El producto interior bruto (PIB) de Alemania registró en el segundo trimestre de 2026 un crecimiento del 0,3% frente a los tres meses previos, una décima por encima del ritmo de expansión calculado inicialmente por la Oficina Federal de Estadística (Destatis).
Así, pese al impacto del conflicto en Oriente Próximo durante el periodo, el avance de la mayor economía del continente entre abril y junio fue solo una décima menor que el 0,4% anotado en el primer trimestre, conservando el impulso de la recuperación iniciada a finales del ejercicio anterior.
“La economía alemana mantiene el dinamismo de crecimiento observado a principios de año”, ha señalado Ruth Brand, presidenta de Destatis, subrayando que, “al igual que en el primer trimestre, el crecimiento se debió principalmente a la evolución positiva de las exportaciones”.
Con ello, el comportamiento de la economía germana en el segundo trimestre de 2026 quedó ligeramente por debajo de la media de la zona euro, cuyo PIB avanzó un 0,4%, y del conjunto de la Unión Europea, que registró un incremento del 0,5%.
Entre las grandes economías de los Veintisiete, España lideró el crecimiento entre abril y junio con un repunte del PIB del 0,7%, mientras que Francia e Italia anotaron una expansión del 0,2% en ambos casos. En Estados Unidos, el PIB aumentó un 0,4% en el primer trimestre de 2026.
Pese a este desempeño mejor de lo previsto en el segundo trimestre, el Bundesbank ha alertado de que la reducción del caudal en los principales ríos alemanes por la sequía que afecta a Europa podría “ralentizar temporalmente” la recuperación de la mayor economía del Viejo Continente.
De esta forma, aunque la institución aprecia que la economía alemana entra en la segunda mitad de 2026 con una tendencia cíclica subyacente “bastante sólida”, persisten focos de tensión, advirtiendo de que “el marcado período de sequía añade restricciones adicionales de forma temporal”.
En este contexto, la menor disponibilidad de vías de transporte fluvial y el fuerte encarecimiento de los costes logísticos podrían “obstaculizar significativamente” la producción industrial y el aumento de las exportaciones.
“Los bajos niveles de agua también están ejerciendo una marcada presión sobre la actividad económica general en el tercer trimestre”, indica el Bundesbank en su boletín de agosto, donde añade que las consecuencias del menor caudal de agua en los principales ríos del país “podrían ralentizar temporalmente la recuperación de la economía alemana”.
CRECIMIENTO DE LAS EXPORTACIONES
Como ya ocurrió en los tres primeros meses del año, el comercio exterior alemán volvió a ser uno de los motores entre abril y junio. Las exportaciones de bienes y servicios repuntaron un 2% respecto al primer trimestre de 2026, apoyadas sobre todo en el incremento de las ventas de bienes al exterior (+2,6%), mientras que las exportaciones de servicios permanecieron estables frente al trimestre precedente.
En paralelo, las importaciones de bienes registraron un incremento notable del 2,1%, en contraste con el avance más moderado del 0,3% en las importaciones de servicios. En conjunto, las compras al exterior aumentaron un 1,5% en comparación con el primer trimestre de 2026.
En cambio, la formación bruta de capital fijo se redujo un 0,2% en el segundo trimestre de 2026, al tiempo que el gasto en consumo final apenas creció un 0,1%, con un ligero incremento del 0,1% tanto en el consumo de los hogares como en el del Gobierno.
Por otro lado, Destatis ha señalado que alrededor de 45,7 millones de personas estaban ocupadas en Alemania en el segundo trimestre de 2026, lo que supone 212.000 trabajadores menos (-0,5%) en comparación con el mismo periodo de 2025.
En el sector servicios, el empleo se redujo por primera vez desde la crisis de la Covid-19 y, al igual que en trimestres anteriores, el número de ocupados en la industria manufacturera y en la construcción continuó disminuyendo de forma apreciable.