No son unos comicios presidenciales, pero tampoco una suerte de encuesta oficial. De ahí que el nerviosismo crezca en la Administración Trump a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato, las conocidas como midterms. En ellas, los ciudadanos votarán para renovar el Congreso y, al mismo tiempo, pueden elegir otros cargos estatales y locales dependiendo del Estado. Se celebrarán el próximo 3 de noviembre.
La particularidad del sistema estadounidense es que la Cámara de Representantes se renueva por completo cada dos años, mientras que el Senado funciona con mandatos de seis años escalonados. Por eso, en cada ciclo electoral aproximadamente un tercio de los senadores se somete a las urnas. En las elecciones de 2026 están en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado.
¿Son una especie de encuesta oficial sobre Trump?
No. Es una elección real con consecuencias institucionales. Los ciudadanos no votan directamente para decir si aprueban o desaprueban al presidente, sino que eligen a las personas que ocuparán sus escaños en el Congreso.
Pero las midterms tienen una segunda lectura política. Como se celebran durante una presidencia, el resultado suele analizarse también como una medida del respaldo que tiene el partido que ocupa la Casa Blanca. Históricamente, el partido del presidente suele perder representación en las elecciones de mitad de mandato.
La diferencia fundamental es que una encuesta solo mide preferencias en un momento determinado, mientras que las midterms modifican quién tiene capacidad para legislar, investigar al Ejecutivo, aprobar gastos o bloquear determinadas iniciativas.
¿Qué puede cambiar si Trump pierde el Congreso?
La Cámara de Representantes y el Senado participan en la aprobación de las leyes y tienen además funciones de control sobre el Ejecutivo. El Congreso también ostenta la llamada power of the purse: las decisiones federales sobre ingresos y gasto pasan por el proceso legislativo.
El Senado tiene además una función específica que afecta directamente a cualquier presidente: debe prestar su consentimiento a determinados nombramientos presidenciales, incluidos jueces federales, miembros del Gabinete y otros altos cargos. Una mayoría distinta de la del presidente puede hacer más difícil sacar adelante determinadas nominaciones.
La Cámara, por añadidura, puede iniciar un proceso de impeachment. Para que un presidente sea condenado y apartado del cargo, sin embargo, se necesita posteriormente una mayoría de dos tercios de los senadores presentes en el juicio. Por tanto, perder una mayoría en la Cámara no significa automáticamente que Trump pueda ser destituido.
¿Qué se vota exactamente en 2026?
Todos los votantes no encontrarán la misma papeleta. En la Cámara se elige al representante correspondiente al distrito electoral en el que reside cada ciudadano. En el Senado solo hay elecciones en los Estados cuyos escaños pertenecen al grupo que se renueva este año o en aquellos donde se celebran elecciones especiales.
Además, el 3 de noviembre habrá elecciones para gobernadores y numerosos cargos estatales y locales. Las normas electorales y el acceso a las papeletas dependen de cada Estado, por lo que un ciudadano puede encontrarse con candidatos y consultas que no aparecen en la papeleta de otro estado.
¿Por qué preocupan tanto estas elecciones a Trump?
La razón política es sencilla: una derrota republicana puede reducir el margen de maniobra de la Casa Blanca durante la segunda mitad del mandato. En este momento los republicanos tienen 53 senadores, frente a 45 demócratas y dos independientes que se agrupan con los demócratas a efectos organizativos. En la Cámara, la mayoría republicana también es estrecha.
Los sondeos recientes explican por qué el escenario se ha vuelto especialmente delicado para Trump. Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada entre el 30 de septiembre y el 5 de octubre sitúa en el 32% la aprobación del presidente.
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En la misma encuesta, entre los votantes registrados los demócratas aventajan a los republicanos por 44% a 37% en la pregunta sobre por qué partido votarían para la Cámara de Representantes.
El dato no equivale a una predicción del resultado. El llamado generic ballot pregunta por la preferencia partidista nacional para la Cámara, pero los escaños se deciden distrito por distrito. Además, los márgenes pueden variar entre encuestas y entre votantes registrados y votantes considerados probables.
¿Qué dicen las encuestas sobre las ‘midterms’?
Los datos disponibles apuntan actualmente a una ventaja demócrata en la intención de voto nacional para la Cámara. Un promedio de encuestas actualizado el 7 de octubre situaba a los demócratas por delante, aunque la magnitud de la ventaja depende del conjunto de sondeos utilizado y de la población encuestada.
La carrera por el Senado presenta un escenario diferente. Los republicanos parten de una mayoría de 53 escaños y los demócratas necesitarían ganar al menos cuatro asientos republicanos para alcanzar una mayoría propia, según el mapa electoral de 2026. Entre las contiendas consideradas especialmente competitivas en estas elecciones de medio mandato están las de Alaska, Georgia, Iowa, Maine, Michigan, New Hampshire, Carolina del Norte, Ohio y Texas.