El sistema antidrón Aracne, desarrollado conjuntamente por Indra y EM&E y ya en servicio en las Fuerzas Armadas, ha demostrado que puede conectarse de forma operativa con la arquitectura de defensa aérea española. Así lo ha comunicado este viernes la compañía, que califica este avance como un “hito” a la hora de hacer frente a “uno de los grandes desafíos que afronta Europa”.
“Se trata de un importante hito para la defensa nacional y para la OTAN al sumar las capacidades antidrón como parte de una respuesta conjunta necesaria para contrarrestar aeronaves no tripuladas, enjambres de drones y ataques de saturación, bajo una acción coordinada y coherente con el conjunto de la defensa aérea”, afirma Indra en un comunicado.
Durante las maniobras Atlas 26, celebradas en Huelva entre el 19 y el 23 de octubre, Aracne se enlazó mediante el Centro de Operaciones de Artillería Antiaérea COAAAS+ —igualmente desarrollado por Indra— con el sistema de defensa aérea del Mando Operativo Aeroespacial (MOA). Esta integración hizo posible coordinar de manera eficiente los sistemas C-UAS (antidrón) con los medios de artillería antiaérea.
Desde la óptica operativa, esta configuración de sistemas permite disponer de una imagen unificada de la situación, acortar el ciclo de decisión y acelerar la detección, identificación, clasificación y priorización de las amenazas. Al mismo tiempo, facilita asignar el sensor y el efector más idóneos en función del tipo de objetivo, su trayectoria, el nivel de riesgo y las reglas de enfrentamiento establecidas.
De este modo, se articula una respuesta “coordinada, escalable y de protección multicapa, capaz de evitar duplicidades, optimizar recursos y responder con mayor eficacia ante ataques masivos”, explica la empresa dirigida por Josep Maria Recasens.
Según Indra, esta demostración representa “un importante paso adelante para resolver uno de los desafíos que afronta en este momento el continente para proteger su espacio aéreo frente a amenazas emergentes, lo que exige integrar de forma fluida un gran número de sistemas, sensores y efectores”, un terreno en el que España dispone de “una sólida experiencia y liderazgo que aportar” a proyectos como el muro de drones en el flanco oriental y la protección de fronteras.
Entre las capacidades “diferenciales” de Aracne destaca su protección ‘On The Move’: gracias a los radares Nemus de Indra, el sistema puede desplazarse con las unidades durante la maniobra, ampliar la cobertura sobre formaciones en movimiento y disminuir su exposición frente a UAS sin depender solo de posiciones fijas. De esta manera, salvaguarda puestos de mando, unidades logísticas, convoyes y elementos de combate y “contribuye a preservar la libertad de acción, el ritmo de la maniobra y la continuidad de las operaciones”.
A ello se suma el sistema de mando y control (C4ARMS), que conecta los distintos sensores y efectores con los escalones superiores de la defensa aérea, lo que hace posible ajustar la respuesta a cada misión y al entorno táctico. También incorpora el inhibidor Brontes, con una capacidad de interferencia “elevada” frente a la amenaza UAS (sistemas aéreos no tripulados).
En lo que respecta a EM&E, el sensor electroóptico Oteos proporciona una identificación y seguimiento “preciso” y las estaciones de armas remotas Guardian ofrecen capacidad de neutralización contra diferentes tipos de drones.
“Su actuación integrada mantiene la trazabilidad del objetivo, mejora la calidad de la decisión y permite aplicar una respuesta proporcionada a cada amenaza”, describe Indra, que subraya que el sistema ha sido puesto en servicio en “solo” dos años.
La compañía concluye que, con este proyecto, ambas empresas refuerzan su compromiso de proporcionar a las Fuerzas Armadas españolas “los sistemas más avanzados tecnológicamente, desarrollados para responder con eficacia, rapidez y autonomía a las amenazas presentes y futuras”.
Atlas 26 ha reunido bajo un único mando a unidades de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, validando procedimientos comunes frente a UAS de clase I y II en escenarios “exigentes”. En este contexto, Aracne habría evidenciado que la defensa antidrón “alcanza su máximo valor cuando forma parte de una arquitectura integrada, comparte información y actúa de forma coordinada con el resto de las capacidades”, expone el comunicado.