El Banco de España recomienda tener efectivo en casa: cuánto dinero guardar por persona en 2026

La recomendación busca garantizar un “colchón de emergencia” para 72 horas ante fallos de Bizum, tarjetas o banca online, sin abandonar los pagos digitales

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Fachada del Banco de España, a 1 de abril de 2025, en Madrid (España).  Eduardo Parra - Europa Press

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La digitalización de los pagos ha transformado por completo los hábitos de consumo en España, pero también ha reabierto un debate que gana relevancia cada vez que fallan los sistemas: la necesidad de contar con efectivo en casa como medida de seguridad básica.

En este contexto, distintas recomendaciones vinculadas al Banco de España y a organismos europeos como el Banco Central Europeo apuntan a una misma idea: disponer de una pequeña reserva de dinero en efectivo para situaciones de emergencia.

Entre 70 y 100 euros por persona como colchón básico

La referencia más extendida sitúa esa cantidad en torno a 70 y 100 euros por persona en el hogar, una cifra pensada para cubrir necesidades esenciales durante aproximadamente 72 horas, es decir, unos tres días.

No se trata de sustituir los pagos digitales —tarjeta, transferencias o Bizum—, sino de garantizar una alternativa inmediata en caso de incidencias como caídas de red, fallos en datáfonos, cortes eléctricos o problemas en la infraestructura bancaria.

Una recomendación en un contexto de fallos recientes

El debate sobre el efectivo se ha intensificado tras episodios como el apagón eléctrico de abril de 2025 o incidencias en sistemas de pago que afectaron temporalmente a comercios físicos y online.

Situaciones que han puesto de relieve que, pese al avance de la banca digital, el efectivo sigue siendo el único medio de pago que no depende de conexión, servidores o dispositivos electrónicos.

Las autoridades financieras insisten en que esta recomendación no implica un retroceso en la digitalización, sino una medida de prudencia. El objetivo es contar con un “colchón operativo” para emergencias puntuales, no fomentar el uso habitual del dinero físico frente a los pagos electrónicos.

En paralelo, se recuerda que el efectivo también sigue siendo clave para determinados colectivos, como personas mayores o usuarios con menor acceso a herramientas digitales, lo que refuerza su papel como elemento de inclusión financiera.