El Fondo Global de Pensiones del Gobierno de Noruega, considerado el mayor fondo soberano del planeta, podría modificar de forma sustancial su estrategia de inversión después de que un comité independiente, constituido por el Ejecutivo noruego, haya aconsejado suavizar los criterios éticos del vehículo estatal con el fin de poder destinar recursos al sector de la defensa y la industria bélica, hasta ahora excluido por razones morales.
Este grupo de expertos fue encargado de revisar el marco ético y otros aspectos de la gestión responsable del fondo, y de sugerir ajustes específicos relacionados con la industria militar, en un contexto en el que el negocio armamentístico ha cobrado un fuerte impulso en los últimos años.
Tras su análisis, el órgano ha determinado que el Norges Bank Investment Management (NBIM), responsable de la gestión del fondo, debería flexibilizar sus exigencias respecto a las compañías que fabrican armas nucleares o componentes vinculados, siempre que estas tengan su sede en un país reconocido como potencia nuclear en el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares y que, además, sea aliado de Noruega.
En la práctica, este planteamiento abarcaría a la mayoría de las grandes compañías occidentales del sector defensa, lo que abriría la puerta a tomar posiciones en grupos europeos y estadounidenses que han registrado un notable crecimiento al calor de las políticas de rearme del bloque atlántico.
“La situación en materia de política de seguridad ha cambiado: estamos reforzando nuestra defensa nacional, la protección que brinda el 'paraguas nuclear' de la OTAN ha cobrado mayor importancia y las empresas que vuelven a ser admitidas fabrican armas que necesitamos para nuestra propia protección”, reza el comunicado del comité.
En paralelo, el informe propone que los criterios se centren en la conducta de las empresas, en lugar de mantener la regla actual que pone el foco de la supervisión en los estados y que daba prioridad a los cauces diplomáticos para abordar estas cuestiones.
“Por consiguiente, se propone eliminar el criterio que exige una evaluación explícita del uso de armas por parte de los Estados conforme al derecho internacional humanitario”, ha indicado.
Igualmente, el comité plantea reducir el peso del consejo de ética, que hasta el inicio de esta revisión sugería medidas concretas, para que pase a ocuparse únicamente de valorar el riesgo moral asociado a las inversiones.
“El comité subraya que el Norges Bank debe estar preparado para situaciones en las que un conflicto derive en una guerra. Las propuestas del Comité están diseñadas para permitir que el banco responda con rapidez ante tales escenarios. Debe prepararse para realizar ejercicios sobre posibles situaciones, garantizando al mismo tiempo que sus procesos de análisis de casos sigan siendo rigurosos”, asegura la nota.
El Gobierno analizará el informe
El ministro de Finanzas de Noruega, Jens Stoltenberg, ha señalado que estudiarán el dictamen y que sus conclusiones se someterán a un proceso de consulta pública, que estará abierto hasta el 15 de enero, al tiempo que ha expresado su agradecimiento a los especialistas del comité por el trabajo realizado.
“Es una tradición arraigada que las decisiones importantes relativas a la gestión del Fondo se basen en evaluaciones profesionales exhaustivas y un amplio respaldo político. Todos aquellos que se preocupan por proteger el sistema de bienestar noruego deberían preocuparse por proteger el Fondo”, ha destacado Stoltenberg.
“Ahora estudiaremos detenidamente las recomendaciones del comité y facilitaremos un amplio debate. Solo una vez finalizado este proceso, y tras haber considerado tanto el informe como las respuestas a la consulta, el Gobierno sacará sus propias conclusiones”, ha completado.
Críticas de Amnistía Internacional
La organización Amnistía Internacional ha advertido de que las propuestas del comité suponen un fuerte debilitamiento de los mecanismos de control en materia de Derechos Humanos, reducen la transparencia y complican la exclusión de empresas implicadas en abusos graves.
Según la ONG, recortar las atribuciones del consejo de ética implica que las evaluaciones de riesgo que elabore no se hagan públicas cuando concurran determinadas condiciones ligadas a los intereses económicos del fondo, lo que, a su juicio, representa un serio retroceso en términos de integridad y rendición de cuentas.
Del mismo modo, ha denunciado que las modificaciones sugeridas dejan fuera del escrutinio la comercialización de productos genéricos que pueden tener usos militares, como la computación en la nube, la inteligencia artificial o el análisis masivo de datos.
“Los derechos humanos y la supervisión independiente no pueden ser opcionales cuando resultan inconvenientes o costosos. Noruega debe aplicar a la gestión de su propia riqueza los mismos principios que espera que otros respeten. Debe garantizar que la transparencia, la rendición de cuentas y los derechos humanos sigan siendo fundamentales en la gestión de su patrimonio. La propuesta del comité no debe ponerse en práctica”, ha aseverado John Peder Egenaes, secretario general de Amnistía Internacional Noruega.
Impacto en las empresas de defensa
La posibilidad de que el mayor fondo soberano del mundo pueda entrar en el negocio de la defensa ha disparado el apetito inversor por los principales grupos militares de Estados Unidos y Europa, que han registrado fuertes avances en Bolsa.
En el Viejo Continente, la alemana Rheinmetall (+6,26%), la italiana Leonardo (+4,77%), la francesa Thales (+2,77%), la británica BAE Systems (+2,59%) y, en menor medida, la española Indra (+0,92%), han cerrado la sesión bursátil de este viernes en terreno positivo.
En Wall Street, las grandes compañías estadounidenses del sector también han visto cómo mejoraba su comportamiento en los mercados, entre ellas Lockheed Martin (+2,63%), Northrop Grumman (+2,70%), RTX (+3%) y General Dynamics (1,66%).