Encuestas elecciones de Brasil: Lula aventaja a Bolsonaro en la primera vuelta, pero el resultado se iguala en la segunda

La media simple de los cinco últimos sondeos da a Lula un 41,6% y a Flávio Bolsonaro un 38,5% en primera vuelta, mientras ambos quedan prácticamente igualados en una eventual segunda

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (archivo) Michael Kappeler/dpa

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El próximo 4 de octubre se celebrará la primera vuelta de unas elecciones cruciales en Brasil. Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, se juegan la Presidencia de su país. Hasta el momento, las encuestas de Quaest, Nexus/BTG, Datafolha, Palver y AtlasIntel presentan diferencias en esa inicial visita a los comicios, pero todas las simulaciones disponibles de una segunda vuelta entre ambos sitúan la distancia dentro del margen de error de cada estudio.

La encuesta más reciente de las cinco es la de Quaest, realizada entre el 24 y el 27 de septiembre y difundida el 28. El estudio, contratado por Globo y O Globo, sitúa a Lula con el 39% de las intenciones de voto y a Flávio Bolsonaro con el 34%. Por detrás aparecen Augusto Cury y Ronaldo Caiado, con un 4% cada uno, y Renan Santos, con el 3%. Zema y Samara registran un 1% cada uno.

En la simulación de segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro se produce un empate numérico, con un 42% para cada candidato. La encuesta recoge además un 19% de votos en blanco, nulos o de electores que no acudirían a votar y un 5% de indecisos. El trabajo se realizó con 2.004 entrevistas, realizadas entre el 24 y el 27 de septiembre, con un nivel de confianza del 95% y un margen máximo de error de dos puntos porcentuales.

Nexus/BTG: Lula alcanza el 42% y Flávio, el 37%

La encuesta de Nexus para BTG Pactual, realizada entre el 25 y el 27 de septiembre, coloca a Lula en el 42% y a Flávio Bolsonaro en el 37% en el primer turno. Augusto Cury y Ronaldo Caiado aparecen con el 5% cada uno, mientras Renan Santos obtiene el 4%. Zema y Samara registran un 1% cada uno.

En el segundo turno, Lula obtiene el 46% y Flávio Bolsonaro el 44%. La diferencia de dos puntos coincide con el margen de error del estudio, también de dos puntos porcentuales. La encuesta entrevistó a 2.000 electores por teléfono y tiene un nivel de confianza del 95%. 

Datafolha: Lula tiene el 40% y Flávio, el 36%

El Datafolha realizado los días 22 y 23 de septiembre sitúa a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta. Augusto Cury aparece con el 5%, Ronaldo Caiado con el 4% y Renan Santos con el 3%, mientras Zema y Samara alcanzan el 1%. 

En el escenario de segunda vuelta, Lula obtiene el 47% y Flávio Bolsonaro el 45%. La encuesta fue realizada mediante 2.002 entrevistas presenciales en 125 municipios, con un margen de error de dos puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. 

Palver: Flávio supera a Lula por un punto en la primera vuelta

El sondeo de Palver realizado en septiembre sitúa a Flávio Bolsonaro con el 42% y a Lula con el 41% en la primera vuelta. Renan Santos aparece con el 11% y Augusto Cury con el 2%. La diferencia entre los dos primeros queda dentro del margen de error. 

En una eventual segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro, el candidato del PL alcanza el 47% frente al 43% de Lula. El estudio registra además un 9% de votos en blanco, nulos o de electores que no acudirían a votar y un 1% de indecisos.

AtlasIntel: Lula llega al 45,8% y Flávio al 43,4%

El estudio de AtlasIntel/Bloomberg realizado entre el 17 y el 22 de septiembre sitúa a Lula con el 45,8% y a Flávio Bolsonaro con el 43,4% en el primer turno. Renan Santos obtiene el 4,5%, Augusto Cury el 2,1% y Ronaldo Caiado el 1,3%. 

En la segunda vuelta, Lula alcanza el 47,7% y Flávio Bolsonaro el 47,4%, una diferencia de tres décimas. La encuesta contó con 5.015 entrevistas mediante reclutamiento digital aleatorio y tiene un margen de error de un punto porcentual.

Así están las últimas encuestas para el primer turno

Los cinco estudios nacionales más recientes ofrecen una fotografía diferente en cuanto a los porcentajes, debido a sus distintas fechas de realización, muestras y métodos de entrevista. Lula aparece por delante de Flávio Bolsonaro en Quaest, Nexus/BTG, Datafolha y AtlasIntel, mientras que Palver registra una diferencia de un punto a favor del candidato del PL. 

Encuesta Fecha del trabajo de campo Lula
1.º turno
Flávio Bolsonaro
1.º turno
Lula
2.º turno
Flávio Bolsonaro
2.º turno
Quaest 24-27 septiembre 39% 34% 42% 42%
Nexus/BTG 25-27 septiembre 42% 37% 46% 44%
Datafolha 22-23 septiembre 40% 36% 47% 45%
Palver 20-21 septiembre 41% 42% 43% 47%
AtlasIntel/Bloomberg 17-22 septiembre 45,8% 43,4% 47,7% 47,4%

La tabla permite comparar los dos escenarios principales que están midiendo los institutos. En la primera vuelta, la ventaja de Lula oscila entre los 2,4 puntos de AtlasIntel y el punto de desventaja que registra frente a Flávio Bolsonaro en Palver. En la segunda, las diferencias son todavía menores en los cinco estudios.

La media de las cinco encuestas deja un empate casi absoluto en el segundo turno

Si se calcula una media simple de los cinco últimos sondeos de las elecciones en Brasil, Lula obtiene un 41,6% y Flávio Bolsonaro un 38,5% en la primera vuelta. La diferencia media entre ambos es de 3,1 puntos porcentuales.

Media simple de las 5 encuestas Lula Flávio Bolsonaro Diferencia
Primer turno 41,6% 38,5% 3,1 puntos
Segundo turno 45,1% 45,1% 0,1 puntos*

Esta media es una operación aritmética de los cinco sondeos y no un promedio ponderado. No tiene en cuenta el tamaño de las muestras, la fecha de cada trabajo de campo ni las diferencias metodológicas entre institutos. Por ello, sirve para resumir los datos de estas cinco encuestas, pero no constituye una nueva encuesta ni una estimación independiente.

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¿Cuáles son los próximos pasos en la tramitación electoral tras la primera vuelta en Brasil?

Tras la primera vuelta de unas elecciones generales en Brasil (presidenciales y legislativas), el proceso no queda “en pausa”, sino que entra en una fase muy reglada bajo la supervisión de la Justicia Electoral, encabezada por el Tribunal Superior Electoral (TSE). A grandes rasgos, se encadenan cuatro bloques: cierre del escrutinio y validación de resultados, ventana de impugnaciones y recursos, proclamación formal de electos y, si procede, campaña y votación de la segunda vuelta presidencial.

Cierre del escrutinio y validación de resultados

Inmediatamente después de la jornada de votación de la primera vuelta (por ejemplo, el 4 de octubre de 2026, según el calendario oficial del TSE para esas elecciones), se realiza:

  • El escrutinio preliminar, con la difusión de resultados provisionales la misma noche electoral, a partir de la transmisión de datos desde las urnas electrónicas.
  • El cómputo oficial, en el que los tribunales regionales electorales y el TSE consolidan los datos, incorporan actas que puedan haber llegado con incidencias y corrigen eventuales errores materiales.

Para la elección presidencial, solo si un candidato obtiene más del 50 % de los votos válidos (excluidos blancos y nulos) en esta primera vuelta queda elegido directamente. Si no, se activa el mecanismo de segunda vuelta entre los dos más votados.

Plazos de impugnación y recursos

Una vez publicados los datos oficiales de la primera vuelta, se abre una ventana de impugnaciones dentro de la propia Justicia Electoral:

  • El calendario del TSE prevé plazos de tres días, contados desde la publicación del edicto correspondiente, para que partidos y coligaciones presenten recursos vinculados a la rendición de cuentas de campaña y a determinados actos del proceso.
  • Otros tipos de controversias (por ejemplo, petición de nulidad de mesas o cuestionamiento de decisiones de tribunales regionales) siguen los plazos y cauces específicos fijados en el Código Electoral y en la Ley de Elecciones, siempre bajo la jurisdicción de la Justicia Electoral.

En la práctica, muchas impugnaciones se concentran en los primeros días tras la votación, porque el calendario avanza rápido hacia la eventual segunda vuelta.

Proclamación oficial de resultados

Cerrado el cómputo y tramitados los recursos más inmediatos, la Justicia Electoral procede a la proclamación oficial de los resultados:

  • Para la Presidencia, el TSE proclama qué candidaturas pasan al balotaje (si nadie ganó en primera vuelta) o quién ha resultado electo si hubo mayoría absoluta.
  • Para las Cámara de Diputados, Senado y asambleas estatales, se proclama la distribución de escaños según las reglas de representación proporcional o mayoritaria aplicables.

Esa proclamación es el punto de referencia a partir del cual se organizan la campaña de segunda vuelta, los debates y la logística de la nueva votación presidencial.

Campaña para la segunda vuelta

Si ningún candidato presidencial supera la mayoría absoluta de votos válidos, se celebra una segunda vuelta:

  • El calendario decidido por el TSE para 2026 fija la primera vuelta el 4 de octubre y la eventual segunda vuelta el 25 de octubre, es decir, tres semanas después (calendario electoral del TSE).
  • En ese intervalo se reabre la campaña únicamente para los dos candidatos finalistas, con reglas específicas de duración de propaganda, acceso a radio y televisión y límites de financiación.
  • El TSE puede adoptar resoluciones puntuales sobre propaganda y uso de redes sociales, como se ha visto con decisiones sobre perfiles mal registrados o campañas digitales irregulares.

Es también el periodo en el que se intensifica la fiscalización de cuentas de campaña y se preparan los debates oficiales entre finalistas.

Celebración de la segunda vuelta y cierre definitivo

La segunda vuelta presidencial se celebra en la fecha fijada por el TSE (por ejemplo, el 25 de octubre de 2026). El esquema se repite:

  • Jornada de votación y difusión de resultados preliminares el mismo día.
  • Cómputo oficial y ventana de recursos, de nuevo con plazos breves para impugnaciones.
  • Proclamación del presidente y la vicepresidencia electos por parte del TSE y posterior entrega de credenciales, que sirve de base para la toma de posesión al inicio del nuevo mandato.

Para el tramo legislativo (diputados y senadores) no hay segunda vuelta: sus resultados quedan definitivamente establecidos tras la primera ronda y las eventuales impugnaciones que se resuelvan en ese tramo inicial del calendario.

¿Cuáles son las principales competencias constitucionales del presidente de Brasil?

El presidente de la República Federativa de Brasil concentra, según la Constitución de 1988, las funciones de jefe de Estado, jefe de Gobierno y jefe de la administración federal. Sus competencias se detallan principalmente en el artículo 84 de la Constitución y se agrupan en ámbitos ejecutivos, legislativos, de relaciones exteriores, de defensa del Estado y en otras potestades relevantes.

1. Funciones ejecutivas y de dirección de la administración federal

Como jefe del Poder Ejecutivo federal, el presidente ejerce la dirección superior de la administración:

  • Nombra y separa libremente a los ministros de Estado, que son sus principales colaboradores en cada área de gobierno.
  • Dirige la administración pública federal con el auxilio de esos ministros, fijando la orientación general de las políticas públicas.
  • Puede organizar y reestructurar órganos de la administración federal por decreto, dentro de los límites fijados por la propia Constitución y por las leyes.

De este modo concentra un poder ejecutivo fuerte, comparable al de otros regímenes presidenciales: no solo coordina el gabinete, sino que define la línea política del Gobierno federal.

2. Competencias legislativas y normativas

Aunque el poder legislativo corresponde al Congreso Nacional, la Constitución brasileña otorga al presidente un papel muy relevante en la producción normativa:

  • Iniciativa legislativa en materias específicas, especialmente en ámbitos que afectan directamente a la administración federal y a la organización del Estado.
  • Sancionar, promulgar y ordenar la publicación de las leyes aprobadas por el Congreso, completando así el proceso legislativo.
  • Vetarlas total o parcialmente por motivos de inconstitucionalidad o de interés público. El veto puede ser posteriormente mantenido o rechazado por el Congreso, pero funciona como un filtro político y jurídico muy significativo.
  • Emitir determinados actos con fuerza de ley en los supuestos constitucionalmente previstos (como las medidas provisionales), que luego deben ser apreciados por el Congreso.

Este conjunto de instrumentos convierte al presidente en un actor central del proceso normativo, capaz de impulsar, modular o frenar la agenda legislativa.

3. Relaciones exteriores

En el plano internacional, el presidente personifica al Estado brasileño:

  • Mantiene las relaciones con otros Estados y con organismos internacionales, actuando como máximo representante exterior de Brasil.
  • Acredita a los representantes diplomáticos brasileños en el extranjero y recibe a los diplomáticos de otros países.
  • Negocia y firma tratados, convenios y actos internacionales, que quedan sometidos al referendo o aprobación del Congreso Nacional para adquirir plena vigencia interna.

La conducción cotidiana de la política exterior se apoya en el Ministerio de Relaciones Exteriores, pero la jefatura política de esa línea de actuación recae en la Presidencia.

4. Defensa, seguridad y estados de excepción

La Constitución atribuye también al presidente un papel clave en la defensa del Estado y el orden constitucional:

  • Ejerce el mando supremo de las Fuerzas Armadas, fijando junto al alto mando militar la estrategia general de defensa.
  • Puede declarar el estado de defensa y el estado de sitio en los supuestos previstos, medidas que deben contar con la participación o el control del Congreso.
  • Está facultado para decretar y ejecutar la intervención federal en estados o municipios cuando lo exige la preservación del orden constitucional o el cumplimiento de decisiones federales.
  • En los términos constitucionales, declara la guerra y celebra la paz, siempre con autorización o referendo del Congreso Nacional.

Estas competencias muestran que el presidente no solo dirige la política ordinaria, sino que también es el primer garante del orden democrático y territorial de la federación.

5. Otras atribuciones relevantes

Junto a los bloques anteriores, la Constitución reconoce al presidente varias competencias adicionales de gran impacto:

  • Conceder indultos y conmutar o reducir penas, dentro de los parámetros fijados por la legislación, lo que le otorga una función de clemencia en el sistema penal.
  • Remitir al Congreso un mensaje y un plan de gobierno al inicio de cada año legislativo, exponiendo la situación del país y las medidas que considera necesarias.
  • Convocar y presidir órganos de consulta y coordinación, como el Consejo de Defensa Nacional, en los que se articulan respuestas estratégicas a amenazas internas o externas.
  • Proponer diversas medidas de interés público en el ámbito de sus atribuciones, orientando así la agenda política general del país.

En conjunto, estas competencias dibujan una Presidencia con un peso decisivo en todos los núcleos duros del poder estatal: gobierno cotidiano, elaboración normativa, proyección exterior, defensa y articulación de las instituciones federales.

¿Cuál ha sido la trayectoria política y profesional de Luiz Inácio Lula da Silva?

Luiz Inácio Lula da Silva (n. 1945) es uno de los grandes referentes de la izquierda latinoamericana y una figura central de la política brasileña de las últimas décadas. Su trayectoria combina el ascenso desde un origen muy humilde, el liderazgo sindical en la industria metalúrgica, la fundación del Partido de los Trabajadores (PT), tres mandatos presidenciales interrumpidos por una condena por corrupción posteriormente anulada, y un regreso al poder que simboliza, para muchos, una “segunda oportunidad” política.

Nacido en Caetés, en el empobrecido nordeste de Brasil, Lula migró con su familia siendo niño al estado de São Paulo, siguiendo el clásico patrón de éxodo rural hacia los polos industriales. Dejó la escuela pronto para trabajar como limpiabotas, dependiente y, finalmente, obrero metalúrgico. Esa experiencia en el mundo del trabajo industrial marcaría definitivamente su visión política y su manera de construir liderazgo, muy apoyada en el contacto directo con las bases.

En la década de 1970, durante la dictadura militar brasileña (1964‑1985), Lula emergió como un destacado dirigente sindical en el cinturón industrial del ABC paulista. Como presidente del Sindicato de los Metalúrgicos de São Bernardo do Campo y Diadema, encabezó huelgas masivas por mejoras salariales y por el reconocimiento de derechos laborales frente a un régimen autoritario que combinaba represión política con control férreo de la organización obrera. Estas huelgas, duramente reprimidas, contribuyeron a erosionar la legitimidad del régimen y situaron a Lula como una figura nacional.

A finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, Lula dio el salto de la lucha sindical a la política partidaria. En 1980 fue uno de los principales fundadores del Partido dos Trabalhadores (PT), un proyecto novedoso que buscaba articular sindicatos, movimientos sociales, comunidades eclesiales de base y sectores de la izquierda intelectual. El PT pretendía ser una opción democrática, plural y de raíz obrera frente tanto al autoritarismo militar como a los partidos tradicionales.

Con el fin progresivo de la dictadura, Lula comenzó a competir electoralmente. En 1982 se presentó a gobernador de São Paulo sin éxito, y en 1986 fue elegido diputado federal constituyente, participando en los trabajos de la nueva Constitución de 1988. Su proyección, sin embargo, se consolidó sobre todo a través de las elecciones presidenciales: fue candidato del PT en 1989, 1994 y 1998, perdiendo en todas ellas —al principio frente a Fernando Collor de Mello, y después ante Fernando Henrique Cardoso—, aunque cada derrota incrementó su visibilidad y el peso parlamentario y territorial del PT.

En 2002, en su cuarto intento, Lula ganó las elecciones presidenciales con un discurso de cambio social pero acompañado de un compromiso explícito con la estabilidad macroeconómica. Asumió la presidencia en 2003 y fue reelegido en 2006. Sus dos primeros mandatos se caracterizaron por una combinación de crecimiento económico, aumento del salario mínimo real, expansión del crédito y políticas sociales de gran impacto simbólico y material, como el programa Bolsa Família. Millones de personas salieron de la pobreza extrema y se produjo una importante movilidad hacia lo que se denominó una nueva “clase media” brasileña.

Al mismo tiempo, los gobiernos de Lula impulsaron un papel más activo de Brasil en el escenario internacional, con énfasis en la integración latinoamericana, el multilateralismo y la cooperación Sur‑Sur. Brasil se acercó a otros países emergentes —como China, India o Sudáfrica— y se convirtió en un actor clave en foros como el G20, articulando la voz de las economías en desarrollo en debates sobre comercio, clima o regulación financiera.

Tras dejar la presidencia en 2011, por límites de mandato, Lula mantuvo una enorme influencia política dentro y fuera del PT. Sin embargo, su trayectoria se vio profundamente alterada por la operación Lava Jato, una extensa investigación sobre corrupción en la petrolera estatal Petrobras y otras empresas. En 2017 fue condenado por corrupción y blanqueo de capitales, y en 2018 ingresó en prisión, lo que le impidió presentarse a las elecciones presidenciales de ese año. Sus defensores denunciaron una instrumentalización política del aparato judicial para apartarlo de la contienda.

En 2019 y 2021, el Tribunal Supremo de Brasil fue anulando progresivamente sus condenas por defectos de competencia y vulneración de garantías procesales, lo que rehabilitó sus derechos políticos. Con la elegibilidad recuperada, Lula se presentó de nuevo a las presidenciales de 2022 y ganó por un margen estrecho frente al entonces presidente Jair Bolsonaro. Tomó posesión de su tercer mandato en enero de 2023, esta vez al frente de un país más polarizado, con desafíos económicos y ambientales considerables, y con el reto de recomponer instituciones tras los ataques del 8 de enero de 2023 contra las sedes de los poderes del Estado en Brasilia.

En conjunto, la trayectoria de Lula sintetiza el tránsito de un líder sindical de base a un estadista de alcance global, con una biografía marcada por la movilidad social, la confrontación con regímenes autoritarios, la gestión de políticas redistributivas y un controvertido capítulo judicial que, lejos de retirarlo de la escena, ha reforzado la carga simbólica de su figura en la política brasileña e internacional.

¿Cómo influyeron las políticas sociales de Lula en la reducción de la pobreza y la desigualdad en Brasil? ¿Qué papel juega Lula en la política internacional y en la construcción de alianzas entre países del Sur Global? ¿Cómo ha afectado el caso Lava Jato a la percepción pública de Lula y al sistema político brasileño en general?

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Pregunta 2 de 3

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