El presidente de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), Javier Roza, ha asegurado “no tener ningún conocimiento de que haya ningún pacto oculto” entre las empresas para presionar los precios a la baja en Galicia.
Durante su intervención en la comisión parlamentaria que investiga la formación de precios en el sector lácteo, el máximo responsable de Fenil ha atribuido la menor remuneración que perciben los ganaderos gallegos frente a otras autonomías a un fenómeno “multifactorial”, aunque ha remarcado que la escasa transformación de la leche es un elemento clave.
En este sentido, destaca la “diferencia de perfil industrial” de Galicia, donde el 63% de la producción se destina a leche líquida, frente al 28% del conjunto del Estado. Además, solo el 4% se orienta a la elaboración de yogur, muy lejos del 32% de media nacional.
“Nos estamos perdiendo la fiesta de categorías de valor añadido que están creciendo”, ha alertado sobre la situación del sector gallego. Mientras el precio del litro de leche en origen se sitúa en 0,448 euros en Galicia —según los últimos datos de agosto—, ese valor asciende hasta 1,55 euros por litro cuando se transforma en queso y llega a 2,70 euros por litro en el caso del yogur.
Por ello, llama a “valorizar más” la leche gallega mediante una mayor transformación y el desarrollo de nuevas líneas de producto adaptadas a la demanda. Recuerda que el consumo de leche líquida cae un 6%, mientras que el de quesos y yogures continúa al alza.
Roza ha incidido en que un posible acuerdo entre industrias para fijar precios “sería evidentemente ilegal”, algo que “no se puede ni comentar” ni “hacer”. “Que quede a todo mundo claro que esto no puede ser”, ha remarcado.
Aun así, prevé que los actuales niveles de cotización “no van a volver a bajar”. Reconoce que la diferencia de precios entre Galicia y el conjunto de España es “notorio”, aunque matiza que “se va reduciendo poco a poco”.
Rentabilidad ajustada y volatilidad en el sector lácteo
El dirigente de Fenil ha realizado también una radiografía económica de la industria láctea, que “no es tan rentable como se pueda pensar” y se sitúa por debajo de la media del sector alimentario. Señala que el margen en bebidas ronda el 13%, frente al 7% del negocio lácteo, que se reduce a “el 3%-4%” en resultado neto. Subraya que tanto la industria como la producción primaria presentan “rentabilidades relativamente bajas”.
Recuerda, además, la elevada volatilidad de los precios de la leche, al tratarse de un alimento muy perecedero: un incremento de la oferta provoca una “fuerte caída de precio” por la escasa capacidad de ajuste, algo que “es malo para todos” y genera “grandes pérdidas repentinas” que frenan las inversiones a medio y largo plazo.
Ante esta situación, Javier Roza considera imprescindible reforzar la “rigidez” de los contratos lácteos. A su juicio, los cambios de precio generan un “gran enfado”, pese a que los ve “inevitables”, y defiende que es necesario evitar una caída “muy brusca”. Reclama un sistema “un poco más amable”, con “mecanismos para hacer ajustes” que amortigüen esos descensos súbitos.
En paralelo, se ha referido al déficit productivo cercano al 30% que arrastra España, que obliga a importar unas 400.000 toneladas de productos lácteos. A su entender, es imprescindible impulsar el aumento de la producción, y valora que “Galicia se encuentra en una situación inmejorable para seguir liderando el sector lácteo español”.
En relación con el cierre de explotaciones en Galicia, detalla que se ha perdido alrededor de un tercio de las granjas desde 2020, una evolución similar a la del conjunto del país. Añade que esta reducción también se observa en otras producciones, como ovino y caprino, y en estados como Francia. Atribuye este fenómeno a un “problema de base” vinculado a la falta de atractivo del sector y reclama un mayor respaldo al medio rural.
El responsable de Fenil considera que son necesarios incentivos fiscales, menos burocracia y una apuesta clara por la formación para garantizar el relevo generacional en las explotaciones.
En cuanto a la estabilidad de precios, defiende extender la contratación indexada a largo plazo, basada en parámetros objetivos, y cita como referencia el índice A3.
Críticas de los grupos parlamentarios
Durante el turno de los grupos, el diputado de Democracia Ourensana, Armando Ojea, ha preguntado si existen “pactos ocultos” entre las industrias para forzar precios a la baja, extremo que el representante de Fenil ha rechazado tajantemente.
Acto seguido, la parlamentaria del PSdeG, Lara Méndez, ha denunciado que Galicia cobra “sistemáticamente” por debajo de otras autonomías, con una reducción de 8 céntimos por litro en la última revisión de precios. Señala que desde agosto determinados indicadores apuntan a una subida que, sin embargo, no llega a las explotaciones gallegas.
Por su parte, Ariadna Fernández (BNG) ha criticado el diferencial “perpetuo” que soporta Galicia y que, a su juicio, conduce al “estrangulamiento” de las granjas. Denuncia una relación “completamente desigual” en las negociaciones entre industria y productores, donde el “ganadero no tiene absolutamente ninguna capacidad de fijación de precio de leche en su origen”, a lo que se suma la “inadmisible amenaza de suspensión de recogida”.
Mientras, el diputado del PP, Miguel Ángel Viso, ha instado a analizar “dónde existe margen de mejora para aumentar la remuneración” a los ganaderos “sin trasladarlo al siguiente eslabón”. También cuestiona “qué impide” transformar más leche en Galicia y generar “más valor”.
Inleit defiende su modelo y admite importaciones puntuales
La sesión de la comisión en el Parlamento gallego ha incluido otras comparecencias, entre ellas la del director de la planta de InLeit en Curtis (A Coruña), Juan José Cordonié, que igualmente ha afirmado que “no” hay pactos de precios entre las industrias, sino únicamente “tendencias de mercado”.
Preguntado por la oposición por la denuncia de organizaciones agrarias sobre la llegada de cisternas de leche desde Portugal, Cordonié ha reconocido que “es cierto” que importan leche lusa, aunque en un volumen “muy bajo” y “cada vez menor”. Detalla que se recurrió a esta vía “en un momento determinado” en el que no alcanzaban “la mínima masa critica” en el entorno y resultaba “imposible” crecer de otro modo. No obstante, garantiza que se prioriza al “máximo” la leche de proximidad y que precisamente por ello la empresa “se asentó” en Curtis.
El directivo ha puesto en valor la inversión industrial de 190 millones de euros realizada por InLeit en Curtis, con instalaciones de alta tecnología que “genera un movimiento económico a su alrededor”. Añade que las ayudas públicas recibidas han sido en un grado “muchísimo más bajo” que las de otras compañías de Galicia.
Asimismo, el director de la fábrica de InLeit en Curtis considera que el futuro del sector pasa por incrementar el valor añadido de los productos y por un crecimiento de la producción.