El sector eléctrico español ha reivindicado el despliegue estratégico de los centros de datos en España como una palanca para el crecimiento económico y la autonomía digital, alertando de que poner obstáculos a estas infraestructuras provocará que el capital se dirija a otros países.
Durante el Congreso de la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aelec), los consejeros delegados de Endesa, Gianni Armani; de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle; y de EDP España, Duarte Bello, coincidieron en la necesidad de adelantar con decisión las inversiones en redes eléctricas para acompañar la llegada de esta nueva demanda intensiva y asegurar una electrificación que consideran determinante para la competitividad industrial de España.
En esta línea, el consejero delegado de EDP España, Duarte Bello, apeló a no desaprovechar este ciclo inversor y a superar las dudas y recelos que aún despiertan los ‘data centers’.
“Creo que como país España tiene que entender que esto es una oportunidad de transformación y crecimiento. Si esto no pasa aquí, va a pasar en otro lado y esa demanda se va a perder para siempre, ya que los centros de datos se pueden mover a otros sitios y su inversión igual. Tenemos que abrazar en España y Portugal esa oportunidad, poner condiciones para esa nueva demanda, pero no unas condiciones que digan a los inversores que se vayan a otro sitio”, enfatizó.
Por su parte, el consejero delegado de Endesa, Gianni Armani, incidió en que los centros de datos son una “infraestructura esencial” para asegurar el control de la productividad futura y el liderazgo en tecnologías críticas como la inteligencia artificial (IA), y afirmó que “no va a ser España quien pueda parar ese proceso”. “Por eso, poner barreras es un modo que retrasa la oportunidad de desarrollo económico en España y vamos a perder la oportunidad que ahora tenemos”, aseveró.
En la misma línea, el consejero delegado de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, advirtió del riesgo de ceder soberanía sobre la gestión de los datos si estas instalaciones estratégicas se terminan levantando en otros territorios.
“Los centros de datos, si no los tenemos en España, los tendremos fuera. La conflictividad aumentará, todo lo que sean estrechos en rutas comerciales será un problema; por lo tanto, no seamos dependientes de los combustibles fósiles y no seamos dependientes de los datos que vienen de fuera”, aseveró, subrayando que estos grandes clientes digitales ya están contratando energía limpia a plazos de entre 10 y 15 años para fijar sus costes operativos.
Los máximos responsables de tres de las principales distribuidoras del país insistieron además en que la red eléctrica actual debe ser reforzada y ampliada con urgencia mediante un volumen relevante de inversión que se adelante a las futuras necesidades.
Asimismo, Armani recalcó la importancia de abaratar los costes asociados a los servicios complementarios mediante un plan de choque conjunto que permita incrementar al máximo la integración de renovables sin poner en riesgo la firmeza del sistema.
“Necesitamos también comprender la capacidad firme que necesitamos a 20 años; ahora tenemos el gas y la nuclear, están las baterías, pero tienen un coste marginal muy diferente, y el coste anual de una batería para garantizar la seguridad no es comparable con la capacidad firme que tenemos ahora. Esto necesitamos tenerlo claro, ya que requiere inversiones a largo plazo”, detalló.
En relación con la energía nuclear, Armani, que calificó la extensión de la vida útil de Almaraz como una “decisión justa”, reclamó sobre esta tecnología “una visión más a largo plazo” y planteada de una “manera racional”.
Ventaja renovable y costes de los servicios complementarios
El directivo de Endesa puso en valor la ventaja competitiva de España gracias a las energías renovables, que han permitido al mercado proteger a los consumidores por más de 3.000 millones de euros en la primera mitad del año frente a otros mercados europeos, manteniendo tarifas y ofreciendo precios fijos que apenas han acusado el encarecimiento del gas. “Esto va a ser más del doble al final del año. Es una oportunidad muy grande”, afirmó, añadiendo que el mercado libre está “mucho más protegido que el regulado, y esto dice mucho del nivel de eficiencia del mercado español”.
Al mismo tiempo, defendió la puesta en marcha de medidas y de un “plan de choque” para reducir el coste de los servicios complementarios, que estimó que “van a ser más que todo el coste de la red de distribución”.
Por otro lado, Ruiz-Tagle remarcó que la electrificación y la digitalización constituyen el verdadero motor industrial del siglo XXI, lo que obliga a simplificar y acelerar los procedimientos administrativos para que los proyectos lleguen a tiempo.
“Lo que necesitamos son empresas de tamaño, avanzar en tecnología, tener visibilidad y seguridad jurídica, y la digitalización de las redes. Necesitamos agilidad en los permisos; tenemos el volumen para invertir y la financiación. Si nos demoramos diez años en los permisos, aquí no hay industria que vaya a querer instalarse. Hay una expresión que es talento, y no convertirla en 'está lento'”, ironizó.
Rebajar la carga fiscal y acelerar la electrificación
Ruiz-Tagle reclamó igualmente un esfuerzo de país para reducir la presión fiscal que soporta la electricidad, apuntando que la forma más eficaz de acelerar la transición pasa por un marco normativo que permita “transitar más y gravar menos”.
Recordó que la industria española afronta actualmente una tributación más elevada que la media europea, por lo que defendió impulsar los contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPA) como la herramienta más adecuada para desligar de forma definitiva a las empresas de la volatilidad del mercado del gas.
A su vez, Duarte Bello recalcó que, aunque España presenta hoy una tasa del 24% de su economía electrificada, es imprescindible otorgar prioridad máxima a este proceso para consolidar las ventajas competitivas alcanzadas en los últimos años”.