El volumen de patrimonio en España gestionado con criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno) se situó en 271.470 millones de euros al cierre de 2025, lo que representa un incremento del 14%, de acuerdo con el informe anual de Spainsif presentado este martes en su encuentro anual.
El estudio subraya que la sostenibilidad "no ha perdido relevancia", sino que "ha cambiado de etapa". "Durante años, el debate estuvo dominado por la taxonomía, pero ahora el debate es más exigente", destacó el director general de DWS Iberia, Mariano Arenillas, durante la presentación del documento.
El texto refleja además que el mercado está "muy concentrado", dado que aproximadamente el 92% se encuadra en la categoría de ASG básica. Por su parte, las inversiones generadoras de impacto representan un 5% de cuota, las inversiones ASG avanzadas suponen un 2% y las alineadas con el impacto alcanzan el 1% restante.
Al mismo tiempo, se ha observado un descenso significativo en la inversión catalogada bajo el artículo 9, motivado por la "dificultad en la medición del impacto y contribución del inversor" por parte de las gestoras.
Sobre estos datos, el subdirector general de Spainsif, Pablo Esteban, ha apuntado que el mercado nacional de la SRI "sigue creciendo en volumen" y se afianza en niveles próximos al 50% del total de activos.
Por tipo de actividad empresarial, las exclusiones más habituales siguen siendo las relacionadas con armas de destrucción masiva, bombas de racimo y minas antipersona, así como vulneraciones de derechos humanos.
En lo que respecta a las temáticas de inversión prioritarias, las energías renovables concentran el 62%, la eficiencia energética el 56%, los residuos y la economía circular un 52% y las infraestructuras sostenibles otro 52%.
Como elemento novedoso, un 48% de las entidades incluidas en el estudio señala las oportunidades de inversión ligadas a la competitividad empresarial como un factor emergente de relevancia.
En paralelo, en el ámbito de la inversión en transición, el 50% de las entidades afirma tener ya exposición a este tipo de activos, mientras que el 96% prevé incrementarla y el 33% se plantea iniciarla.
Arenillas ha insistido en que la próxima fase de la inversión sostenible "es escalar": "Necesitamos conectar mejor el ahorro con la capacidad productiva, profundizar los mercados de capitales y facilitar financiación para las empresas en su fase de crecimiento".
"La agenda europea de ahorro e inversión no está separada de la sostenibilidad, es una condición para financiar redes, rehabilitar edificios, innovación industrial, adaptación climática y nuevas necesidades sociales", agregó.