Enrique Arnaldo: “Si forzamos cada uno la Constitución como si fuera un muñeco, la desharemos”

Enrique Arnaldo, magistrado de Tribunal Constitucional, eminencia en la materia, charla con nuestros lectores de política, derecho, deporte y literatura. Una voz autorizada, amena y de rotundo discurso que aborda los últimos hechos de la actualidad

16 minutos

Enrique Arnaldo, magistrado del Tribunal Constitucional, durante un momento de la entrevista en DEMOCRATA. Foto: Ainhoa Portillo y Marta Jiménez (DEMOCRATA).

Enrique Arnaldo, magistrado del Tribunal Constitucional, durante un momento de la entrevista en DEMOCRATA. Foto: Ainhoa Portillo y Marta Jiménez (DEMOCRATA).

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Magistrado del Tribunal Constitucional, doctor en Derecho y catedrático de Derecho Constitucional, Enrique Arnaldo Alcubilla (Madrid, 1957) combina una sólida trayectoria académica con una amplia experiencia institucional. Autor de numerosos libros y ensayos jurídicos, es una de las voces más reconocidas del constitucionalismo español. Este 4 de junio estará firmando ejemplares de su último creación literaria, El Deporte y la Literatura, en la Feria del Libro de Madrid. En la caseta 235 de FNAC.

Pero antes de que les pueda firmar esta obra en el Retiro, Arnaldo se ha pasado por nuestra casa. Por DEMÓCRATA, donde de manera cercana, ha hablado de democracia, de constitucionalismo, de interpretaciones políticas sobre la judicatura. Sobre el lawfare y también sobre literatura. No ha faltado de nada.

"¿Puedo quitarme la corbata que traigo?", nos ha solicitado. "Hace calor, pero es que además, creo va a quedar mejor la entrevista", afirma. Y, dicho y hecho. Corbata fuera y luces dentro. Acción!!!

Enrique Arnaldo: 

“Los jueces no hacen política. Juzgan lo que tienen que juzgar. Con acierto o sin acierto, porque es verdad que, el derecho a la justicia no garantiza el derecho al acierto”

Enrique Arnaldo: 

“Ningún gobierno, sea estatal, autonómico puede mandar a un juez. Esto es muy importante, porque, si no, todo el sistema democrático se cae”

PREGUNTA-. Con los acontecimientos que pasan a nuestro alrededor, ¿es cada vez más difícil hablar de democracia?

RESPUESTA-. La democracia se basa en reglas escritas, en la separación de poderes, en la garantía de los derechos, el espíritu de responsabilidad política, en la independencia del poder judicial. Pero también en las normas no escritas. Por ejemplo, en la garantía del derecho de las minorías; el principio de la ética pública; la contención. Por tanto, reglas escritas y reglas no escritas. No todo hay que escribirlo.

PREGUNTA.- En el momento que hemos hecho esta entrevista, se está produciendo el registro de la sede del PSOE en la calle Ferraz, respondiendo, según el auto del juez Pedraz, a los indicios de una financiación ilegal movida desde esta sede y, con el objeto de pagar campañas para difamar a jueces, entre ellos al juez Peinado y la juez de instrucción del caso del hermano del presidente del Gobierno, la magistrada Beatriz Biedma y, proteger los interes del Gobierno y su presidente. ¿Qué opina de todo esto?

RESPUESTA-. Hasta ahora no hemos sido conscientes en nuestro país de lo importante que es la independencia del poder judicial. A veces las cosas pasan y, las damos por supuestas, y no nos damos cuenta de lo importante que son. Por eso me gustaría explicar qué es el principio de independencia del poder judicial. Yo lo traduzco en unos términos muy elementales. Significa, la no dependencia. Es decir, los jueces y los magistrados no dependen de ningún poder externo ni interno. Dicho de otro modo, a ningún juez se le puede mandar lo que tiene que hacer. Ningún juez puede hacerlo. Ningún poder ejecutivo o legislativo le tiene que decir al juez lo que tiene que hacer. Luego, dentro de la ley, los jueces tienen un margen de interpretación. No de creación, de sustitución del legislador. Pero ni las fuerzas de seguridad, ni un gobierno, sea estatal, autonómico, les puede ordenar, porque ellos están dotados de facultades. Y esto es tan importante que, sin duda, todo el sistema democrático se cae si esto no se respeta.

De ahí que, la acusación que se hizo hace meses y, que por fortuna ya no se hace, sobre lawfare, como instrumento político de los jueces frente a los titulares del poder político, es una versión que va en línea directa para abolir la independencia del poder judicial. Los jueces no hacen política. Juzgan lo que tienen que juzgar. Con acierto o sin acierto, porque es verdad que, el derecho a la justicia no garantiza el derecho al acierto. Pero nunca hay una decisión que en primera instancia sea la única. Y siempre hay posibilidad de otra revisión, de ver las cosas y de concluirlas de otra manera. A veces no nos damos cuenta de que en Francia han condenado al presidente de la República, Nicolas Sarkozy. En Israel, está sometido a enjuiciamiento el primer ministro Netanyahu. Hay unos procedimientos abiertos en Estados Unidos. En Brasil han condenado al primer presidente de la República, a Bolsonaro. Con todo esto quiero decir que, sean o no sean políticos no gozan de inmunidad. El hecho de ser un importante político no les convierte en impunes. Todos estamos sometidos al derecho, aunque algunos tengan mucho poder. Es tan elemental como eso. Por tanto, hechos como el que acaba de relatar, pues ciertamente, llaman mucho la atención para la sociedad. No es la primera vez que la Policía o la Guardia Civil entra en la sede de un partido. Históricamente ya ha habido otros registros en el pasado. Hubo una entrada en el PSOE con el caso Filesa-Malesa y, hubo otra entrada en el PP con el caso Bárcenas.

El problema dramático es hasta qué punto estos hechos aceptan al crédito de la democracia. Esto es lo que me parece preocupante.

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Enrique Arnaldo, durante la entrevista concedida a DEMOCRATA. Foto: DEMOCRATA

PREGUNTA-. Esta trama apunta que, con dinero ilícito, de mordidas a empresas y no se sabe de dónde más, se pagaban campañas para atacar, entre otros jueces, al juez Peinado y la jueza de la instrucción del caso del hermano de Pedro Sánchez. Y por otro lado, y como respuesta, no dejamos de oír hablar de lawfare, de coincidencias y de la influencia de los jueces, que da la impresión de que la democracia está en peligro

RESPUESTA-. Los jueces... Yo llevo de vocal del CGPJ durante cinco años. Creo que soy de las personas que conoce la psicología judicial. Los jueces son personas que, como todo el mundo, tienen su ideología, tienen un criterio. Pero, por lo que yo conozco, le puedeo decir, que la inmensa mayoría de los jueces no juzgan ni instruyen una causa en virtud de su ideología. Siempre habrá algún caso, alguna manzana podrida. Pero los jueces no están politizados. Y, ¿por qué?, pues porque están sujetos a su responsabilidad. Son responsables tanto jurídicamente, como moral y éticamente.

Enrique Arnaldo: 

“Las decisiones políticas no son inmunes a la crítica. Pero las revisiones de actos políticos se hacen siempre con arreglo a criterios jurídicos”

PREGUNTA-. Y, ¿está la política judicializando los temas?

RESPUESTA-. Es que la política está judicializada. Claro, sí, como las actuaciones de poder público deben estar sometidas a la crítica. Las decisiones políticas no son inmunes a la crítica. Claro que hay revisión de actos políticos, pero siempre con arreglo a criterios jurídicos. La justicia constitucional se basa en eso. Es la revisión con arreglo al método jurídico, que es una ley. Además, eso es bueno para todos. Pero, ¿qué ocurre? Pues que a veces confundimos eso con la idea de la querella. ¿Hay un exceso de querellas en España? Pues probablemente, sí. Porque está todo sometido al espejo al caleidoscopio del derecho penal. Es decir, si nos detenemos en la estadística, observamos que en nuestro país hay millones de delitos penales cada año. Parece que es un país lleno de delincuentes. Y yo no tengo esa impresión. Pero hay muchos procedimientos judiciales abiertos, donde la inmensa mayoría por hurtos, pero la mayor parte de estas denuncias no llegan a juicio.

PREGUNTA-. ¿Cree que los jueces, que el Poder Judicial está sometido en estos momentos a una presión política mayor que hace 20 años?

RESPUESTA-. Es verdad que, últimamente, están cada vez más en el ojo del huracán, en el foco de lo que han estado históricamente. Si vemos las películas de no sé, hace 40 años, pues vemos que el juez era un señor habitualmente vestido de negro, una persona gris que paseaba por la calle y saludaba, pero no se relacionaba. Pero hoy no es asi. Hoy el juez se ha convertido en foco y es muy protagonista. Está siendo muy observado.

PREGUNTA-. Y, ¿quienes les han puesto el foco? ¿Ha sido la clase política?

RESPUESTA-. Sí. Los han señalado. Antes no tenían nombre y apellidos. Y ahora tienen nombre y apellidos. Hoy hablamos del juez Peinado, el juez Calama, el juez Pedraz… Estamos elevando su trabajo a la categoría mediática. Antes tuvimos al juez Garzón, quizá el primero al que le gustó apellidarse como juez… Pero, en lo que yo sé, a la inmensa mayoría de jueces no le gusta el protagonismo, le gusta el anonimato. No les gusta hablar con la prensa. Lo repelen, lo rechazan… Así ha sido educados para poder hacer sus sentencias. Pero es verdad que, los medios de comunicación, que cada vez son más, necesitan el contraste. Necesitan hablar con el juez.

Enrique Arnaldo: 

“Debería ser una obligación moral y hasta constitucional, que los políticos no se pronuncien sobre los procedimientos judiciales”

PREGUNTA.- En estos días es fácil escuchar a políticos que defienden y ensalzan el respeto a la justicia, pero inmediatamente, y de coletilla, critican al juez o la decisión del juez. ¿Pueden los políticos pronunciarse sobre los procedimientos judiciales?

RESPUESTA-. Diría que es una obligación moral o hasta un deber constitucional no tener que ampliar el debate sobre este tema. De modo que, volver a llamar la atención del respeto a la independencia del poder judicial, sería algo ya innecesario. Tu puedes decir perfectamente que respetas una decisión judicial o que la recurres. Pero no entrar en más detalles ni suscitar, porque esto hace un daño terrible al sistema.

PREGUNTA-. Con estos posicionamientos, ¿dónde está la división de poderes?

RESPUESTA-. Lo que pasa es que es muy difícil limitar la capacidad de expresión de los políticos. Por eso hablaba antes de que la autocontención debería formar parte del argumentario tradicional.

PREGUNTA-. ¿Conoce presiones de este tipo en otros países?

RESPUESTA-. Voy a poner un ejemplo. En México, que hoy ponen como ejemplo algunas personas. Pues bien, en México han cambiando el sistema de designación de los jueces para que sean elegidos por los ciudadanos. Esto es un disparate tan tremendo que solamente se le ocurrió a los sistemas de los países del Este y de la Unión Soviética, a los países del Telón de Acero. Claro, el derecho es una técnica que está en manos de técnicos, pero debe estar en manos de quien hace criterios políticos. Por eso, un sistema de elección, como el de México, y me remito a todos los informes que hemos conocido, está condicionada por los partidos de turno, para ganar las elecciones. En Europa, hemos visto lo que ha ocurrido con Hungría con el Tribunal de Justicia.

PREGUNTA-. Y, en España, ¿habría que cambiar alguna cosa?

RESPUESTA-. Aquí en España está pendiente la definición del sistema de la legislación del Consejo de Poder Judicial. Es un tema del que se habla desde hace 40 años, pero no está resuelto de modo definitivo. Esto lo tendrían que resolver los partidos para dejar de hablar de ese tema. Pero, insisto, yo recomendaría una cierta contención por parte de los políticos antes de hablar de los jueces ordinarios y de los jueces constitucionales. Como mucho, pueden decir, estoy de acuerdo o no estoy de acuerdo

 

Enrique Arnaldo: 

“Lo peor que puede pasar en el ámbito judicial de un país es que la gente tenga ya la idea de la previsibilidad”

PREGUNTA-. Señor Arnaldo, pero tenemos órganos judiciales, como el Tribunal Constitucional, donde la mayoría de la gente percibe desde la calle, que ya sabe cómo se va a pronunciar este tribunal ante determinado tipo de temas

RESPUESTA-. Lo peor que puede pasar en el ámbito judicial es que la gente tenga ya la idea de la previsibilidad. Es decir, cómo se va a pronunciar un tribunal sobre un tema, solo viendo la composición de la sala que enjuicia a un exministro o un señor X. Esto es lo peor.

Pero tenemos el buen ejemplo del Tribunal Supremo norteamericano, donde la inmensa mayoría de los jueces ha sido puesto por el presidente Trump. Sin embargo, ese tribunal ha decidido decir ‘no’ a la normativas arancelarias aprobadas por Trump. De forma que, no puede preverse. Es el modelo que me gusta.

Mire, había un señor en Potsdam, que tenía un molino. Entonces el Rey pidió que se expropiara aquel molino, porque el molino le enturbiaba la vista desde su palacio. El molinero alegó en contra, pero los enviados del Rey intetaron comprarle, sin conseguirlo. Así que un día el Rey le dijo al molinero, "usted no sabe quien soy yo. Se va a quedar sin molino y sin indemnización". Y el molinero respondió al Rey: "yo creo que aún hay jueces en Berlín". Y claro, el Rey se quedó pasmado, como la película que protagonizó Gabino Diego, El Rey pasmado (con la dirección de Imanol Uribe, e inspirada en la novela de Gonzalo Torrente Ballester, Crónica de un rey pasmado).

 

PREGUNTA-. Le decía esto de la previsibilidad, porque parecía previsible que esto pasara con el caso de los ERES que da la impresión de que el delito se ha esfumado

RESPUESTA. ¿Qué caso?

P-. ¿Los Eres de Andalucía?

R-. Bueno, en ese caso, hubo una condena de la Audiencia Provincial, que fue ratificada por el Tribunal Supremo. Pidió el amparo. Y el amparo se concedió, digamos que se dio un amparo parcial, en algún caso. Y, ahora mismo está pendiente de una cuestión prejudicial que planteó la Audiencia Provincial de Andalucía ante el TJUE. Por tanto, hay un amparo parcial estimado, pero también hay una minoría que ha estado en contra de esa tesis y que por ello hicimos un voto particular, por entender que sencillamente, sin entrar en mayores detalles, el Tribunal Constitucional estaba rejuzgando, y la función del Tribunal Constitucional no es volver a juzgar los hechos que corresponde a la jurisdicción.

Juzgar a toro pasado no es lo mismo que juzgar, porque, entre otras cuestiones, estás revisando los hechos. Y, en ese sentido, el grupo de la minoría entendió aquello suponía una norma de intromisión, injerencia, una apropiación de funciones que corresponde a otros. Por tanto, entendemos que fue un error; un error que aún está pendiente de saber en qué queda.

P-. Claro, pero, para el común de los mortales ha quedado una sensación vde borrado. Que esas personas no han cometido un delito

R-. Sí. Ahí queda. Pero una cosa es lo que ocurre, y otra cosa es lo que se entiende que ocurra. Y claro, en el inconsciente colectivo ha quedado una concepción determinada. Y, esto no es posible de borrar. 

 

P-. ¿Cómo debe actuar el Tribunal Constitucional cuando existe una fuerte tensión entre la interpretación estrictamente jurídica y una demanda social y política?

R. Quizá haya personas que entienden que la Constitución es la mare Salvatore, que vale para todo, todo lo resuelve, está dispuesta para todo. Pero esta no es la misión de la Constitución de un país. La Constitución es un arma convivencial. Nosotros somos una comunidad en forma de Estado. Luego, cada uno tiene su pequeña comunidad. Su comunidad familiar, su comunidad de amigos, su comunidad religiosa, hasta su comuna. Pero, en conjunto, es una comunidad en forma de Estado, donde la Constitución establece las reglas para esa convivencia.

Pero, la Constitución, no tiene la respuesta de todo y para todo. Tiene la respuesta a los principios fundamentales. Si forzamos cada uno por nuestro lado, como si fuera un muñeco, la desharemos. Así pues, el tema es cómo obtenemos el máximo rendimiento para la convivencia, desde la Constitución, pero sin tirar cada uno desde un lado. Es enormemente peligroso cuando se pretende forzar en un sentido determinado para obtener el beneficio de una parte de la sociedad. Por eso, a veces, se incurre en un cierto creacionismo jurisprudencial, es decir, aprovechando una situación concreta tiro a mi favor. Entonces, la Constitución cruje, como crujen los huesos de una persona que está sujeta a tortura.

P-. Bueno, pero para eso está el Tribunal Constitucional

R-. Debería estar

Enrique Arnaldo: 

“Es posible actualizar en la Constitución el marco de los derechos, actualizar la organización, pero sin hacer tardiamente una revolución, que no se quiso hacer en su momento”

Enrique Arnaldo: 

“La Constitución de 1978 tiene ya canas. Eso está claro. Está retocada, pero no ha ido al peluquero para que le tinte el pelo”

P-. Esto nos sugiere una segunda entrevista

R-. Y eso que veníamos a hablar de mi libro, como diría Francisco Umbral

P-. Sí, es verdad, y vamos a hablar de su libro. Además, invitamos a nuestro lectores a ir a la Feria del Libro, justo este 4 de junio por la tarde... Y con esto que nos cuenta, ¿corre riesgo la Constitución?

R-. Mire, este año, en diciembre, se cumple el 50 aniversario de la Ley para la Reforma Política. Es un aniversario que va a pasar desapercibido en España, porque fue la ley, decía Iñigo Cavero que era la Ley para la Transacción de la Transición. La idea de nuestro país se basa en una reforma que supera el Régimen Franquista para pasar al Régimen Democrático sin revolución. Lo cual es misterioso. Pero esto se consigue gracias a esta idea que tuvieron unos cuantos como Torcuato Fernández Miranda, Landelino de la Villa y otros, de hacerlo de forma reformada. Aquella ley fue refrendada por la inmensa mayoría de los españoles que participó, y que dio el paso a unas elecciones en junio de 1977 que construyeron las Cortes constituyentes y, que aprobaron la Constitución. Por tanto, es una ley bastante importante.

Y, efectivamente, la Constitución de 1978 tiene ya canas. Eso está claro. Está retocada, pero no ha ido al peluquero para que le tinte el pelo. Es decir, tiene el mismo pelo, la misma cana… No tiene las condiciones para el injerto, porque no hay el grado de acuerdo suficiente para… Yo pienso que, para tocar algo, tienes que tocarlo, más o menos, como lo tocaste la última vez. Los cirujanos estéticos, cuando te cambian la cara, han fracasado. Y, nosotros queremos que tenga la misma cara, con algún detalle en las ojeras o en las orejas. Modificarla con el mismo criterio con el que se hizo. Con esto estamos de acuerdo, seguimos de acuerdo la inmensa mayoría. Y, ese acuerdo se basa en tres elementos. Primero: respetamos la monarquía parlamentaria. Segundo: respetamos el régimen parlamentario y lo que esto implica. Y, tercero: creemos en un sistema basado en la alternancia política, el respeto al pluralismo, y por supuesto en el estado social. Estos fueron los principios en los que se basó. Y, claro que es posible actualizar el marco de los derechos, actualizar la organización, pero sin hacer tardiamente una revolución, que no se quiso hacer en su momento.

 

P-. Estoy pensando en los Presupuestos. Este tema da para mucho cuando se dice que está en la Constitución y por eso hay que aprobarlos. ¿Qué pasa con esto?

R-. Ese tema concreto está planteado en el tribunal. Hay un conflicto planteado por el Senado, contra el Congreso, directamente contra el Gobierno, porque no se han presentado los Presupuestos Generales, sabiendo que es imperativo que se presenten al final del tercer trimestre. Pero, como es una cuestión que está planteada en el Tribunal, yo no debo hablar. Me tengo que callar. Y, tampoco creo que sepamos nada de manera inmediata. Ni creo que sea un estudio inmediato. No me corresponde a mí.

 

P-. Pero vemos cómo entran temas en el Constitucional que se resuelven rápidamente, aunque, sí, es cierto, otros se eternizan

R-. Bueno, eso depende del impulso del ponente. Ahora el Tribunal está en una situación en la que, hay un tercio al que le toca renovar, digamos su mandato. Luego, pues está en una situación un poco…

P-. Explíquenos quién decide cuando se hace este recambio

R-. Eso lo decide el Senado. Le toca al Senado… Le puedo decir que yo entré dos años más tarde

P-. Hablemos de su libro. Bueno, este libro con el que va al Retiro este jueves, y que ya presentó el año pasado. Pero sabemos que está funcionando muy bien. Va por su cuarta edicion. Este no es además su primer libro

R-. Pero sí es el primer libro no jurídico

P-. Eso es, es un libro no jurídico, titulado: El Deporte en la Literatura, de Editorial Espasa, Planeta de los Libros.

 

R-. Y, ¿por qué tenemos que leer El Deporte en la Literatura?

P-. Pues porque es original, es único. Es la primera vez que se aborda el deporte así. Hay alguna tesis doctoral, alguna revista monográfica como la revista Litoral, de la Diputación de Málaga, que está muy bien hecha. Pero, este es el primer libro en el que se aborda una concepción del deporte como hecho literario. Porque, mire, el deporte es ejercicio, es actividad física. Pero el deporte es una gran cantidad de cosas. El deporte es pasión, a veces obsesión. Puede ser negocio, puede ser hasta una religión. Para otros el deporte son las apuestas, para otros sobre todo educación. Desde luego está al servicio de la salud. Para otros es un signo social distintivo. Quién no dice, yo voy a jugar al golf. El deporte es historia. El deporte es poesía. El deporte a veces es violencia. A veces es guerra. De hecho lo ha sido. Ha enfrentado a personas, a países. Es sujeto de superación. Todas estas versiones del deporte han sido abordadas desde la literatura.

Hay referencias desde la antigüedad clásica. En La Ilíada, Aristóteles, en El Cantar de Mio Cid, o en Shakespeare, o en Cela, Larra. En definitiva, yo cuento lo que los literatos han escrito sobre el deporte.

P-. ¿Es un ensayo, un recorrido literario, cronológico?

R-. Sí… Y además se puede leer incluso por materias. Se puede leer incluso capítulo no, capítulo sí. Hay un capítulo dedicado a la mujer en el deporte. Es que la mujer quedó fuera del deporte durante siglos. La mujer no podía acudir a los eventos deportivos en Grecia. No podía asistir, y menos competir. No recuerdo ahora mismo quién cuenta, como una madre de uno de los atletas, se tuvo que disfrazar de hombre para poder ver competir a su hijo.

Es a finales del siglo XIX cuando la mujer se incorpora al deporte. La primera referencia que encuentro de una mujer es en la literatura de Emilia Pardo Bazán, en Los Pazos de Ulloa. Y luego tenemos la alguna tenista, la de Lili Alvárez, que escribió un libro precioso, que se llamaba Plenitud, con un enfoque muy religioso del deporte. O la de, Ana María Martínez Sagi, atleta y poeta catalana a la que Juan Manuel de Prada le dedica una obra, El derecho a soñar.

La mujer ha estado marginada en el deporte. Los primeros deportes colectivos de la mujer son en la Inglaterra industrial. Allí aparecen aquellas mujeres que, después de trabajar en las fábricas, montan un equipo de fútbol. No de 11, de menos, pero empiezan a jugar en equipo.

R-. Luego, es un libro muy interesante, y además para un amplio abanico de lectores. Pues ya saben, tenemos una cita con el autor de este precioso libro, el día 4, de siete a nueve de la tarde en la caseta de FNAC 235. Antes de que venga el Papa.

P-. Pues hay que darse prisa, porque no sé si a lo mejor, estamos ante un nuevo presidente del Tribunal Constitucional

R-. (Cruza los dedos de la mano y sonríe) Si es así, volveremos aquí con estas jóvenes cámaras.

*Se apagan los focos y abrimos la ventana. La canícula primaveral está siendo abrasadora. Pero seguimos charlando de casos, de políticos, de medios de comunicación, de libros. Sobre todo de libros y de literatura. Su gran pasión. Enrique Arnaldo es lector empedernido. Y le gusta la crítica literaria. Por eso le hemos hecho una propuesta, delante de las jóvenes cámaras, como él las llamó (Ainhoa Portillo y Marta Jiménez), dos jóvenes, que forman parte de nuestro estupendo equipo de redes. ¿Le parece bien tener un rincón literario en DEMOCRATA para recomendarnos de manera periódica un libro?, le preguntamos. "Encantado", nos responde. Pues manos a la obra… Pronto tendremos una nueva cita.