La presidenta del Parlamento andaluz, Ana Mestre (PP-A), advirtió este jueves al portavoz de Presidencia, Sanidad y Emergencias del Grupo Socialista, Mario Jiménez, que “no va a permitir” que en la Cámara autonómica “atribuya fascismo” a un grupo parlamentario, en referencia a Vox, que comparte gobierno en esta legislatura con el PP-A en la Junta de Andalucía.
El incidente se produjo durante la sesión de control al Gobierno andaluz en el Pleno del Parlamento, cuando unas menciones al “fascismo” realizadas por el diputado socialista en el curso de una pregunta al vicepresidente primero de la Junta, Antonio Sanz (PP-A), desembocaron en un duro cruce con la presidenta de la Cámara.
En su intervención, Mario Jiménez advirtió al también consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias que “cuando el fascismo emboscado se acerca a las instituciones, siempre actúan de la misma manera”, con “censura, debilitamiento del control constitucional y democrático de los gobiernos” y con ataques “a la clase trabajadora”.
A partir de ahí, acusó al Ejecutivo andaluz de estar “intentando debilitar a los sindicatos porque se lo han pedido los extremistas de Vox”, y añadió que “ustedes --en alusión a los 'populares'-- lo han entregado”, recriminando a Antonio Sanz haber “sacrificado el diálogo social” y “el respeto a la concertación social, que es un bien estatutario”.
El parlamentario del PSOE situó la actuación del actual Gobierno de PP-A y Vox en “la misma senda del fascismo dulce a la que estamos acostumbrados allí donde la extrema derecha en todo el mundo está acercándose a las instituciones”, insistiendo en que dichas formaciones “no quieren sindicatos fuertes porque quieren asfixiar a la clase trabajadora” y “trabajadores amedrentados”.
Al concluir su turno, Mario Jiménez afirmó que “ni una dictadura de 40 años --en alusión a la franquista--, ni estos emuladores, hijos de aquellos que tuvieron a este país bajo la bota militar durante cuatro décadas, van a callar a los sindicatos en este país”.
Tras estas palabras, tomó la palabra Ana Mestre para pedir a los diputados que “respeten la palabra” y “no hagan más alusiones, ni atribuyan a nadie ni a ningún grupo parlamentario en esta Cámara conductas fascistas”.
La presidenta se dirigió expresamente a Mario Jiménez para reprocharle que “ha repetido en dos ocasiones al menos” y “le ha atribuido a un grupo parlamentario esa palabra” --en alusión a “fascismo”--, insistiendo en su petición de que se mantenga “un respeto a la palabra a la Cámara de todos los andaluces”.
“No lo voy a permitir”, subrayó Ana Mestre antes de añadir que “Europa ya ha conocido el fascismo de verdad”, y que no va “a permitir en esta Cámara que se la atribuya a nadie”. “Hasta aquí ha llegado el debate. En esta Cámara no se le atribuye a ningún grupo el fascismo”, concluyó.
La llamada de atención de la presidenta provocó malestar en la bancada socialista, especialmente en el propio Mario Jiménez, que intentó responder desde su escaño a Ana Mestre, avisándole de que ella “no está aquí”, en la presidencia de la Cámara, “para debatir con” él, y la instó a abandonar su asiento y debatir con él.
Ante esta situación, Ana Mestre le llamó por primera vez “al orden” y, entre las protestas de los diputados socialistas, dio paso de nuevo al vicepresidente y consejero Antonio Sanz para que continuara el debate vinculado a la pregunta formulada por Mario Jiménez.