Cada vez más trabajadores optan por prolongar su vida laboral una vez alcanzada la edad de jubilación. Para facilitar esta transición, la Seguridad Social contempla la jubilación activa, una modalidad que permite trabajar y cobrar una pensión de jubilación al mismo tiempo, siempre que se cumplan determinados requisitos.
La reforma de las pensiones ha modificado las condiciones de acceso a esta modalidad y ha introducido un nuevo sistema para determinar el porcentaje de pensión compatible con la actividad laboral. El objetivo es incentivar que quienes deseen seguir trabajando puedan hacerlo sin renunciar completamente a su prestación.
Qué es la jubilación activa
La jubilación activa es una modalidad de la Seguridad Social que permite compatibilizar una pensión contributiva de jubilación con un trabajo, ya sea por cuenta ajena o como trabajador autónomo.
Durante este periodo, el pensionista continúa desarrollando una actividad profesional y, al mismo tiempo, percibe un porcentaje de su pensión. El importe dependerá del tiempo que haya retrasado su jubilación respecto a la edad ordinaria.
Esta fórmula busca aprovechar la experiencia de los trabajadores de mayor edad y favorecer un retiro progresivo en lugar de un abandono definitivo del mercado laboral.
Quién puede acogerse a la jubilación activa
No todos los pensionistas pueden acceder a esta modalidad.
Con carácter general, los principales requisitos son:
- Haber accedido a la jubilación ordinaria, no mediante una jubilación anticipada.
- Esperar al menos un año desde que se alcanzó la edad ordinaria de jubilación.
- Tener reconocida una pensión contributiva de jubilación.
- Compatibilizar esa pensión con una actividad laboral permitida por la normativa.
Una de las novedades introducidas por la reforma es que ya no resulta imprescindible haber generado el 100 % de la base reguladora para acceder a la jubilación activa, eliminando uno de los requisitos que existían anteriormente.
Cuánto se cobra mientras se sigue trabajando
La cuantía de la pensión compatible con el trabajo depende del tiempo que el trabajador haya retrasado su jubilación. El sistema actual establece un porcentaje creciente de la pensión:
| Retraso de la jubilación respecto a la edad ordinaria | Porcentaje de pensión que puede cobrarse |
|---|---|
| 1 año | 45 % |
| 2 años | 55 % |
| 3 años | 65 % |
| 4 años | 80 % |
| 5 años o más | 100 % |
Además, por cada año completo que el trabajador permanezca en situación de jubilación activa, el porcentaje puede incrementarse progresivamente hasta alcanzar el 100 % de la pensión cuando así lo permita la normativa.
Los autónomos también pueden beneficiarse
La jubilación activa también está abierta a los trabajadores autónomos.
La reforma ha mejorado el régimen aplicable a este colectivo y permite que, en determinados supuestos, especialmente cuando mantienen trabajadores contratados, puedan compatibilizar un porcentaje más elevado de su pensión con la actividad profesional.
Esta modificación pretende favorecer la continuidad de pequeños empresarios y profesionales que desean seguir desarrollando su negocio una vez alcanzada la edad de jubilación.
Durante la jubilación activa se sigue cotizando
Compatibilizar trabajo y pensión no significa dejar de cotizar completamente.
Los trabajadores acogidos a la jubilación activa continúan realizando determinadas cotizaciones a la Seguridad Social, aunque con un régimen específico diferente al de los trabajadores que aún no se han jubilado.
Estas aportaciones no generan una nueva pensión de jubilación, pero sí contribuyen a financiar el sistema público y cubren determinadas contingencias previstas por la legislación.
No es lo mismo que la jubilación flexible
Aunque ambas modalidades permiten seguir trabajando después de jubilarse, existen diferencias importantes. En la jubilación activa, el trabajador ya tiene reconocida su pensión y la compatibiliza con un empleo. En la jubilación flexible, en cambio, un pensionista vuelve a trabajar a tiempo parcial, reduciéndose la cuantía de la pensión en función de la jornada realizada.
Se trata de dos mecanismos distintos, regulados con requisitos y efectos diferentes.
Tampoco debe confundirse con la jubilación parcial
La jubilación parcial responde a una lógica distinta. En este caso, el trabajador reduce su jornada antes de acceder a la jubilación definitiva y comienza a percibir únicamente una parte de la pensión mientras continúa trabajando.
Por el contrario, en la jubilación activa la pensión ya ha sido reconocida y el trabajador decide continuar desarrollando una actividad profesional una vez jubilado.
Una fórmula cada vez más utilizada
El envejecimiento de la población y la necesidad de prolongar las carreras laborales han convertido la jubilación activa en una herramienta cada vez más relevante dentro del sistema público de pensiones.
Gracias a esta modalidad, muchos trabajadores pueden mantener ingresos procedentes tanto de su actividad laboral como de la pensión, al tiempo que las empresas conservan durante más tiempo el conocimiento y la experiencia de profesionales altamente cualificados.