El presidente de la Mesa del Turismo de España, Carlos Garrido, ha alertado de que la actual crisis del sistema ferroviario está poniendo en riesgo la reputación de España como destino turístico seguro y ha reclamado un plan global de seguridad e inversión en infraestructuras que permita restablecer la confianza de los viajeros y salvaguardar la competitividad del sector.
En declaraciones a Europa Press, Garrido ha admitido que la imagen turística del país ha quedado “evidentemente comprometida” tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), con un impacto “muy negativo” en la percepción internacional de España.
Ante este escenario, ha defendido la necesidad de un “gran esfuerzo conjunto” entre las administraciones públicas y las empresas del sector para reconstruir la confianza de ciudadanos y turistas.
El presidente de la Mesa del Turismo ha destacado que el hecho de que 15 de las víctimas mortales del siniestro fueran de nacionalidades distintas a la española evidencia hasta qué punto la alta velocidad se había consolidado como medio de transporte habitual entre los visitantes extranjeros para enlazar diferentes ciudades del país.
Aunque ha señalado que todavía es prematuro medir con precisión el impacto del accidente sobre la demanda turística, ha advertido de que los mercados de larga distancia, en particular los asiáticos, norteamericanos y latinoamericanos, podrían ser los que más acusen las consecuencias.
Según ha explicado, estos turistas suelen planificar estancias más largas y circuitos con varias etapas dentro de España, de modo que una pérdida de confianza en el ferrocarril de alta velocidad podría influir de forma directa en sus decisiones de viaje.
Para contar con una evaluación más ajustada, Garrido ha indicado a Europa Press que será necesario esperar a conocer la contratación anual de los principales operadores turísticos.
Un eventual cierre del Madrid-Barcelona, un escenario “crítico”
Por otra parte, Garrido ha calificado como “crítica” para el turismo y para las economías de Madrid y Barcelona una posible interrupción prolongada de la línea de alta velocidad que une ambas ciudades para ejecutar obras de renovación integral.
En su opinión, una suspensión del servicio tendría un efecto inmediato sobre el turismo de negocios y el segmento MICE (reuniones, incentivos, congresos y eventos), así como sobre la actividad de hoteles, restaurantes, comercios, taxis y otros servicios vinculados a los desplazamientos de viajeros.
En esta línea, ha recordado que la conexión ferroviaria entre Madrid y Barcelona suma más de 60 frecuencias diarias entre todos los operadores y mueve 14,4 millones de pasajeros al año, aproximadamente un tercio del total de usuarios de la alta velocidad en España.
Se trata, ha recalcado, de un corredor clave para los viajeros corporativos, cuya demanda, ha advertido, no podría ser absorbida por el transporte aéreo en caso de cancelarse el servicio ferroviario.
Garrido ha subrayado que uno de los elementos que ha ayudado a consolidar la imagen de España como destino turístico ha sido precisamente su red de comunicaciones, que garantizaba la movilidad entre los principales núcleos urbanos y que ahora, a su juicio, queda cuestionada.
Reclama un pacto de Estado para reforzar seguridad e infraestructuras
El presidente de la Mesa del Turismo ha insistido en que está en juego la competitividad de España como destino, en un sector que genera 135.000 millones de euros en ingresos, y ha defendido que recuperar la confianza exigirá tiempo y una reacción firme.
En concreto, ha pedido diseñar y poner en marcha un plan integral de seguridad y de inversión en infraestructuras esenciales que contribuya a recomponer la imagen de España como país seguro, con una oferta turística de calidad.
“Anteponiendo siempre la seguridad, es imprescindible acometer la renovación del sistema de alta velocidad para que vuelva a ser el modelo admirado del que nos sentíamos orgullosos”, ha afirmado en declaraciones a Europa Press.
Asimismo, ha abogado por alcanzar un pacto de Estado que sitúe al turismo en el centro de la gobernanza, con una coordinación y planificación más sólidas entre las distintas administraciones y el sector privado.
En este contexto, ha considerado clave reforzar las alternativas de transporte aéreo y por carretera para asegurar la movilidad en todo el territorio cuando las incidencias ferroviarias lo hagan necesario.
Garrido ha reiterado que la respuesta a la crisis debe abordarse con una visión conjunta, tanto para gestionar las consecuencias inmediatas del accidente como para anticipar y mitigar los efectos de posibles interrupciones futuras en corredores ferroviarios estratégicos, como los de Andalucía y Cataluña.