotaciones en lugar de invertir cada vez más horas en trámites, registros y obligaciones administrativas que consideran desproporcionadas.
En este escenario, las organizaciones convocantes llaman a la participación masiva del sector en la tractorada, convencidas de que ha llegado el momento “de dejar claro, de forma contundente, que el campo necesita soluciones para poder seguir produciendo y viviendo de su trabajo”.
Cooperativas Agro-alimentarias de España respalda igualmente la protesta, al coincidir buena parte de estas reclamaciones con las propuestas que viene trasladando a las administraciones nacionales y comunitarias.
El fuerte encarecimiento de la energía, especialmente del gasóleo B, el aumento generalizado de los costes de producción, la competencia desleal de importaciones que no cumplen los estándares exigidos en la UE y una carga burocrática que califican de inasumible, donde el productor es tratado como presunto defraudador, están llevando al límite la viabilidad de cientos de miles de explotaciones agrícolas y ganaderas.
Las cooperativas advierten de que este escenario requiere “medidas urgentes” para mantener la capacidad productiva y sostener la actividad económica y el empleo en las zonas rurales.
A todo ello se suma que el campo español está “fuertemente” condicionado por la incertidumbre geopolítica, la falta de relevo generacional y de mano de obra, así como por los impactos crecientes del cambio climático, que agravan aún más la situación del sector.