La inflación de septiembre en EEUU dispara la rentabilidad de la deuda y refuerza el escenario de nuevas subidas de tipos

La inflación de septiembre en EEUU repunta al 3,7%, impulsa la rentabilidad de la deuda y aumenta las apuestas por nuevas subidas de tipos de la Fed.

Wall Street con la bande de Estados Unidos Sven Hoppe/dpa

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El mercado de deuda de Estados Unidos ha reaccionado de forma inmediata al dato de inflación de septiembre, que sitúa el avance de los precios en el 3,7%, por encima del 3,4% registrado en agosto y superando las previsiones del consenso. Tras conocerse la cifra, las rentabilidades de los bonos del Tesoro, con independencia de su vencimiento, han repuntado con fuerza, reforzando el argumento para que la Reserva Federal (Fed) acometa una nueva subida de los tipos de interés en su reunión del 28 de octubre.

El Índice de Precios de Consumo (IPC) de septiembre retoma así la senda alcista después de que en julio se moderara una décima por primera vez desde el inicio de la guerra en Irán y repitiera en agosto. De este modo, se desvanecen las señales de alivio vistas en verano, en un contexto marcado por un conflicto prolongado y un barril de Brent por encima de los 100 dólares.

La reacción del mercado de bonos ha sido inmediata: el rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha llegado a marcar el 5,32%, por encima del 5,19% que ofrecía justo antes de conocerse la referencia de IPC.

Una dinámica similar se ha observado en el tramo largo de la curva. La rentabilidad de los títulos a 20 años ha avanzado del 5,59% al 5,68%, mientras que los bonos a 30 años han escalado del 5,54% al 5,62%. Sin embargo, el impacto inicial se ha ido moderando con el transcurso de la sesión y los intereses se han alejado de sus máximos intradía.

“El índice del dólar estadounidense está alcanzando un nuevo máximo de 52 semanas tras la publicación del IPC, pero la gran incógnita es si los rendimientos de los bonos del Tesoro seguirán la misma tendencia. El rendimiento del bono a 10 años ha subido todos los meses de este año, a excepción de febrero, lo que ha elevado los costes de financiación”, ha sostenido Bret Kenwell, analista de inversiones de etoro en Estados Unidos.

Con este telón de fondo, la Reserva Federal afronta en apenas dos semanas una nueva decisión sobre el precio del dinero, después de acordar en su última reunión un incremento de un cuarto de punto, la primera subida de tipos en tres años y medio.

“Aunque los precios de la energía puedan estar acaparando los titulares, el dato de IPC de EEUU conocido este miércoles sugiere que el problema de la inflación es mucho más profundo. Una lectura de la inflación subyacente superior a lo esperado se suma a las crecientes pruebas de que las presiones sobre los precios internos se están afianzando, en lugar de remitir. Los mercados tienen motivos para considerar que la política monetaria tendrá que volverse mucho más restrictiva para que la inflación vuelva al nivel objetivo”, ha destacado el economista sénior de Schroders, George Brown.

Según los datos recopilados por Pimco, los inversores asignan ahora alrededor de un 50% de probabilidad a que la Fed endurezca de nuevo su política monetaria en la cita de octubre. La gestora subraya que este giro supone un revés para los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) que en las últimas semanas habían dejado entrever que el tipo de referencia permanecería estable.

“Seguimos esperando nuevas subidas de tipos que, en la práctica, reviertan los recortes del año pasado. Dicho esto, la publicación de nuevos datos de inflación similares al IPC conocido hoy podría llevar al banco central a adoptar medidas más contundentes”, ha afirmado Tiffany Wilding, economista en Pimco.

En la misma dirección se han pronunciado desde Payden & Rygel, al recordar que “tras dos falsas señales de desinflación, los responsables de política monetaria no van a caer en una tercera” y anticipan hasta tres incrementos adicionales del precio del dinero, así como una postura restrictiva prolongada hasta que la inflación subyacente interanual se sitúe más cerca del 2%.