El encuentro entre el Rayo Vallecano y el Athletic Club quedó marcado desde el minuto 13 por una protesta de la afición local contra la directiva de Raúl Martín Presa. Coincidiendo con un córner favorable al conjunto vasco, desde distintos sectores de las gradas comenzaron a caer sobre el terreno de juego aviones de papel y pelotas de plástico, obligando al árbitro José María Sánchez Martínez a detener el partido mientras se retiraban los objetos.
La protesta estuvo acompañada de cánticos de "Presa, vete ya", una consigna habitual entre los sectores de la afición más críticos con el presidente del club. El lanzamiento había sido planteado como una acción de protesta contra la gestión de la entidad y contra una temporada especialmente convulsa, en la que el Rayo se ha visto obligado a disputar varios encuentros fuera de Vallecas por los problemas relacionados con su estadio.
Más de diez minutos de interrupción
La primera oleada de objetos provocó una interrupción superior a los diez minutos. El árbitro esperó a que el terreno de juego quedara completamente despejado antes de ordenar la reanudación, pero la situación volvió a repetirse poco después, con nuevos lanzamientos desde la grada.
Ante la reiteración de los incidentes, Sánchez Martínez decidió aplicar el siguiente escalón del protocolo y mandó a los futbolistas a los vestuarios durante aproximadamente otros diez minutos. La megafonía del estadio había advertido ya de que la repetición de los lanzamientos podía derivar en consecuencias más graves para el desarrollo del encuentro.
El árbitro activa el protocolo de seguridad
El colegiado siguió el procedimiento previsto para este tipo de situaciones. La primera medida consiste en detener temporalmente el partido y solicitar que se retiren los objetos. Si los lanzamientos continúan, los equipos pueden ser enviados a vestuarios mientras se realizan nuevas advertencias a los aficionados.
En caso de producirse una tercera interrupción por el mismo motivo, el protocolo permite llegar a la suspensión definitiva del encuentro. Esa posibilidad quedó sobre la mesa después de que la protesta se reprodujera por segunda vez, elevando la tensión en Vallecas y dejando el partido condicionado por lo que ocurría en las gradas.
Una protesta contra la gestión de Martín Presa
El episodio responde al malestar creciente de parte de la afición rayista con la directiva. Las críticas se han intensificado este curso por la situación del estadio y por la necesidad de disputar varios partidos lejos de Vallecas, una circunstancia que ha añadido presión a una relación ya deteriorada entre el entorno del club y Martín Presa.
La protesta de los aviones de papel y las pelotas de plástico buscaba visualizar ese descontento durante uno de los partidos más destacados de la jornada. Sin embargo, la repetición de los lanzamientos terminó trasladando el foco desde la reivindicación hasta la posibilidad real de que el encuentro pudiera ser suspendido si los incidentes continuaban.