El canciller alemán, Friedrich Merz, ha instado este viernes a que la Comisión Europea adopte una postura "firme" para salvaguardar los intereses económicos de la Unión Europea frente a los desequilibrios globales y las prácticas que "distorsionan los mercados", pero sin dejar de lado un "diálogo constructivo" con los socios comerciales, en un debate marcado por las tensiones con China.
“La Comisión tendrá que adoptar una posición firme a la hora de defender nuestros intereses, manteniendo al mismo tiempo un diálogo constructivo”, ha señalado Merz en una rueda de prensa tras el Consejo Europeo celebrado en Bruselas, después de una discusión entre los jefes de Estado y de Gobierno sobre los desequilibrios macroeconómicos mundiales, en la que las relaciones económicas con China y el refuerzo de los instrumentos europeos de defensa comercial han tenido un papel central.
En este marco, el dirigente alemán ha recalcado que la UE tiene "peso en el mundo" y debe emplearlo para proteger sus intereses, aunque ha evitado apostar por una confrontación directa con Pekín, subrayando que la reacción europea debe combinar determinación y diálogo.
Merz ha añadido que existe un amplio respaldo entre los Estados miembro a la idea de protegerse "frente a los desequilibros y las prácticas comerciales que distorsionan los mercados", de modo que la Unión "necesita disponer de instrumentos eficaces para defender de forma efectiva sus intereses en todo el mundo".
Bruselas diseña nuevos instrumentos de defensa
Por otro lado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha confirmado que el Ejecutivo comunitario desarrollará nuevas herramientas, entre ellas un "instrumento de diversificación", con el fin de apoyar a las empresas europeas en la reducción de riesgos y en la disminución de dependencias estratégicas.
“Como ha dicho el presidente Costa, la Comisión trabajará en nuevos instrumentos, como un instrumento de diversificación”, ha indicado la conservadora alemana, que ha valorado el "claro apoyo" de los líderes a una respuesta europea sustentada en la unidad de los Estados miembro y en el diálogo con China, que, según ha reiterado, "sigue siendo crucial".
La presidenta del Ejecutivo comunitario ha aclarado que este nuevo mecanismo no se dirigirá contra ningún país en concreto, sino que tendrá un enfoque general para respaldar a las compañías europeas en sus estrategias de reducción de riesgos. A su entender, este proceso ha sido "demasiado lento" en los últimos años, pese a que "los riesgos eran visibles" y exigían una reacción más ágil.
“Lo mejor sería no tener que utilizarlo porque las cosas cambien para mejor”, ha apuntado Von der Leyen, si bien ha avisado de que la presión actual obliga a la Unión a prepararse mejor y a dotarse de nuevas herramientas para reforzar su resiliencia económica.
La jefa de la Comisión ha asegurado que Bruselas dará continuidad a estos trabajos y que la cuestión seguirá ocupando un lugar destacado en la agenda común de la UE, en paralelo al debate sobre competitividad y sobre la urgencia de reducir las dependencias estratégicas del bloque.
