Asempleo ha señalado este martes que los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre evidencian un “aparente agotamiento del mercado de trabajo”, un fenómeno que la patronal relaciona de forma directa con el fuerte repunte de la población activa.
La organización de agencias de empleo destaca que, pese a que la economía sigue generando nuevos puestos, “no es capaz de absorberlos al ritmo en el que entran nuevas personas en la búsqueda de un empleo”, ya que entre julio y septiembre se sumaron cerca de 170.000 activos mientras que únicamente se crearon 73.600 empleos.
Asempleo interpreta además el retorno de la tasa de paro a niveles superiores al 10% como “una advertencia sobre los próximos periodos”, subrayando que, en términos desestacionalizados, se trata del primer incremento del desempleo desde 2020.
En su informe, la patronal explica que los datos del verano estuvieron marcados por el cierre del curso en el ámbito educativo, que restó 143.000 empleos, al tiempo que el comercio se consolidó como el sector con mayor dinamismo al incorporar en torno a 117.600 ocupados.
La entidad resalta igualmente que casi la totalidad del empleo neto generado en el trimestre recayó en trabajadores no nacionales, tanto por los procesos de regularización como por la incorporación al registro estadístico de actividades que antes quedaban fuera.
Además, Asempleo incide en que la creación de empleo entre julio y septiembre fue mayoritariamente de carácter temporal, con 68.000 asalariados con contrato temporal adicionales frente a 22.100 indefinidos, lo que elevó la tasa global de temporalidad hasta el 15,4%.
En esta línea, la patronal precisa que, mientras en el sector privado la temporalidad se situó en el 12,6%, en las administraciones públicas alcanzó el 27,3%, más del doble.
“Nuestro desempeño económico no puede depender solo del volumen de empleo que se crea, sino de mejoras reales y efectivas en el valor que aporta ese trabajo”, ha subrayado el presidente de Asempleo, Andreu Cruañas, reclamando que se priorice la mejora de la productividad.
“El país acumula décadas sin avances en productividad y sigue fiando su futuro laboral a cuántas personas más es capaz de incorporar al mercado. Este es un modelo que tiende a agotarse”, ha advertido Cruañas, avisando de que sostener este patrón deja a la economía muy vulnerable a la estacionalidad y a choques geopolíticos, como el impacto en los precios del crudo derivado de la guerra en Irán.